Verdad Sublime

Verdad Sublime Somos un ministerio familiar cristiano llamados a compartir y enseñar las verdades y riquezas del evangelio.

En esta página encontrarás imágenes, devocionales, videos y podcast que edificaran tu vida.

04/15/2026

Un recordatorio a puertas de las elecciones presidenciales en Colombia.

Pastores, lideres y hermanos debemos recordar que el glorioso evangelio sigue transformando vidas y sociedades (Rom 1:16-17).
Nuestra confianza no debe estar en ningún hombre o partido (politico). Por tanto, no permitan ni sean participes de un proselitismo politico permitiendo que sus congregaciones se vuelvan plataformas en donde politicos corruptos amadores de sí mismos (que solo buscan el bien propio) tomen la voz.

Debemos recordar que ustedes pastores y ancianos han sido llamados a proclamar las riquezas del evangelio, no se rebaje con las migajas del sistema corrupto siendo en muchos casos manipulados con palabrerias.

Creyentes, ustedes también deben alzar su voz como protesta contra aquellos que han prestado sus pulpitos para pretensiones politicas, remplazando la prediación de la palabra de Dios (que es la ùnica fuente de nuestra fe y conducta) por discursos vanos de hombres sin piedad que usan las iglesias como un medio para llegar al poder.

El carácter de la iglesia debe ser santo, apartado de toda corrupciòn. "No estéis unidos en yugo desigual con los incrédulos, pues ¿qué asociación tienen la justicia y la iniquidad? ¿O qué comunión la luz con las tinieblas? " 2 A Corintios 6: 14

Que Dios abra nuestros ojos para discernir el bien del mal.
Dios tenga misericordia de nuestra amada naciòn.

03/02/2026

Decimo espisodio🎤 de nuestro nuestra Primera Temporada sobre la Familia: " Hacedoras del Bien" Primera Parte.

03/02/2026

Libro de Devocionales MAÑANA Y TARDE
Charles H Spurgeon

2 de marzo
"Él es precioso" (1 Pedro 2:7)

Así como todos los ríos desembocan en el mar, todas las delicias del alma confluyen en nuestro Amado. Su mirada eclipsa al sol; su rostro es más hermoso que las flores más bellas; su aliento es más fragante que cualquier aroma. Ni los diamantes ni las perlas pueden compararse con su valor.

Pedro nos dice que Jesús es precioso, pero ni él ni nosotros podríamos expresar cuán precioso es en realidad. No hay palabras que alcancen a describir cuán esencial es para la felicidad del creyente. ¿No has sentido tú que, aun en medio de la abundancia, todo se volvía desierto si Cristo se ocultaba? Brillaba el sol, pero sin Él todo parecía tinieblas. O si era de noche y faltaba la Estrella de la Mañana, ni mil estrellas podían consolarte.

Sin Cristo, este mundo es un páramo. Si Él se retira, se marchitan las flores, los frutos se pierden, los cantos cesan y la tormenta arrasa nuestras esperanzas. Ninguna lámpara terrenal da luz cuando el Sol de Justicia se eclipsa. Él es el alma de nuestra alma, la luz de nuestra luz, la vida de nuestra vida.

¿Y qué harías tú sin Él al despertar cada día, antes de enfrentar tus batallas? ¿Cómo terminarías la jornada, cansado y sin un refugio de comunión con Él? ¡Bendito sea su nombre, Él no nos deja probar qué es vivir sin Él! Pero considerarlo por un momento aumenta su preciosidad. ¡Oh, alma mía, valóralo más que todo!

