22/08/2026
Un viaje que pudo terminar en tragedia
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El viaje comenzó como cualquier otro. A las 13:00, un bus de la empresa de transporte Challapata salió de la terminal de Potosí con destino a Oruro. Los pasajeros abordaron confiando, como ocurre tantas veces, en que detrás del volante había un conductor capacitado para llevarlos sanos y salvos a su destino.
Pero algo raro ocurrió antes incluso de abandonar la ciudad. Según testigos, el chofer que sacó el bus de la terminal entregó la conducción a otro hombre que había subido al vehículo desde afuera de la terminal.
A partir de ese momento, el viaje comenzó a convertirse en una situación de riesgo. Durante el trayecto hacia Oruro, los pasajeros observaron en al menos tres oportunidades un exceso de velocidad y maniobras que consideraron peligrosas. La preocupación fue creciendo hasta llegar a Cruce Ventilla.
Allí, en la tranca, varios pasajeros exigieron que se llamara a la Policía de Tránsito. Su denuncia era grave: aseguraban que el conductor se encontraba en estado de ebriedad. Entonces, ocurrió algo todavía más preocupante.
Los pasajeros pidieron que el conductor fuera sometido a un control. Sin embargo, no había personal de Tránsito en la cabina de control. El conductor, mientras tanto, insistía en continuar el viaje.
Los pasajeros intentaron buscar una alternativa. Pidieron que el chofer de relevo se hiciera cargo del bus. Pero la respuesta fue desconcertante: la empresa no tenía otro conductor disponible.
Se llamó entonces a la empresa Challapata para pedir una solución. No obtuvieron respuesta.
Mientras tanto, decenas de pasajeros seguían dentro de un bus detenido en carretera, sin control policial y sin una respuesta clara de la empresa.
La situación llegó a un punto límite. Uno de los pasajeros era conductor de tráiler. Ante el riesgo que, según los pasajeros, representaba continuar el viaje con el conductor denunciado por encontrarse en estado de ebriedad, decidió tomar el volante y conducir el bus hasta Oruro.
El chofer cuestionado terminó descansando en el buzón del vehículo.
¿Cuánto vale la vida de un pasajero para las empresas de transporte y para las autoridades encargadas de controlar el servicio?
El bus finalmente llegó a Oruro, pero no gracias al sistema de control que debería garantizar la seguridad de los pasajeros. Llegó porque uno de ellos decidió ponerse al volante.
Esta vez hubo alguien que tome el control. ¿Qué habría ocurrido si nadie se atrevía a hacerlo?