Revista Alcaparra

Revista Alcaparra ALCAPARRA, revista impresa y digital (gratuita) de índole gastronómica, cultural y social enfocada en el Valle de Aconcagua.

Algunas imágenes de la actividad pasada.✊🏼🖤27/12/2019lugar: New Bar Aries
07/01/2020

Algunas imágenes de la actividad pasada.✊🏼🖤
27/12/2019
lugar: New Bar Aries

HOY! escenario y micrófono abierto para quienes quieran exponer libremente. Poesía, teatro, danza, fotografía, ilustraci...
27/12/2019

HOY! escenario y micrófono abierto para quienes quieran exponer libremente.
Poesía, teatro, danza, fotografía, ilustración, audiovisual, etc.(músicos en formato acústico).
Además, todxs lxs emprendedorxs están cordialmente invitadxs a instalarse con sus productos (costo $0 el stand, solo traer mesa si fuese el caso) o simplemente puedes tirar tú paño al piso😉
También, realizaremos un registro fotográfico y audiovisual del evento. 📸
Abrazotes!!

Previa Actividad27 Diciembre desde 19:00Próximamente Edición Especial 10Revista AlcaparraTodxs invitadxs a exponer!!
19/12/2019

Previa Actividad
27 Diciembre desde 19:00
Próximamente Edición Especial 10
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Todxs invitadxs a exponer!!

SELFA ANTIMÁN, mujer luchadora por la reivindicación del Pueblo Mapuche. Sabemos que hoy atraviesa por difíciles momento...
02/08/2019

SELFA ANTIMÁN, mujer luchadora por la reivindicación del Pueblo Mapuche. Sabemos que hoy atraviesa por difíciles momentos de salud y en esta ocasión queremos recordar su merecido reconocimiento brindado en nuestra revista.
Además enviar un cálido y afectuoso saludo a su familia.

SELFA ANTIMÁN

En Santa María, Selfa Antimán es una verdadera institución. Ha luchado desde más de cinco décadas por la reivindicación del Pueblo Mapuche. Esto la ha llevado a dar mucho de sí para que nuestra cultura occidental pueda darle a nuestros pueblos originarios el espacio que se merece. Siendo mujer, esta lucha ha sido aún más complicada. Ella, al ser consultada ríe, porque sabe que para los chilenos, parece algo raro ver a una mujer luchar, pero para su cultura es muy normal.

Su trabajo la ha hecho ser muy reconocida en la zona. El año 2015, escribió el libro “Renace el Cóndor”, donde cuenta como ha visto el conflicto que lleva su pueblo y la lucha de ella para cambiar una serie de injusticias que los afectan. También fue reconocida el año 2017 con el Premio “Transmisión de la Cultura de los Pueblos Originarios”, otorgado por el Gobierno Regional de Valparaíso.

“Yo soy Mapuche Huilliche, porque soy de un territorio específico, pero eso a la sociedad ni a las autoridades Huincas les interesa mucho. Ellos quieren escribir la historia a su modo, diciendo que los mapuches solo están en Temuco y la Araucanía, pero estamos en todo Chile. Mi pueblo estaba desde La Serena al sur y hemos luchado mucho por nuestros derechos y nosotras las mujeres indígenas desde siempre hemos sido participes de esto”, señaló la dirigenta mapuche.

Uno de los primeros escollos que tuvo que enfrentar su pueblo fue la ignorancia de sus derechos y cómo esto era aprovechado por el Estado y los grandes terratenientes para engañarlos y apropiarse de sus tierras, destruyendo de paso su cultura: “Yo aprendí a luchar viendo la injusticia, incluso de nuestras propias familias. A nuestro pueblo no se le enseñaba a leer ni a escribir. Eso sirvió mucho para que la sociedad occidental nos manipulara y que la violencia, como también la violación de los Derechos Humanos se volviera un problema serio para mi pueblo. Afortunadamente estamos en un despertar dentro de los pueblos originarios, desde los momentos duros de la Dictadura, donde fuimos conociendo y luchando por la recuperación de la democracia, pero a los señores políticos se les olvida”.

Desde joven ha sido una mujer luchadora. Ella dice que es algo común en su cultura: “Yo le doy gracias a la vida y a la Mapu por darme la fuerza. No ha sido para nada fácil caminar este camino y como mujer cuesta mucho más. Ser mujer y mapuche hace que uno deba luchar el doble para ser escuchada. La mujer chilena es muy discriminada, pero las de origen indígena lo son aún más. Se llenan la boca con reconocimientos, tanto a las mujeres como a nosotros las indígenas, en el caso del We Tripantu, pero los cambios son muy lentos”, señaló.

