06/08/2026
201 AÑOS DE BOLIVIA. Y LA HORA DE PENSARLA DE NUEVO.
Hoy, en un nuevo aniversario de nuestra patria, quiero hablarles no solo como senador, sino como cruceño que cree profundamente en la libertad, en la autonomía y en un Estado que finalmente funcione para su gente.
Bolivia nació hace 201 años con una promesa de unidad. Pero durante décadas, y con especial crudeza en los últimos 20 años, esa unidad se construyó sobre el centralismo, el abuso de poder, el despilfarro de nuestros recursos y una corrupción que nos costó el futuro que merecíamos.
El modelo centralista le ha hecho un daño profundo a este país. Ha concentrado decisiones, recursos y poder en un solo punto, mientras las regiones, que son las que producen, trabajan y sostienen a Bolivia, reciben migajas y deben rogar por lo que por derecho les corresponde.
Desde el Senado, ayudamos a impulsar el 50/50: que los recursos de las regiones vuelvan a las regiones. Es un primer paso indispensable, urgente, necesario. Pero tengo la convicción de que Bolivia necesita algo más profundo todavía.
Necesitamos avanzar, con seriedad y con responsabilidad histórica, hacia un modelo de corte federal. Un modelo donde cada región decida sobre su propio territorio, administre sus propios recursos, defina sus propias prioridades de desarrollo, y donde la diversidad de nuestro país, que durante siglos fue tratada como un problema, se convierta finalmente en nuestra mayor fortaleza.
Bolivia no es una sola realidad. Somos tierras altas y tierras bajas, somos el altiplano y la amazonía, somos el chaco y los valles. Somos culturas, economías y necesidades profundamente distintas. Pretender gobernar esa diversidad entera desde un único centro de poder es, precisamente, lo que nos trajo hasta la crisis que hoy vivimos.
La verdadera unidad nacional no se construye imponiendo un modelo único desde arriba. Se construye respetando la autonomía real de cada región, dentro de un mismo proyecto de país.
Hoy Bolivia atraviesa un momento de transición. Después de 20 años de abuso, despilfarro y corrupción, tenemos la oportunidad histórica de cambiar el rumbo. Está en manos de este Gobierno la decisión de estar a la altura de ese momento, o de repetir los mismos errores con otro nombre.
Es tiempo de cambiar todo. No por revancha, no por conveniencia política, sino por el bien de Bolivia y de todos los bolivianos, vivan donde vivan, piensen como piensen.
Que este aniversario nos encuentre no solo celebrando lo que fuimos, sino decididos a construir, con coraje y con altura, el país que todavía podemos ser.
Feliz día, Bolivia. Feliz día a cada boliviano y boliviana que, desde cualquier rincón de esta tierra, sigue creyendo que un país mejor es posible.