02/26/2026

Charles H Spurgeon
26 de febrero

"La salvación es del Señor" (Jonás 2:9)

La salvación es obra exclusiva de Dios. Solo Él puede dar vida al alma mu**ta en delitos y pecados, y solo Él puede sostener esa vida espiritual una vez ha comenzado. Él es el principio y el fin. "La salvación es del Señor."
Si oro, es porque Dios me ha enseñado a orar. Si tengo virtudes, son dones suyos. Si persevero en una vida coherente con mi fe, es porque Él me sostiene con su mano. No hago nada para conservarme a mí mismo, sino aquello que Dios realiza primero en mí. Toda mi bondad viene únicamente de Él.

Si peco, eso es mío; si obro rectamente, eso es de Dios. Si vencí a un enemigo espiritual, fue su fuerza la que me dio poder. Si vivo consagrado ante los hombres, es porque Cristo vive en mí. Si he sido santificado, no me purifiqué a mí mismo: fue el Espíritu Santo quien lo hizo. Si he dejado el mundo, fue porque las correcciones de Dios, santificadas para mi bien, me alejaron de él. Si crezco en conocimiento, es porque el gran Maestro me instruye. Todo lo valioso en mí proviene de su obra celestial.

En mí solo hay pecado y miseria; pero en Él encuentro todo lo que necesito. "Él solamente es mi roca y mi salvación." Si me alimento de la Palabra, es porque Él la hace alimento para mi alma. Si vivo del maná del cielo, ese maná es Cristo mismo, a quien como y bebo espiritualmente. Si recibo nuevas fuerzas, ¿de dónde vienen? "Mi socorro viene de lo alto." Sin Jesús, nada puedo hacer.

Así como la rama no puede dar fruto si no permanece en la vid, tampoco yo, si no permanezco en Él. Lo que Jonás aprendió en las profundidades del mar, quiero aprenderlo yo hoy en la intimidad: "La salvación es del Señor."

02/25/2026

Libro de Devocionales MAÑANA Y TARDE
Charles Spurgeon

25 de febrero
“La ira venidera” (Mateo 3:7)

Es reconfortante caminar por una tierra después de que ha pasado la tormenta: respirar el aire limpio, ver el brillo de las hojas con gotas que relucen como diamantes al sol. Así es la posición del cristiano. Camina en una tierra donde la tormenta descargó toda su furia sobre la cabeza de su Salvador. Y si aún caen algunas gotas de tristeza, provienen de nubes llenas de misericordia, y Jesús le asegura que no son para su destrucción.

Pero ¡cuán terrible es presenciar la llegada de una tormenta! Ver las señales previas: los pájaros que se esconden, el ganado que se inquieta, el cielo que se oscurece, el sol que deja de brillar... hasta que finalmente la furia irrumpe con un viento devastador que arranca árboles, rompe rocas y destruye hogares.

Pecador, esa es tu condición actual. Aún no caen gotas ardientes, pero se aproxima una lluvia de fuego. Aún no ruge el viento, pero la tormenta divina ya carga su artillería. Las aguas de juicio están contenidas por la misericordia, pero pronto se abrirán las compuertas. Los rayos están guardados por ahora, pero el día se acerca. ¡Y qué día será cuando Dios, vestido de justicia, se levante en ira!

¿Dónde te esconderás? ¿A dónde huirás? ¡Oh, que la mano de la misericordia te lleve ahora a Cristo! Él está disponible en el evangelio. Su costado abierto es la roca de refugio. Sabes que lo necesitas: cree en Él, entrégate por completo... y la tormenta habrá pasado para siempre.

02/24/2026

Libro de Devocionales MAÑANA Y TARDE.
Charles H Spurgeon

24 de febrero

"Haré que llueva en su tiempo; habrá lluvias de bendición"
(Ezequiel 34:26)

Aquí vemos la misericordia soberana: "Yo haré que llueva en su tiempo". ¿No es esta una misericordia divina y libre? Porque ¿quién, sino Dios, puede decir: "Yo haré que llueva"? Solo una voz puede hablar a las nubes y ordenarlas dar lluvia. ¿Quién envía el rocío sobre la tierra? ¿Quién reparte las gotas sobre el campo? ¿No soy Yo, dice el Señor?.

