06/07/2026
Crónica de El Zorro Nortino: ¿Hospital público o negocio familiar? La red de poder que tiene a la salud de Atacama contra las cuerdas
Mientras los pacientes en Atacama siguen esperando meses por una interconsulta, en los pasillos del Hospital Regional de Copiapó y del Servicio de Salud (SSA) se ha consolidado un ecosistema administrativo que parece responder más a lealtades familiares y amigos que a la probidad pública. La permanencia de Sergio Ripoll como director (S) es, a estas alturas, el símbolo de una crisis institucional que no da respiro.
El «Círculo de Hierro» y el reparto de la torta
La investigación de El Zorro Nortino no ha sido solo una alerta, sino un mapa de la red que controla los destinos de la salud regional. La estructura es clara: un engranaje de jefaturas donde los apellidos se repiten. Bajo la mirada de Ripoll, figuras como Consuelo Hinojosa, Carla Paulsen, Fernando Revuelta, Carlos Crawford, además de la dupla *Marisol y Ricardo Ayala*, se han repartido la toma de decisiones.
Lo que ocurre no es casualidad; es, según denuncian diversos actores locales, un sistema diseñado para blindar la gestión interna ante cualquier auditoría externa. Las licitaciones por trato directo —esa herramienta diseñada para emergencias que aquí parece ser la regla general— han sido el mecanismo preferido para canalizar contratos sin la competencia que exige la ley.
La pregunta del millón: ¿Por qué sigue Ripoll?
La salida de una funcionaria (la denominada «cuñada» en la trama) no es más que un movimiento cosmético. Es el «fusible» que se quema para intentar calmar la presión mediática, mientras la cúpula, con Ripoll a la cabeza, permanece inamovible.
La permanencia de la dirección actual, pese a los cuestionamientos por probidad, deja en evidencia dos cosas:
1. La incapacidad (o complicidad) del nivel central: El Ministerio de Salud parece estar ciego ante lo que ocurre en Atacama, permitiendo que la autoridad se perpetúe en un cargo donde debería haber total transparencia.
2. El desprecio por la ética pública: Cuando el nepotismo se vuelve la norma, la confianza del ciudadano desaparece. El hospital no puede ser el feudo privado de un grupo de médicos que se autorregulan, se auto contratan y se autoprotegen.
Un llamado a la urgencia
La ciudadanía de Atacama no merece una administración de «trato directo» para amigos y parientes. La opacidad con la que se manejan los cargos y los presupuestos en el Hospital Regional es una falta de respeto a cada habitante de la región que depende de la salud pública.
La pregunta que resuena hoy en Copiapó no es qué nuevo contrato firmarán, sino cuánto tiempo más permitirán la Contraloría y el Ministerio que esta red mantenga el control. La salida de «la cuñada» fue un inicio, pero está claro que el problema es estructural. El hospital necesita una cirugía mayor, y empieza por la cabeza.
¿Hasta cuándo, Sergio Ripoll? La respuesta no la tiene un informe administrativo; la tiene la urgencia de una región que exige, por una vez, que la salud sea para los pacientes y no para los negocios de unos pocos.
¿Consideras que este tono refleja adecuadamente la gravedad de la situación que buscas denunciar?