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**Reforzamiento No Contingente**¿Retirar o mantener el término?Hola compañeros que reciben sin nada dar (ojalá yo). Hoy ...
08/06/2026

**Reforzamiento No Contingente**
¿Retirar o mantener el término?

Hola compañeros que reciben sin nada dar (ojalá yo). Hoy vengo a compartirles datos conductuosos.

El término “reforzamiento no contingente (RNC)” se ha vuelto tema de debate por años respecto a los usos que ha tenido para referirse a una amplia gama de procedimientos como de métodos de evaluación en el análisis de la conducta. Para desarrollar este post me he basado en el artículo realizado por Llinás et al (2026) titulado: It is Time to Retire “Noncontingent Reinforcement”.

El artículo en cuestión nos ilustra sobre los argumentos y hechos históricos que han preservado el uso del término “RNC” por tantos años dentro de la literatura analítica conductual. A partir de dichos aspectos, se plantean los fundamentos que existen a favor parar mantener su uso hoy en día dentro de la disciplina y, a su vez, tanto hechos empíricos como literatura crítica para considerar retirar de una vez dicho termino dentro del léxico analítico conductual.

Más allá de los datos (que son bastantes) que pueden ser consultados en el propio artículo y el cual recomiendo muchísimo. Nace la pregunta, ¿qué rayos es el reforzamiento no contingente (RNC)? Para aquellos que no están familiarizados con el término, el RNC se le denomina a todo aquel procedimiento que implica la entrega o retirada de un estímulo apetitivo o aversivo para modificar una dinámica conductual, hasta aquí todo bien. El detalle radica en que dicha entrega o retirada de los estímulos ocurre independientemente de la respuesta, es decir, programas de reforzamiento donde la obtención del reforzador no es producto de la respuesta.

Dicho de otro modo, podrías disponer, por ejemplo, de un programa de tiempo fijo (TF) donde la entrega el reforzador se da cada 10 segundos. Digamos que la aplicación de ésta condición será sobre una conducta problema que se mantiene por atención. Por tanto, utilizaremos un reforzador de atención que se da cada 10 segundos y que su ocurrencia no se debe a la conducta en si misma. Pero, además, añadiremos otro parámetro. El programa de TF se combinará con extinción, por tanto, si durante cada entrega de 10 segundos ocurriera alguna conducta problema, se retiene el programa o los reforzadores. Y conforme se siga disponiendo de este programa, progresivamente van aumentando conductas deseadas.

Dada esta posible descripción general de como suele verse un RNC, y continuando en línea del artículo. Se dice que el término RNC ha sido utilizado para referirse a varios procedimientos independientes de la respuesta: programas basados en el tiempo (PBT), programas basados en eventos (PBE’s) y procedimientos de acceso continuo a estímulos (AC).

También se puede señalar que estos programas han demostrado la de conductas blanco no deseadas, así como el aumento de conductas blanco deseadas. Por lo que hay una amplia literatura empírica que las respalda.

Podría decirse hasta aquí que no hay “problema” dado que estos programas congenian bien con el concepto general de “RNC” ya que su disposición ocurre independientemente de la respuesta, además de su evidente impacto en la investigación aplicada y traslacional. Entonces, ¿Dónde se presenta el problema?

Vayamos por puntos.

Los problemas surgen cuando se trata de argumentar sobre los mecanismos de acción que subyacen al RNC. Es decir, los efectos que se argumentan sobre los programas basados en RNC para explicar la disminución de una conducta blanco problema y, su vez, los aumentos en una conducta blanco alternativa deseada.

Se suele argumentar uno de los mecanismos de acción del RNC se debe al empleo de reforzadores que compiten con los reforzadores que mantienen a la conducta problema. También al disponer de un reforzador funcionalmente relacionado, entregado de manera independiente de la respuesta, el cual tiene efectos de abolición hacia el reforzador que mantiene la conducta problema. Otras hipótesis apuntan a que dichos efectos pueden deberse al quiebre de la contingencia entre la conducta blanco y el reforzador que la mantiene. El problema es que, si los efectos son de disminución de la conducta, no puede considerarse reforzamiento. Esto va en contra del propio término.

Por otro lado, los argumentos para defender los efectos de aumento de conductas apropiadas, es que se suele decir que dichos efectos se deben a contingencias distintas al de la intervención. Es decir, los reportes que sugieren dichos aumentos se deben a otras variables distintas al tratamiento. De esta manera, la explicación general dada por los investigadores para este tipo de procedimientos es mencionar que los cambios se deben a un reforzamiento incidental.

