31/12/2025
SIETE SEÑALES DE QUE UNA IGLESIA YA NO ES SANA
1. Cristo deja de ser el centro y los hombres ocupan su lugar.
Cuando Cristo es reemplazado por el “líder”, el “ministerio” o el “logo”, la iglesia comienza a desviarse. El evangelio se diluye y Cristo deja de ser proclamado como suficiente.
2. El dinero domina el mensaje espiritual.
La predicación gira en torno a prosperidad, pactos, siembras, ventas y beneficios. El púlpito se convierte en vitrina de promesas y la forma en que estas "promesas" se reciben es mediante el dinero.
3. Se evita la confrontación del pecado.
Ya no se habla de arrepentimiento, juicio, santidad ni obediencia. Se predica lo que agrada para retener gente, no lo que transforma corazones.
4. La experiencia reemplaza a la Escritura.
Testimonios, emociones y “revelaciones” pesan más que la Biblia. La Palabra deja de gobernar y pasa a ser solo un respaldo opcional.
Cuando esto comienza a ocurrir es muy notorio Pues en los púlpitos abundan frases como "yo soñé", "Dios me dijo", "según mi experiencia espiritual", etc. ¡OJO! No es que esté mal tener revelaciones de parte de Dios, lo que está mal es que su doctrina y forma de vida devocional la sustenten con dichas revelaciones y no con la palabra de Dios.
5. No existe disciplina ni cuidado real del alma.
Todo se permite mientras haya números. No se corrige, no se exhorta, no se forma carácter. El amor bíblico es sustituido por permisividad.
6. El crecimiento numérico importa más que la madurez espiritual.
Se congrega muchos, pero no se forman discípulos. Hay asistentes, pero pocos creyentes firmes, y casi ningún obrero aprobado.
7. La santidad se relativiza para adaptarse al mundo.
La iglesia comienza a parecerse más al sistema que al Reino de Dios. Se justifican conductas, se bajan estándares y se pierde el temor de Dios.
Ya no existe una distinción entre el mundano y el Cristiano.
𝑷𝒂𝒔𝒕𝒐𝒓 𝑴𝒂𝒓𝒄𝒆𝒍𝒐 𝑭𝒖𝒆𝒏𝒕𝒆𝒂𝒍𝒃𝒂.