Así es la gracia: don exclusivo de Dios, imposible de fabricar por el hombre. También es una gracia necesaria. ¿Qué haría la tierra sin lluvia? Puedes labrar el terreno, sembrar semillas, pero sin agua nada brotará. Del mismo modo, todo esfuerzo es vano hasta que Dios derrama su bendición abundante y envía la salvación desde lo alto.

Es además una gracia abundante: "Enviaré lluvias". No dice gotas, sino lluvias. Así es la gracia: cuando Dios bendice, suele hacerlo con tanta plenitud que no hay espacio suficiente para recibirla. ¡Gracia abundante! La necesitamos para mantenernos humildes, para orar, para vivir en santidad, para ser fervientes, para perseverar hasta el final y alcanzar el cielo. No podemos vivir sin lluvias copiosas de gracia.

Es también gracia oportuna: "En su tiempo". ¿Cuál es tu estación hoy? ¿Una de sequía? Entonces, es tiempo de lluvia. ¿Una etapa de pesadez y nubes oscuras? Esa es precisamente la estación de las lluvias. "Como tus días, así será tu fortaleza".

Y es una bendición variada: "Lluvias de bendición". En plural. Toda clase de bendiciones enviará Dios. Sus dones vienen encadenados como eslabones de oro. Si da gracia que convierte, también dará gracia que consuela. "Lluvias de bendición". Así que, planta sedienta, mira hoy hacia el cielo y abre tus hojas y flores para recibir el riego celestial.

02/23/2026

Libro Devocionales MAÑANA Y TARDE
Charles H Spurgeon

23 de febrero

"Nunca te dejaré" (Hebreos 13:5)

Ninguna promesa de Dios es exclusiva. Lo que Él ha dicho a un santo, lo ha dicho a todos. Si abre un pozo para uno, es para que todos beban. Si abre su granero por causa de un necesitado, todos los hambrientos pueden acercarse y saciarse. No importa si la palabra fue dada a Abraham o a Moisés: si tú eres parte del pueblo del pacto, entonces también es para ti.

No hay bendición tan alta ni misericordia tan extensa que no te pertenezca. Alza la vista al norte y al sur, al oriente y al occidente: todo eso es tuyo. Sube a la cima del Pisga y contempla la extensión de las promesas divinas: la tierra te ha sido dada. No hay arroyo de agua viva del que no puedas beber. Si el país fluye con leche y miel, entonces come la miel y bebe la leche, pues ambos te pertenecen.

Ten valor para creer, porque Él ha dicho: "Nunca te dejaré, ni te desampararé". En esta promesa, Dios nos da todo. "Nunca te dejaré": eso significa que todos los atributos de Dios estarán siempre a nuestro favor. ¿Es poderoso? Mostrará su fuerza en favor de los que confían en Él. ¿Es amor? Entonces actuará con ternura y misericordia hacia nosotros. Cada atributo divino, en toda su plenitud, se compromete a nuestro favor.

En resumen: no hay nada que necesites, ni ahora ni en la eternidad; nada en la vida ni en la muerte; nada en este mundo ni en el venidero; nada hoy, ni en el amanecer de la resurrección, ni en el cielo mismo, que no esté contenido en estas palabras: "Nunca te dejaré, ni te desampararé".

02/02/2026

Noveno espisodio🎤 de nuestro nuestra Primera Temporada sobre la Familia: "Abandona el Feminismo, Sé Bíblica" Segunda Parte.

01/31/2026

Devocional 30 de Enero
Libro DEVOCIONALES MAÑANA Y TARDE
Charles H Spurgeon

«Sois de Cristo.» – 1 Corintios 3:23

​Pertenecéis a Cristo. Sois suyos porque el Padre os entregó al Hijo; suyos porque Él pagó con su sangre el precio de vuestra redención; suyos porque os habéis consagrado a Él; y suyos por vínculo, pues lleváis su nombre, sois sus hermanos y coherederos.

