27/07/2026
CELDA 38: EL PERIODISTA QUE UN DÍA DEJÓ DE CONTAR LA INJUSTICIA Y TERMINÓ ENCERRADO DENTRO DE ELLA
Hay periodistas que pasan la vida narrando el dolor ajeno. Caminan entre tragedias, entrevistan víctimas, cuestionan al poder y regresan a casa convencidos de que la noticia siempre les ocurre a otros. Hasta que un día la noticia golpea su propia puerta.
Eso le ocurrió a Eddy Luis Franco Nogales.
Para quienes tuvimos el privilegio de aprender de él en las salas de redacción de PAT, donde lideraba como nuestro jefe de prensa con rigor, ética y una vocación infatigable por la verdad, su nombre siempre fue sinónimo de integridad periodística.
Recordar su trayectoria es traer a la memoria aquellos años intensos en la televisión donde nos enseñó que el periodismo no era solo un oficio, sino un compromiso profundo con la sociedad —un camino que él mismo defendió con valentía hasta el punto de renunciar al noticiero en 2014 tras denunciar la censura institucional al calificar de "desastre" las inundaciones en su natal Beni.
Sin embargo, el destino tenía preparado un giro implacable.
Una mañana de mayo de 2021, un policía llegó hasta su domicilio en Santa Cruz con una citación judicial. Eddy hizo lo que había enseñado durante toda su carrera profesional: confiar en las instituciones. Preparó una pequeña maleta, viajó voluntariamente a La Paz y se presentó ante la Fiscalía convencido de que la verdad bastaría para demostrar su inocencia, frente a un proceso derivado de su paso posterior por la gestión pública al frente de Entel.
Nunca imaginó que ese viaje de 800 kilómetros no era un traslado para declarar, sino el comienzo de un cautiverio.
En cuestión de horas dejó de ser el periodista que entrevistó presidentes, dirigió importantes salas de prensa y administró una de las empresas públicas más importantes del país. Dejó de ser el hombre que hacía preguntas para convertirse en el hombre interrogado.
Y, después, en el hombre encarcelado en el penal de San Pedro.
Su historia, según relata en "Celda 38", no es solamente la de una prisión. Es la historia de una familia completa condenada junto con él porque cuando una persona cruza los barrotes, también quedan prisioneros la esposa que hace interminables filas para una visita de pocos minutos, los hijos que aprenden demasiado pronto el significado de la palabra injusticia, los padres que envejecen rezando y los amigos que descubren que la libertad puede desaparecer con una simple firma.
Pero el verdadero protagonista del libro no es únicamente Eddy Luis, es también la cárcel de San Pedro.
Lejos de las imágenes superficiales que muchos conocen, el autor describe una sociedad paralela donde casi todo tiene precio. La dignidad, la seguridad, el espacio para dormir, la tranquilidad, incluso la esperanza, parecen formar parte de una economía del encierro gobernada por reglas propias.
San Pedro aparece como una ciudad dentro de otra ciudad, una "micro-república" donde sobreviven la corrupción, el miedo, la solidaridad y, paradójicamente, algunos de los gestos más profundamente humanos.
Hay escenas que conmueven hasta el alma. El hijo que lleva un colchón para proteger a su padre del frío y, casi sin saberlo, le entrega también un cuaderno y un lápiz. Ese sencillo regalo terminará convirtiéndose en el arma más poderosa contra el silencio: allí comenzará a escribirse este libro.
Está la esposa que, en plena Navidad, le entrega una pequeña caja de madera dentro de la celda. No es un simple objeto. Es un refugio simbólico donde ambos deciden guardar todo aquello que el poder no puede confiscar: el amor, la fe y la esperanza.
Esa caja termina dando sentido al título de la obra.
Y están también los otros presos. Campesinos, ancianos, hombres olvidados por el sistema, cuyas historias convencieron a Eddy de que su experiencia ya no le pertenecía solamente a él. Comprendió que escribir era una forma de impedir que tantas vidas quedaran sepultadas entre muros de adobe y expedientes judiciales.
Celda 38 no busca únicamente denunciar un caso personal. Invita a reflexionar sobre una pregunta mucho más profunda: ¿qué ocurre cuando el ciudadano deja de confiar en que la justicia protegerá su libertad?
Desde esa perspectiva, el libro trasciende la biografía. Se convierte en una crónica periodística escrita desde el otro lado de las rejas, en un testimonio sobre la fragilidad de las instituciones y, al mismo tiempo, en un homenaje a la familia como último refugio cuando todo parece derrumbarse.
En tiempos en los que las noticias pasan con velocidad y el escándalo de ayer desaparece al día siguiente, Celda 38 propone detenerse, leer, comprender, mirar de frente una realidad que muchos prefieren ignorar.
Detrás de cada expediente judicial puede existir una vida destrozada. Y detrás de cada celda, una historia que merece ser contada.
Invitación
La presentación oficial del libro
Celda 38: La historia real que el poder quiso silenciar, de Eddy Luis Franco Nogales, se realizará este lunes 27, a las 19:00 horas, en el Auditorio UNIFRANZ , en la ciudad de La Paz.
Los comentarios estarán a cargo de Mario Espinoza y Raúl Peñaranda
Será una oportunidad para escuchar, de la voz de mi mentor y maestro, una historia de fe, resistencia y búsqueda de verdad que invita a reflexionar sobre la justicia, la libertad y el costo humano de la persecución.
Video: Brújula Digital