Según un estudio de Ingvarsson y Fernandez (2023), no hay evidencia convincente de que los aumentos de la conducta, bajo programas independientes de la respuesta, se deban a contigüidades incidentales. Y además, como mencionan Llinás et al (2026), si hubiera un aumento de la conducta que se deba a una contigüidad incidental, en nuestra ciencia ya existe un término para ese fenómeno: “reforzamiento adventicio”.

Se quiera o no, en algún punto de la disposición de programas bajo el nombre de RNC, llegan a tener efectos consecuentes sobre la conducta, por lo cual, “no contingente” llega a ser confuso.

A pesar de que existen otras inconsistencias, de lo cual animo nuevamente a que puede ser consultado en el artículo, también existen argumentos a favor de porque mantener el término. Se menciona, por ejemplo, el estudio de Vollmer (1999) en el que está de acuerdo de que el RNC es un término defectuoso pero, a la vez es un término que ha tenido un propósito útil y que dicha inclinación se debe a su convención.

En otro estudio de Wallace y Weil (2005) mencionan el amplio uso del término y el crecimiento de la investigación relacionado al RNC como razones para retener el término.

Entre otras cosas. Los autores animan a una perspectiva de abandonar un término defectuoso para el avance beneficioso de la ciencia. En este sentido, proponen una nueva taxonomía y terminología: Programas Independientes de la Respuesta (PIR o RIS por sus siglas en inglés). Aunque dada las limitaciones del post, la imagen con la propuesta de taxonomía, o bien serán compartidas en los comentarios o en una publicación aparte.

Los autores argumentan que los PIR es un término puramente descriptivo para anclar a los procedimientos de: PBT, PBE y AC. Al basarse nada más en su descripción y que no presupone un efecto o infiere en mecanismos subyacentes de la acción. Además de que es un término que ya existe en nuestro léxico y que ya ha sido usado previamente para describir dichos procedimientos.

Como parte aclaratoria desde las conclusiones del artículo, se menciona que la critica es solo hacia al término, más no se desestima el reconocimiento a los procedimientos bajo el nombre de RNC, ya que han demostrado contribuciones sustanciales tanto para el entendimiento científico como para el éxito en el cambio de conducta en animales humanos y no humanos.

Para finalizar, debo señalar que hay aspectos que quizás haya omitido a fin de lograr comunicar discusiones en nuestro campo de estudio, y que espero se vea reflejado en el post. Animando una vez más a la lectura de literatura sobre ciencias de la conducta.

Gracias por tu atención y hasta otra.

Referencias:

- Llinás, M.“., Freeman, T.R. & Blakely, E. It is Time to Retire “Noncontingent Reinforcement”. Perspect Behav Sci 49, 249–265 (2026).

**Mini reflexión sobre el AFC**Buenas compañeros de la publicidad funcional. Hoy quiero traer a la mesa para la reflexió...
01/06/2026

**Mini reflexión sobre el AFC**

Buenas compañeros de la publicidad funcional. Hoy quiero traer a la mesa para la reflexión (y en parte la opinión personal) en el mundo de las terapias de conducta y, por qué no, también de las terapias contextuales: el tan famoso análisis funcional de la conducta (AFC). Sí ya sé, otro post sobre AFC que original… Aun así, creo que vale la pena señalar lo siguiente.

Más allá de decir lo obvio respecto a la cantidad de publicidad que ha recibido estos últimos tiempos. O decir que lo que se hace en la terapia no es originalmente un AFC auténtico, sino que lo que se hace es en realidad una evaluación funcional. Pero no me voy a estancar en temas que pienso que merecen una publicación propia.

En su lugar, hablemos de algunos aspectos a la luz de la investigación contemporánea y también breves datos históricos.
El AFC fue diseñado originalmente por Skinner (1953), tuvo como principio fundamental analizar e identificar relaciones funcionales. Pero una precisión más acertada sea, quizás, señalar que identifica principalmente conductas operantes. Es decir, demostraciones empíricas de “causa-efecto” entre antecedentes, respuestas y sus consecuencias (Iwata et al., 1994, Hanley et al., 2003; Madden et al., 2021).

Por tanto, cabría decir que originalmente el AFC no fue diseñado para evaluar eventos Pavlovianos. Y a pesar de ello, tenemos tanto manuales tradicionales como manuales más recientes que señalan que las respondientes deben también ser anotadas durante la esquematización de una evaluación funcional. Generalmente esta práctica se limita a anotar respondientes y operantes de manera independiente desde una perspectiva molecular, y no como interacciones entre ambos procesos que ocurren de manera simultánea e interrelacionada.

