13/05/2026
✅ [13/05/26 - REFLEXIÓN]
¡NO ES BUENA SUERTE, DIOS ES BUENO!
«Que el Señor, Dios de Israel, bajo cuyas alas has venido a refugiarte, te recompense abundantemente por lo que has hecho.» — Rut 2:12 (NTV)
Reflexión: Dios está moviendo los hilos a tu favor
Familia, quiero que pensemos en cuántas veces a lo largo de nuestra vida hemos usado o escuchado la frase: "¡Qué buena suerte tuve!" o "Eso fue pura casualidad". Conseguimos un trabajo justo cuando los ahorros se estaban acabando y decimos que fue suerte. Alguien nos regala exactamente la cantidad de dinero que necesitábamos para pagar una deuda, y lo llamamos una coincidencia. Salimos ilesos de un accidente por cuestión de segundos, y pensamos que el destino estuvo de nuestro lado.
Hoy quiero ser muy directo con ustedes: como cristianos, necesitamos sacar la palabra "suerte" de nuestro vocabulario. La suerte es un concepto del mundo inventado para tratar de explicar lo que la mente humana no alcanza a comprender. Pero nosotros no vivimos a la deriva ni dependemos de que el universo conspire a nuestro favor; nosotros vivimos bajo el cuidado milimétrico de un Dios que es bueno, que es Padre y que tiene el control absoluto de cada detalle de nuestra historia.
Miremos el caso de Rut. Ella era una viuda extranjera, pobre, que llegó a Belén sin nada en los bolsillos. La Biblia cuenta que un día salió a recoger las sobras de grano que dejaban los cosechadores y, "por casualidad", terminó trabajando en el campo de Booz, un hombre rico que además era pariente de su familia y que terminó rescatándola y casándose con ella. Para los ojos de cualquiera en esa época, Rut simplemente tuvo "el golpe de suerte de su vida" al escoger ese campo. Pero nosotros sabemos la verdad: Dios estaba guiando cada uno de sus pasos porque ella había decidido refugiarse bajo Sus alas.
Hermanos, Dios es experto en disfrazar su providencia de "coincidencias". Ese negocio que se cerró a tu favor, esa puerta que se abrió de la nada, esa persona clave que conociste en el momento exacto, o esa sanidad inexplicable que recibiste, no fue suerte. Fue el Señor, Dios de Israel, recompensando tu fe y cuidando de ti porque decidiste hacer de Él tu refugio. Cuando le llamas suerte a tus bendiciones, le estás robando a Dios la gloria que solo Él se merece. Deja de creer en supersticiones o en el destino, y empieza a descansar con total seguridad en el propósito inquebrantable de un Dios que te ama profundamente y que mueve los hilos del universo a tu favor.
Conectados Para Bendecir
www.difusionturadio.com