29/07/2026
Monitoreo climático en Bolivia
SUPERNIÑO AMENAZA CON GOLPEAR AL CHACO BOLIVIANO
Medio Ambiente
Bolivia se mantiene bajo vigilancia meteorológica ante la posible consolidación del fenómeno del Superniño durante el segundo semestre de 2026, un evento climático que podría extenderse hasta inicios de 2027 con efectos de gran magnitud. Mientras el altiplano continúa registrando intensas heladas, el oriente y el Chaco boliviano enfrentan un aumento de las temperaturas y condiciones que favorecen la sequía y los incendios forestales.
El Servicio Nacional de Meteorología e Hidrología (Senamhi) informó que actualmente se observan anomalías positivas en la temperatura superficial del océano Pacífico ecuatorial, un comportamiento característico del fenómeno de El Niño. Sin embargo, los especialistas aclararon que aún se requiere un mayor tiempo de observación para confirmar oficialmente el establecimiento del evento.
Las proyecciones climáticas indican que El Niño podría consolidarse durante el segundo semestre de este año y evolucionar hacia un episodio de intensidad muy fuerte, conocido como Superniño, con anomalías superiores a los 2 e incluso 2,5 grados Celsius sobre la temperatura promedio del océano.
Mientras tanto, el invierno continuará dejando bajas temperaturas y heladas en los departamentos de La Paz, Oruro y Potosí, condiciones que persistirán durante agosto. En contraste, el oriente del país experimenta cielos despejados, escasa nubosidad y un incremento de focos de calor, situación que eleva significativamente el riesgo de incendios forestales.
El Chaco boliviano, entre las regiones más vulnerables
Uno de los sectores que genera mayor preocupación es el Chaco boliviano, conformado principalmente por las provincias y municipios de Tarija, Santa Cruz y Chuquisaca, donde históricamente los eventos de El Niño provocan una marcada reducción de las precipitaciones.
En esta región, donde predominan las altas temperaturas incluso durante el invierno, la llegada del Superniño podría agravar la escasez de agua para consumo humano, afectar la producción agrícola y ganadera, reducir la disponibilidad de pasturas y aumentar considerablemente el riesgo de incendios de gran magnitud.
Municipios como Villa Montes, Yacuiba y Caraparí podrían enfrentar meses con temperaturas superiores a los valores normales y precipitaciones por debajo del promedio, una combinación que favorece la propagación del fuego y dificulta la recuperación de fuentes de agua superficiales y subterráneas.
Los especialistas advierten que la vegetación seca, los fuertes vientos característicos del Chaco y las elevadas temperaturas forman un escenario altamente propicio para incendios forestales, poniendo en riesgo áreas protegidas, comunidades rurales, infraestructura productiva y la biodiversidad.
Proyecciones preocupantes
De acuerdo con los pronósticos climáticos internacionales, entre agosto y octubre se prevé un déficit de lluvias en la Amazonía, la Chiquitanía, los Valles y el Chaco. Posteriormente, entre noviembre de 2026 y enero de 2027, el panorama podría agravarse con una expansión de las altas temperaturas hacia prácticamente todo el territorio nacional.
Los expertos señalan que este escenario incrementa la probabilidad de sequías prolongadas, disminución en la disponibilidad de agua, pérdidas agrícolas, afectación al ganado y un aumento considerable de incendios forestales.
Ante este panorama, las autoridades y especialistas recomiendan:
Hacer un uso responsable del agua y evitar su desperdicio.
No realizar chaqueos ni quemas agrícolas durante la temporada seca.
Reportar inmediatamente cualquier foco de incendio a las autoridades competentes.
Mantener limpias las franjas cortafuego en predios agrícolas y ganaderos.
Proteger reservorios y sistemas de almacenamiento de agua para consumo humano y animal.
Mantenerse informado únicamente mediante los reportes oficiales del Senamhi y los organismos de gestión de riesgos.
Los productores agropecuarios deben planificar estrategias de manejo del agua y alimentación del ganado ante posibles periodos prolongados de sequía.
Información profesional
El fenómeno de El Niño-Oscilación del Sur (ENOS) es un patrón climático natural originado por el calentamiento anómalo de las aguas del océano Pacífico ecuatorial. Cuando ese calentamiento supera determinados umbrales y se mantiene durante varios meses, sus efectos alteran la circulación atmosférica y modifican los patrones de lluvia y temperatura en gran parte de Sudamérica.
En Bolivia, los eventos intensos de El Niño suelen provocar menor precipitación en el oriente, la Amazonía y el Chaco, incremento de las temperaturas máximas, mayor evaporación del agua disponible y condiciones favorables para incendios forestales. Al mismo tiempo, otras regiones pueden experimentar fenómenos opuestos, como lluvias intensas e inundaciones.
Diversos centros internacionales de monitoreo climático, entre ellos la Organización Meteorológica Mundial (OMM) y el Centro de Predicción Climática (CPC) de Estados Unidos, mantienen una vigilancia permanente sobre la evolución de las temperaturas del Pacífico debido a su influencia sobre el clima global. En Bolivia, el Senamhi continúa evaluando el comportamiento del océano antes de declarar oficialmente el establecimiento del fenómeno, aunque las tendencias actuales muestran señales compatibles con el desarrollo de un episodio de gran intensidad durante los próximos meses.