De hecho, Lewon y Domjan (2026) realizan toda una revisión literaria del nulo reconocimiento al paradigma Pavloviano en el análisis aplicado de conducta y las constantes malinterpretaciones que ha recibido por años. Un aspecto importante casi al final de éste artículo señala que el AF se vería beneficiado por las líneas de investigación contemporánea que toman en cuenta las interacciones entre respondientes y operantes en la evaluación conductual.

Una demostración explícita sobre este asunto es lo que ocurre en los procedimientos de Transferencia Pavloviano a Instrumental (TPI), en el cual estudios que han demostrado que un evento Pavloviano puede influir a ejecuciones operantes. Ya sea, motivándolas (potenciándolas) o en la toma de decisión (Corbit y Balleine, 2016).

Otro de estos ejemplos es desarrollado por Madden et al (2021) en su libro de introducción al análisis de la conducta de como principios de condicionamiento Pavloviano puede influir en la adquisición y mantenimiento de respuestas operantes a través de principios Pavlovianos. Aspectos que se desarrollarían con mayor detalle en un artículo del mismo autor y colaboradores en 2023 donde nos hablarían sobre principios eficaces para el establecimiento de reforzadores condicionados.

Quizás una perspectiva distinta deba tomarse en como se ha estado planteando lo que se entiende por análisis funcional de la conducta.

Referencias:
- Corbit, L. H., & Balleine, B. W. (2016). Learning and motivational processes contributing to Pavlovian-instrumental transfer and their neural bases: Dopamine and beyond. Current Topics in Behavior Neuroscience, 27, 259–289.
- Iwata, B.A., Dorsey, M.F., Slifer, K.J., Bauman, K.E. and Richman, G.S. (1994), TOWARD A FUNCTIONAL ANALYSIS OF SELF-INJURY. Journal of Applied Behavior Analysis, 27: 197-209.
- Hanley, G.P., Iwata, B.A. and McCord, B.E. (2003), FUNCTIONAL ANALYSIS OF PROBLEM BEHAVIOR: A REVIEW. Journal of Applied Behavior Analysis, 36: 147-185.
- Lewon y Domjan (2026) Lewon, M., & Domjan, M. (2026). Toward a modern view of Pavlovian conditioning in applied behavior analysis. Perspectives on Behavior Science.
- Madden et al. (2021) Madden, G. J., Reed, D. D., & DiGennaro Reed, F. D. (2021). An introduction to behavior analysis. John Wiley & Sons
- Madden et al. (2023) Madden, G. J., Mahmoudi, S., & Brown, K. (2023). Pavlovian learning and conditioned reinforcement. Journal of Applied Behavior Analysis, 56(3), 498–519.
- Skinner, B. F. (1953). Science and human behavior. New York: Macmillan

**“N=1” no es igual a n=1**Hola comunidad michiosa conductuosa. En un día cualquiera navegando por las redes del psicofe...
31/05/2026

**“N=1” no es igual a n=1**

Hola comunidad michiosa conductuosa. En un día cualquiera navegando por las redes del psicofeisbuh me encontré con una publicación realizada por Lacaniano que asevera que la ciencia que fundamenta al análisis de aplicado de conducta (AAC) se basa únicamente en meras correlaciones, que nuestros diseños experimentales son N=1 con nada, y que nos hacemos pasar por ciencia natural al sostenernos del prestigio positivista de otras disciplinas científicas, lo cual, en palabras que el autor señala, es deleznable.

Aunque todo lo escrito en dicha publicación puede, en apariencia, decir cosas con sentido y validez literaria. Éste tipo de publicaciones son el ejemplo de reproducir mitos y malentendidos entre disciplinas. Debo aclarar que todo lo escrito acá es con fines de corrección de información por lo cual debe evitarse cualquier malentendido de “funa” o un ataque personal al autor y su contenido. Evitémonos de peleas innecesarias y que no contribuyen a la comunicación asertiva. Dicho eso, vamos a desmontar estos bulos.

En primer lugar, es cierto que existen diseños de investigación que nada más se basan en las correlaciones observacionales para corroborar sus supuestos. Este tipo de diseños, por lo general, no apuntan a distintos tipos de condiciones de control o variables extrañas que podrían influir en el fenómeno observado o, en los resultados de una intervención clínica que quizás se explicaría por otras razones y no por lo que se supone que realmente la explica (Ledford y Gast, 2024; Johnston et al, 2020; Kazdin, 2017). Sin embargo, en el desconocimiento común se cree que los diseños utilizados en el AAC se basan nada más en correlaciones observacionales.

