13/08/2026
Me emociona poder compartir mis 34 años al lado de personas que estoy convencido de que pueden cambiar el mundo. Y me emociona aún más sentir que Dios me está permitiendo ser una herramienta para potenciar a otros. Durante mucho tiempo no imaginé que dentro de mí existía algo que podía compartir: enseñar a comunicar, transmitir ideas y ayudar a otros a descubrir su propia voz. Hoy, desde este pedacito de tierra llamado Cotoca, el lugar más dulce de Bolivia, quiero agradecer profundamente a todos los que me hicieron llegar su cariño mediante un mensaje, una llamada, un abrazo o un saludo en persona. Gracias, de corazón.
Este proyecto recién comienza y todavía falta muchísimo por recorrer. Sueño con aportar primero a Cotoca, después a Santa Cruz y, ¿por qué no?, algún día a Bolivia. Quiero dedicar mi tiempo y mi vocación a compartir lo que sé con los jóvenes, porque creo profundamente que ahí está nuestro futuro. Lo vivido hasta aquí forma parte de nuestra historia; desde hoy toca mirar hacia adelante. El futuro somos nosotros, y hacia el futuro tenemos que caminar.
De la mano de Dios y bajo la protección de San Jorge, vamos a cambiarlo todo.