11/06/2026
Deuteronomio 11:13–21
“Si obedecéis cuidadosamente mis mandamientos que yo os prescribo hoy, amando al Señor vuestro Dios y sirviéndole con todo vuestro corazón y con toda vuestra alma,
yo daré la lluvia de vuestra tierra a su tiempo, la temprana y la tardía; y recogerás tu grano, tu vino y tu aceite.
Daré también hierba en tu campo para tus ganados, y comerás y te saciarás.
Guardaos, pues, que vuestro corazón no se engañe, y os apartéis y sirváis a dioses ajenos, y os inclinéis a ellos;
y se encienda el furor del Señor sobre vosotros, y cierre los cielos, y no haya lluvia, ni la tierra dé su fruto; y perezcáis pronto de la buena tierra que os da el Señor.
Por tanto, pondréis estas mis palabras en vuestro corazón y en vuestra alma, y las ataréis como señal en vuestra mano, y serán por frontales entre vuestros ojos.
Y las enseñaréis a vuestros hijos, hablando de ellas cuando te sientes en tu casa, cuando andes por el camino, cuando te acuestes y cuando te levantes.
Y las escribirás en los postes de tu casa y en tus puertas,
para que sean multiplicados vuestros días y los días de vuestros hijos…”
Este pasaje reafirma la promesa de bendición al colocar la Mezuzah en los marcos de la casa.