Dentro de la literatura de análisis de la conducta, el AAC, y ciencias de la conducta en general, es bien sabido que dicho diseño (diseño A-B) se conoce como un método que carece de replicación interna. Es el que menos se recomienda para informar hallazgos empíricos, sea en investigación básica, aplicada, traslacional, etcétera. Y eso se debe a la falta de replicabilidad intrasujeto (Ledford y Gast, 2024). Dicho de otro modo, no se suelen replicar las mismas condiciones para demostrar que los efectos se deben, o al experimento, o al diseño de intervención clínico. Lo que afectaría considerablemente a la validez interna.

En segundo lugar, es verdad que en AAC se emplean diseños de caso de único. Pero eso es solo una parte de la información. En realidad, y para ser precisos, lo que empleamos son los diseños o métodos de experimentación/investigación de caso único (MICU). Que son totalmente distintos de los *estudios de caso* y los N=1 en términos estadísticos. Los estudios de caso son anecdóticos, narrativos, históricos, descriptivos etcétera. Más no plantean un control experimental auténtico ni demostración empírica.

También se sugiere que no debe confundirse a los N=1 como los diseños de caso de los MICU’s (Iversen, 2013; Kazdin, 2020). Es cierto que se emplea a un solo sujeto. A través de un sujeto se obtienen una *cantidad alta de puntos de datos* por medio de comparaciones repetidas experimentalmente controladas. Mientras que la N tiene un significado diferente en la estadística, ya que ésta representa el número de puntos de datos recolectados a través de grandes grupos que proporcionan esos datos. Aseverar que los MICU’s son un diseño N=1 como en una expresión estadística pareciera señalar que los resultados se fundamentan a base de un solo punto de dato, lo cual es engañoso y equivocado (Iversen, 2013; Johnston et al., 2020; Kazdin, 2020).

Creer que nos basamos en dicho tipo de diseños más cercanos a correlación observacional a partir de un punto de dato va en contra de la práctica analítica conductual, es más, va en contra de una máxima de toda ciencia: la correlación no implica causalidad.

En tercer lugar, otro mito arraigado es que, al no trabajar con grupos o grandes poblaciones, no es posible demostrar un auténtico control experimental. Lo cual según amenaza a la validez externa. Esta tradición viene de las malinterpretaciones de la inferencia estadística y generalización, donde, a través de presunciones matemáticas y estadísticas con grandes muestras de población, son resultados confiables que demuestran una elevada validez externa (Ledford y Gast, 2024; Lattal y Perone, 1998). Sin embargo, esto no es del todo cierto. Estos resultados estan bien si la comparación es con otro grupo con características similares, pero cuando se trata de trasladar y expresar dichos resultados a un solo individuo, los resultados no se *replican*. Y esto se debe a que no toman en cuenta la variabilidad individual de cada sujeto. Los promedios estadísticos no son una expresión auténtica de la dinámica variable entre sujetos.

Algo que caracteriza a la validez externa en ciencias de la conducta es la replicación entre sujetos. Se podría decir incluso que la replicación es el corazón de la ciencia. Aunque me agradaría añadir más datos como lo que respecta a las crisis de replicación (que sí tomamos en cuenta), haría el post bastante más extenso, y aún asi siento que he sintetizado una gran parte de literatura por lo que procederé a ir al último punto.

Por último, la premisa de que el AAC se sostiene de un supuesto prestigio positivista es la cumbre del desconocimiento de la ciencia contemporánea. Skinner mismo aclaro ser un sistema diferente al del positivismo lógico dado que éste se sostiene a través de explicaciones dualistas o que infieren a explicaciones internas para explicar la conducta (Chiesa, 1994).

Tiene sentido creer lo anterior dado que por muchos años se encasillo al sistema Skinneriano bajo el mismo encabezado del conductismo metodológico de Watson. Lo cual es errado. Considerando incluso la posibilidad de que los pensamientos y los sentimientos pueden ser observados. Y más importante aún, el conductismo radical, o los supuestos tradicionales de Skinner, no representan la gama de investigaciones contemporáneas que existen y están vigentes hoy en día en el análisis de la conducta, el AAC, y ciencias de la conducta.

30/05/2026

Gran cierreeeeeeee

29/05/2026

veánlo!

29/05/2026

¿Conocen o han escuchado sobre el "Reforzamiento no contingente"? De ser así, parece ser que el empleo de dicho término arrastra consigo una serie de problemas conceptuales tanto en su uso como en su justificación para una variedad de procedimientos que se basan en la entrega o eliminación de un reforzador independiente de la respuesta. Por ahora solo ando en una revisión del artículo en algún próximo post que será tema de discusión. Buenas noches amigues.