​Esforzaos en mostrar al mundo, con hechos, que sois siervos, amigos y esposa de Jesús. Cuando seáis tentados a pecar, responded: «No puedo cometer esta gran maldad, porque pertenezco a Cristo.» Los principios eternos impiden que el amigo de Cristo peque. Si se os ofrece riqueza por medio del pecado, recordad que sois de Cristo y no la toquéis.

​Si os enfrentáis a dificultades o peligros, permaneced firmes en el día malo, sabiendo que sois de Cristo. Si os halláis donde otros descansan ociosos, levantaos y trabajad con todas vuestras fuerzas. Y cuando el sudor cubra vuestro rostro y la fatiga os invite a deteneros, decid: «No puedo detenerme, porque soy de Cristo. Si no hubiese sido comprado con sangre, tal vez me abandonaría como Issacar, echado entre dos cargas; pero soy de Cristo, y no puedo ser negligente.»

​Cuando la seducción del placer quiera apartaros del camino recto, responded: «Tu canto no me atrae; pertenezco a Cristo.» Si la causa de Dios llama, entregaos con todo lo que tenéis, pues sois de Cristo.

​No traicionéis vuestra confesión. Sed de aquellos cuyo carácter es verdaderamente cristiano, cuya palabra recuerda al Nazareno, y cuya vida emana tanto el aroma del cielo, que quienes os vean reconozcan en vosotros el amor y la santidad del Salvador. Antiguamente se decía: «¡Soy romano!» como motivo de integridad. Cuánto más debe ser para vosotros razón de santidad: «¡Soy de Cristo!»

01/28/2026

Devocional 28 de enero
Libro Devocionales MAÑANA Y TARDE
Charles H Spurgeon

​"He rogado por ti." — Lucas 22:32

​Qué consuelo tan profundo es saber que nuestro Redentor intercede constantemente por nosotros. Cuando oramos, Él intercede; y cuando no podemos orar, Él aún aboga por nosotros, protegiéndonos con sus súplicas de peligros que ni siquiera vemos.

​Fíjate en la palabra de consuelo que dirigió a Pedro: "Simón, Simón, Satanás ha pedido zarandearos como a trigo; pero..." ¿Pero qué? ¿"Pero ve y ora tú mismo"? Eso sería buen consejo, pero no es lo que dice. Tampoco dice: "Pero te mantendré vigilante, y así serás preservado". Eso sería una gran bendición. No; lo que dice es: "Pero yo he rogado por ti, para que tu fe no falte."
​La Intercesión del Salvador

​Poco sabemos lo que debemos a las oraciones de nuestro Salvador. Cuando lleguemos a las alturas del cielo y miremos hacia atrás en el camino recorrido, alabaremos sin cesar a Aquel que, ante el trono eterno, deshizo el daño que Satanás intentó causar. Le agradeceremos por nunca guardar silencio, por señalar siempre sus heridas ante el Padre, llevando nuestros nombres sobre su pecho como nuestro gran Sumo Sacerdote.

​Incluso antes de que Satanás comenzara a tentar, Jesús ya había intervenido, presentando su súplica. La misericordia precede a la malicia. Observa que no dice: "Satanás ha tenido", sino "ha pedido" tenerte. Jesús lo detiene incluso en su deseo, lo corta desde el principio. Y no dice: "He deseado orar por ti", sino "He orado por ti": ya lo ha hecho, ya presentó su defensa antes de cualquier acusación.

​¡Oh Jesús! Qué consuelo saber que has defendido nuestra causa ante enemigos invisibles, frustrado sus trampas y deshecho sus engaños. Aquí hay motivos para el gozo, la gratitud, la esperanza y la confianza.

