26/02/2026
Del muro de Fernando Vaca Suárez.
Hoy los riberalteños pudimos ser testigos de dos hechos que pueden pasar como algo normal y no deben serlo, como una anécdota para la risa en vez de preocupación.
El primero tiene que ver con un "intríngulis" en el Concejo Municipal que comentaré uego, pero que en resumen fue una falta de respeto absoluto a la autoridad electa y a sus derechos en el ejercicio de sus funciones (revisen la sesión de hoy, en una petición de informe oral a un funcionario municipal).
Pero el caso que me "escandaliza por viral" es ese video de alguien, que presumo debe ser algún Concejal que filma y se documenta de algo que en su concepto era una mala acción de funcionarios municipales y que algunos consideraron como "careo" (se ha vuelto común con la tecnología y las redes sociales hacer este tipo de cosas, pero es cuestión de estilo; "si a Mamén le aplauden").
Dejarlo pasar sin advertir la mala señal de "desgobierno" y de menoscabo del principio de autoridad no sería buena conducta ciudadana en mi conciencia. Por eso digo contundentemente que esa escena NO fue un careo ni por asomo. Eso fue un irrespeto absoluto a una autoridad electa que, guste o no, debe hacer su trabajo de fiscalización, así sea que recién lo haga o recién lo publique u otros recién se enteren.
Un ciudano se preguntaba con ironía y preocupación real si faltaba poco para que los funcionaros "agarren a patadas" a una autoridad. La apreciación personal que se tenga del trabajo de un Concejal no genera ningún derecho absolutamente a nadie menos a un funcionario para con tal libertad molestarse por un acto de fiscalización y proceder con las expresiones que ustedes conocen por el video.
Leí también a quienes defienden o justifican el inoportuno atrevimiento, incluso dicen que no es funcionario sino contratado temporal; absurdo, sea la modalidad de su asimilación: planilla, designación, contrato temporal, en línea, por producto o como fuera igual es alguien que recibe un pago con recursos públicos y que está por norma en otro nivel de función que el elegido; amén de ello el respeto primero entre funcionario y autoridad, por favor.
El alcalde debe, por principio de autoridad, ejemplarizar la conducta del funcionario; sino esto se pondrá peor. Ya se han visto a otros funcionarios o burlándose o ironizando incluso cuestionando el trabajo de los concejales a modo de congraciarse con la gestión que le da el trabajo, supongo. No muy lejos yo, simple ciudadano, fui objeto de diatribias de un funcionario que con vehemencia pedía se me sancione o se me llame la atención sólo por generar un legítimo reclamo ciudadano. Caramba, ahora las palomas disparan a la escopeta.
Eso no está bien, no lo está.
Fernando Vaca Suárez