07/08/2026
La casa de las mil ventanas
Segundo piso
Hay un lugar en esta casa donde la luz entra primero.
Desde aquí el amanecer parece más brillante. El sol se refleja en los cristales, el viento mueve las cortinas y el agua corre como si quisiera recordarle a todos que cada día también puede ser un comienzo.
Quien habita esta habitación conoce bien el ritual.
Abre las ventanas. Sonríe. Saluda. Encuentra las palabras justas para quien ha perdido la esperanza. Habla de oportunidades, de nuevos caminos, de volver a empezar. Y, casi siempre, alguien se marcha creyendo un poco más en sí mismo.
Las ventanas permanecen abiertas.
Desde afuera, todos piensan que quien vive aquí nunca conoce la oscuridad. ¿Cómo podría hacerlo, si es quien enciende las luces de los demás?
Pero las casas guardan silencios que las ventanas no cuentan.
Cuando termina el día y las visitas se marchan, el eco ocupa las habitaciones. La sonrisa descansa sobre una silla. Las palabras que durante horas sostuvieron a otros ya no alcanzan para sostener a quien las pronunció.
Entonces vuelve la lluvia.
No cae sobre el techo.
Cae detrás de las ventanas.
Y nadie la escucha.
A la mañana siguiente, el sol volverá a entrar por el mismo lugar. Las ventanas se abrirán una vez más. Alguien llegará buscando un motivo para continuar.
Y, como siempre, encontrará a alguien dispuesto a regalárselo.
Randall Segura /Seguvilla
30 08 2026
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