Ando preparando un post sobre las respuestas evitación y las críticas que reciben mientras en tanto dejo este perrete es...
28/05/2026

Ando preparando un post sobre las respuestas evitación y las críticas que reciben mientras en tanto dejo este perrete estudiando. El artículo que reviso es un dolor de cabeza. De alguna manera debo agradecer a NoteBookLM para consultar mientras sigo cada párrafo y análisis hshshsh ¿Ustedes tienen sus métodos que les ayuden en el estudio? dejen sus respuestas :D.

Por cierto gente wapa. Comparto la presentación que realice para las jornadas de divulgación hshsh quizás haga distintos...
27/05/2026

Por cierto gente wapa. Comparto la presentación que realice para las jornadas de divulgación hshsh quizás haga distintos post sobre algunos de los aspectos de mi presentación que no alcance a comunicar por lo rápido que paso el tiempo entre chisme y chisme conductuoso, digo, revisión literaria :). (Guiño guiño)

**Evitación y escape no son lo mismo**Hola de nuevo compañeros de la evitación de actividades demandantes (procrastinado...
21/05/2026

**Evitación y escape no son lo mismo**

Hola de nuevo compañeros de la evitación de actividades demandantes (procrastinadores). Por primera vez voy a cumplir la promesa de desarrollar ese tan aclamado: “lo hago en una próxima publicación”.

Una discusión común entre el reforzamiento negativo es que, suele conceptualizarse a las respuestas de evitación y de escape por igual dentro de un mismo proceso. Y aunque en esencia parecen pertenecer a la misma categoría de respuestas que retiran voluntariamente un evento aversivo ya sea no deseado o desfavorable. En realidad, la perspectiva está en cómo se está percibiendo la ocurrencia de la consecuencia luego de haber participado en una respuesta de evitación o de escape.

Dicho eso, por norma general, cuando hablamos de reforzamiento se dice de respuestas operantes que se incrementan en presencia de un evento cuyas características o propiedades tienen esos efectos incrementales al ser consecuentes o por disposición de la propia naturaleza. Lo mismo ocurre con el reforzamiento negativo, que, a diferencia del reforzamiento tradicional donde las respuestas son, por lo general, de aproximación. En el reforzamiento negativo ocurre lo opuesto a la aproximación, y eso es salir de una situación: retirarla voluntariamente, o simplemente anticiparse antes de que esta ocurra.

Una conceptualización formal de Madden et. al. (2023) dirá que el reforzamiento negativo de ‘escape’ se define como la retirada o reducción consecuente de un estímulo y cuyo efecto es el aumento de una conducta operante sobre su nivel de línea base sin reforzador.

Ahora, algo curioso en esta definición es que se dice “línea base sin reforzador”. Y hay una razón para ello. Dicha aclaración expresa una situación en la que el sujeto, durante la línea base, el reforzador o, mejor dicho, el “evento aversivo” (reforzador) ya está presente. Por tanto, decir que la conducta aumenta sobre su nivel de línea base sin reforzador es otra forma de decir; aumenta la conducta cuando logra escapar de la situación, ya sea por completo (retirada) o de manera parcial (reducción). La propia definición de línea base y su expresión de medición estadística predictiva ya la dije en un post anterior.

En coherencia con lo dicho hasta ahora, las respuestas de evitación tienen la particularidad de anticipar situaciones antes de que ocurran. Eso quiere decir que la prevención es la consecuencia en si misma. Dicho de otro modo, el evento aversivo no está presente durante la ocurrencia de una conducta operante dado que esa misma ocurrencia es la prevención de ese evento. Y se dice que la misma consecuencia de que no se presente un cambio de estímulo aversivo es lo que mantiene a la conducta de evitación. Un detalle extra que señala Madden et. al. (2023) es que un estímulo de advertencia (aunque no siempre) señala la llegada (o posible presentación) de un evento aversivo.

Quizás un resumen sobre la diferencia se encuentre que: durante las respuestas de escape, el evento aversivo ya está presente, mientras que en las de evitación no lo está y, en su lugar, las respuestas anticipan la ocurrencia de dicho evento antes de que ocurra.

Una última curiosidad a señalar es la existencia del debate sobre el reforzamiento negativo de evitación. Dicho debate se sostiene por aquellos argumentos que son críticos respecto a las razones que justifican la adquisición y mantenimiento de las respuestas de evitación. Es decir, ¿puede decirse realmente que puede haber aprendizaje por consecuencias cuando durante el ref. negativo de evitación no hay ninguna consecuencia específica más que la misma “nada” para ejecutar respuestas de anticipación? ¿la misma nada o no ocurrencia puede considerarse una consecuencia? Estás son preguntas que abordaremos en otra publicación.

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