07/01/2026
✅[07/01/26 - REFLEXIÓN]
¡LA FE QUE TRANQUILIZA LA MENTE!
No se inquieten por nada, más bien, en toda ocasión, con oración y ruego, presenten sus peticiones a Dios y denle gracias. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, cuidará sus corazones y sus pensamientos en Cristo Jesús». Filipenses 4:6-7 (NVI)
Reflexión
¿Qué es lo lo que lo inquieta? ¿Qué es lo que no le deja dormir? ¿Qué es lo que le preocupa?...
Y entonces llega el apóstol Pablo y nos suelta esta bomba en Filipenses: «No se inquieten por nada». ¡Por nada! Cuando leemos esto, nuestra primera reacción humana es decir: "Pablo, eso es muy fácil decirlo, pero tú no tienes mis problemas". Pero, ¿saben dónde estaba Pablo cuando escribió esto? Estaba preso en una cárcel romana, sin saber si al día siguiente iba a estar vivo. Él no hablaba desde la comodidad de un sofá; hablaba desde el ojo del huracán.
Este pasaje no es una invitación a ignorar la realidad o a ser irresponsables. No se trata de meter la cabeza en la arena. Se trata de dónde depositamos la carga de esa realidad. La ansiedad nace cuando intentamos controlar cosas que solo le pertenecen a Dios. Es el resultado de querer ser el "Gerente General" del universo.
El secreto que nos da la Biblia hoy es transformar la preocupación en oración. Pero fíjense en el ingrediente clave que a veces olvidamos: la acción de gracias. Es muy difícil seguir angustiado cuando estás agradeciendo. La gratitud cambia el foco; dejas de mirar lo que te falta y empiezas a mirar lo que Dios ya ha hecho.
Y aquí viene la promesa más hermosa: cuando hacemos este intercambio (le damos nuestra ansiedad y le damos gracias), Él nos devuelve algo sobrenatural: "La paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento". ¿Qué significa esto? Significa que es una paz que no tiene lógica. Es la paz que te permite sonreír en el funeral, dormir tranquilo aunque la cuenta esté en cero, o mantener la calma cuando todo se sacude. Es una paz que el mundo no puede fabricar. La Biblia dice que esta paz actuará como un guardia, un soldado que se para en la puerta de tu mente y dice: "¡Alto ahí! Ese pensamiento tóxico no entra aquí". ¡Esa es la fe que tranquiliza la mente!
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