01/26/2026

Devocional 26 de enero
Libro Devocionales MAÑANA Y TARDE
Charles H Spurgeon

"No tienen raíz." – Lucas 8:13

Alma mía, examínate esta mañana a la luz de este texto. Has recibido la Palabra con gozo; tus emociones se han conmovido, una impresión viva ha sido producida. Pero recuerda: recibir la Palabra en el oído es una cosa; recibir a Jesús en lo profundo del alma es otra muy distinta. A menudo, una sensibilidad superficial va acompañada de una dureza interior del corazón, y una impresión fuerte no siempre es duradera.

En la parábola, la semilla cayó sobre terreno con fondo rocoso cubierto por una delgada capa de tierra; cuando comenzó a germinar, sus raíces no pudieron profundizar por la dureza debajo, y toda su fuerza se volcó en brotar hacia arriba. Pero al no recibir humedad desde dentro, terminó marchitándose.

¿Es este tu caso? ¿Has hecho una buena apariencia externa sin tener vida interior? El buen crecimiento se da tanto hacia arriba como hacia abajo. ¿Estás arraigado en fidelidad sincera y amor a Jesús? Si tu corazón no ha sido ablandado y fertilizado por la gracia, la buena semilla puede brotar por un tiempo, pero acabará marchitándose, pues no puede crecer en un corazón rocoso, sin quebranto ni santificación.

Debo temer una piedad que crece rápido pero carece de profundidad, como la calabacera de Jonás. Debo calcular el costo de seguir a Jesús y, sobre todo, anhelar la energía de su Espíritu Santo para tener en mí una semilla duradera y viva. Si mi corazón sigue tan endurecido como era por naturaleza, el sol de la prueba lo abrasará, y mi propio corazón endurecido amplificará el calor, marchitando mi religiosidad. Y entonces, el colapso será terrible.

Por eso, oh Sembrador celestial, ara primero mi corazón y luego siembra en mí Tu verdad, para que pueda ofrecerte una cosecha abundante.

01/24/2026

Debocional 25 de enero
Libro Devocionales MAÑANA Y TARDE
Charles H Spurgeon.

​"En mi carne veré a Dios." — Job 19:26

​Observa la expectativa devota de Job: "Veré a Dios". No dice: "Veré a los santos" —aunque eso será un gozo inmenso—, sino "veré a Dios". No dice: "Contemplaré las puertas de perla, las murallas de jaspe o las coronas de oro", sino "veré a Dios".
​Este es el corazón y esencia del cielo; esta es la esperanza gozosa de todo creyente. Ya ahora se deleitan en verle por la fe en los medios de gracia, en la comunión y la oración. Pero allí, en la gloria, lo verán cara a cara, sin velo ni nube, y al verle como es, serán hechos semejantes a Él.

​¿Puede haber algo más grande que parecerse a Dios? ¿Algo más deseable que contemplarlo? Algunos leen este pasaje como: "Aun en mi carne veré a Dios", viéndolo como una alusión a Cristo, el "Verbo hecho carne", y a la gloriosa revelación final que será el esplendor de los últimos tiempos. Sea así o no, es seguro que Cristo será el objeto eterno de nuestra contemplación, y jamás necesitaremos otro gozo que verlo a Él.

​No pienses que esto será un campo limitado para la mente. Aunque sea una única fuente de gozo, esa fuente es infinita. Todos Sus atributos serán tema de contemplación, y cada uno de ellos, siendo infinito, nunca se agotará. Sus obras, sus dones, su amor, su gloria en todos sus propósitos y acciones serán un tema siempre nuevo.

​Job esperaba esta visión de Dios como un gozo personal: "Mis ojos lo verán, y no los de otro". Haz tuyas esas vistas anticipadas del gozo celestial. Piensa lo que significará para ti: "Tus ojos verán al Rey en su hermosura". Todo resplandor terrenal se apaga con el tiempo, pero aquí hay una gloria que jamás mengua, una luz que nunca se apaga: "Veré a Dios".

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