03/01/2026
No se preocupen por nada; más bien, en toda ocasión, con oración y ruego, presenten sus peticiones a Dios y denle gracias. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, cuidará sus corazones y sus pensamientos en Cristo Jesús.
Filipenses 4:6-7
Entre todo el ruido que hacen las redes con el tema, es importante tener presente que hay quienes han sufrido consecuencias de la intervención militar en esta madrugada, familias enteras afectadas por esto, se sabe de heridos o mu***os, personas que nada tenían que ver con la dictadura, sino que simplemente anhelaban vivir en paz en su propia tierra. Como cristianos, no podemos ser indiferentes ante el dolor del prójimo; cada vida perdida o herida es una herida en el cuerpo de Cristo.
Hoy elevamos nuestra oración por el consuelo de las familias que lloran, pidiendo que la misericordia de Dios abrace a Venezuela en estos momentos. Recordemos las palabras de las Bienaventuranzas: «Bienaventurados los que trabajan por la paz, porque ellos serán llamados hijos de Dios». Que la luz de la verdad y la justicia prevalezca sobre la violencia, y que el Espíritu Santo guíe los corazones hacia una reconciliación que proteja al más vulnerable. No perdamos la esperanza, pues aun en medio de la tormenta, Dios es nuestro refugio y nuestra fortaleza.
Cercano está el Señor a los quebrantados de corazón, y salva a los contritos de espíritu. Salmo 34:18.