02/06/2026
EL BENI NO PUEDE ALINEARSE A LA CONDENA DE LOS 100 AÑOS DE POBREZA
Por: Juan Jonás Cayú Rossel*
TRINIDAD I 1 JUNIO 2026
Cada vez, son menos los análisis optimistas que ven una próxima vuelta a la normalidad en Bolivia; van 32 días de bloqueo de carreteras hacia la zona del denominado “eje central”, no hay alimentos suficientes para los principales centros poblado de la misma zona andina, empezando por la sede de gobierno, la ciudad de La Paz. Y ahí está Bolivia, entre dos posiciones encontradas, quienes quieren volver a sus actividades productivas, frente a quienes tienen como objetivo la destrucción del país.
Bajo ese ambiente, resulta que ya no es difícil aceptar la posición de quienes desde el oriente boliviano, plantean la constitución de la nueva “Nación Camba”, porque hay los suficientes justificativos para mirar en esa dirección, donde quienes quieren producir y alcanzar mejores niveles de vida, se queden en la “Bolivia Productiva” y los otros, que vuelvan al Collasuyo si gustan, con esa visión retrógrada y mezquina de patria.
Alguien escribió: “Pobre Bolivia ... una pena... pobreza garantizada para 100 años más”, refiriéndose al nivel de conflictos que mantiene secuestrado a los bolivianos, sin posibilidad de salir con su emprendimiento y, peor todavía, afectando la seguridad vital, porque hay ciudades que ya no cuentan con alimentos disponibles, encima, con una economía paralizada completamente.
Quienes estamos en la Bolivia llanera, no queremos seguir con 100 años más de atraso y pobreza. Cada vez, en el Beni luchamos para no ser los primeros más pobres del país, y miramos como guía, lo que sucede al lado, con el hermano cruceño, que tiene todas las condiciones para seguir creciendo en su economía y nivel de vida; tanto así, que en justicia, desde su perspectiva, buscan acelerar el proceso de nuevo Estado, el Federalismo.
Mientras se da esa discusión, en los marcos diseñados por nuestro sistema democrático, en el Beni, vemos el tiempo para bajar de las utopías y empezar a construir ese destino prometedor que todos queremos: el desarrollo productivo, económico y social, del que ya nos habla con mayor precisión, la “Agenda del Desarrollo del Bicentenario del Beni 2042”, un documento que es acogido por la actual administración departamental, y que promete ejecutarlo en su primer quinquenio, convergiendo voluntades y visión, para marcar el inicio de la era del progreso anhelado.
En el equipo ejecutivo de la Gobernación del Beni, hay gente altamente entendida en esa perspectiva; sabe que no hay tiempo que perder, se debe concretar esas voluntades políticas y, lograr del nivel central, el gobierno nacional, que entienda el carácter geopolítico estratégico que representa el Beni, para el diseño y construcción de la nueva economía nacional, basado, sustancialmente en el uso de la tierra y la agroindustria.
El Beni, tiene para el inicio, la posibilidad de habilitar medio millón de hectáreas de tierra para la agricultura, sin afectar el bosque, en la ecorregión conocida como el “cerrado boliviano”, para al final de 20 años, alcanzar las 5 millones de hectáreas que prevé el nuevo Plan de Uso de Suelos, vigente desde el 27 de noviembre de 2019; pero que, por falta de visión y voluntad política nacional, no se trabaja hasta ahora.
Rolf Kohler, quien actualmente es el Secretario de Desarrollo Productivo de la Gobernación del Beni, sostiene que “la clave del éxito chileno o paraguayo es la institucionalidad, el uso de la ciencia y tecnología, las libertades económicas (no hay subsidios a los combustibles y gas), el respeto e incentivo a la Iniciativa Privada (la población no vive de las pegas del Estado), el desarrollo del agro y la industria, y la apertura de mercados por el mundo”.
Insiste en que, si Bolivia no cambia de Modelo de Desarrollo Económico, está condenado a seguir siendo uno de los tres países más pobres de toda América Latina (solo le gana a Haití y Nicaragua). Paraguay cada vez más, lo está dejando lejos a Bolivia, aquí algunos datos:
a) Ingreso Percápita: Paraguay 6.500 y Bolivia no llega a 3.000 dólares/persona/año.
b) Índice de Desarrollo Humano (IDH): Paraguay arriba de 0,7 (alto) y Bolivia no llega a 0,7 (medio).
La mirada del bien común, está impreso en las páginas de la “Agenda del Bicentenario”, se apunta a la nueva economía y el bienestar humano, sobre una base cierta y evidente: los recursos naturales, que siempre estuvieron ahí, pero nunca hubo la capacidad o libertad para su aprovechamiento, porque siempre se tuvo la “camisa de fuerza” del nivel central que fijó la mirada en otras regiones, menos al Beni, porque para ellos, no ofrecía atractivo alguno. He ahí la razón de la postergación secular.
Un recurso central por ahora, es la minería, aunque se vea inverosímil para este Departamento; pero resulta que en 2019, las regalías por la explotación de oro, arrojó cerca de 190 millones de Bolivianos; con un bajón incomprensible el 2025, cuando apenas se llegó a Bs. 49 millones. El oro en 2019 valía la mitad que en 2025. El cálculo se hace en sujeción al precio internacional LME (London Metal Exchange). Deducción, simple y lógica, no hubo el control idóneo y varios millones fueron a manos que deben ser investigadas. Propuestas de campaña, hablaron de triplicar los ingresos propios como regalías mineras y es posible.
Otro elemento central que juega a favor de Bolivia en general, y del Beni en particular, es el interés manifiesto de Brasil, de utilizar la salida directa al Pacífico desde Rondonia, a su vez, de intercambiar servicios y tecnología para el desarrollo de la agricultura en la zona del cerrado, generando un cambio sustancial en la producción del Beni central-este.
Como bolivianos, no debemos llegar a la fragmentación de un Estado Centralista fallido, pretendiendo otra nacionalidad; porque sin una ideología de Estado fundacional bien estructurada en principios, estaremos condenados a repetir la cíclica historia de la frustración y la pobreza sempiterna.
Auguramos, para las próximas horas, una solución al conflicto que nos está matando; sea por iniciativa del gobierno nacional que puede hacer uso de sus facultades constitucionales, o por el razonamiento de las partes que interpelan y saben de lo malévolo de su plan político.
Trinidad, 1 de junio de 2026.
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*Director de "GRAN BENI MEDIOS"