En este sentido, agregó que: “En nuestra cultura, la mujer tiene una posición importante. Tenemos a nuestras machis, a nuestras médicas y hacen sus ceremonias. Eso no es respetado por la cultura, porque han sido incluso detenidas mientras realizan estos ceremoniales. Mujeres mapuches han tenido que parir engrilladas y eso es una vergüenza, que una mujer tenga que traer a su hijo al mundo en esas condiciones. A veces me avergüenzo de nuestro país, porque es la tierra que nos vio nacer a nosotros y a nuestros ancestros”.

Incluso se atreve a decir que las mujeres occidentales son más temerosas para enfrentar las injusticias que las afectan: “Ese doble estándar, porque he conocido en la sociedad occidental a grandes mujeres, pero no pueden levantar su voz por temor a perder su trabajo. Nosotros los indígenas y especialmente las mujeres, sacamos fuerza de la naturaleza y nuestro interior para luchar, desde nuestra posición y eso ha sido siempre a través de la historia. Afortunadamente he visto cambios y eso me da mucha esperanza”.

Pese a que lucha con un cáncer terminal, esto no ha sido impedimento para que esta querida dirigenta de Santa María siga defendiendo sus ideales y los de su pueblo. Selfa Antimán es un ejemplo para las nuevas generaciones.

SECTOR PUENTE.EL BARRIO QUE NACIÓ GRACIAS A LA  INDUSTRIA DEL CAÑAMO. El Siglo XX puede ser definido como el periodo de ...
10/07/2019

SECTOR PUENTE.
EL BARRIO QUE NACIÓ GRACIAS A LA INDUSTRIA DEL CAÑAMO.

El Siglo XX puede ser definido como el periodo de conquista de los denominados “Derechos Sociales”. Uno de estas reivindicaciones tenía relación con los temas laborales, tanto por los horarios como por las excesivas cargas que debían enfrentar los asalariados, especialmente durante la primera parte de este periodo.
Además, uno de los derechos que comenzó a tomar fuerza fue el de la propiedad. En el caso de los trabajadores, una de las principales reivindicaciones tenía relación con el sueño de conseguir la “casa propia”, algo nuevo en la época y un área en la que el Estado estaba incursionando tímidamente.
Es por eso que las empresas tomaron la “batuta”, entregando las primeras poblaciones para sus empleados. Sin embargo, solo podían ser usadas mientras se desempeñaban al interior de la industria, no siendo propietarios de ellas. En San Felipe, la industria del cañamo era importante. En la comuna habían dos procesadoras: “La Nacional”, que funcionaba donde hoy se encuentra la “Villa 250 años” y Duncan & Fox Company, conocida en la zona como “Duncan Fox”. Esta última fue la primera en crear una conjunto habitacional para sus trabajadores, pero sólo para su uso, sin entregar la propiedad.
Sin embargo, con el paso de los años y los lamentables terremotos que afectan a nuestro país cada cierto tiempo, cambiaron el panorama para cientos de familias sanfelipeñas, muchas de las cuales se desempeñaban en la industria del cañamo.

TERREMOTO DEL 65 Y EL
SUEÑO DE LA CASA PROPIA

El 28 de marzo de 1965, se produjo un gran terremoto en la zona central de Chile. El movimiento telúrico de 7,4 grados tuvo epicentro en la Ligua, pero en el Valle del Aconcagua tuvo devastadores efectos, porque en la época, la mayoría de las viviendas eran de adobe, material que no posee la misma resistencia que los actuales.
En San Felipe, una de las zonas que fue más afectadas fue la llamada, Avenida Puente (actual Manso de Velasco). Manuel Fernández fue uno de los afectados por este terremoto. Él con apenas 16 años, vivía junto a su familia en este sector y vio como esta emergencia fue la oportunidad para que cientos de personas consiguieran el anhelo de la casa propia.
“Yo me crié y casi nací acá en el sector Puente. Me acuerdo que el terremoto del año 1965 dejó muy pocas casas de adobe en pie. Por eso fuimos a hablar a “La Nacional” y le compramos todas las casas que estaban derrumbadas, nos juntamos, eramos 25 socios y limpiamos todo. Formamos la Cooperativa “El Puente”. Costó un mundo y dividimos el terreno para 25 socios, pero al principio eramos más de 25, pero el entusiasmo bajó y se empezaron a ir, porque no creyeron nunca. Incluso tuvimos que rogar a algunos para hacer los 25 socios”.
Con mucho esfuerzo, los pobladores comenzaron a limpiar el terreno, que en ese momento se encontraba con escombros del terremoto y además en la parte posterior existía un frondoso bosque, que llegaba hasta la desaparecidas línea férrea que unía San Felipe con Putaendo. Todos esos terrenos pertenecían a “La Nacional” y al ver los trabajos, muchos empleados de esa industria del cáñamo comenzaron a ver la posibilidad de también iniciar la construcción de casas para ellos.
“Al ver que la fábrica nos vendió el terreno y nosotros comenzamos a trabajar en el lugar, se formó una cooperativa de los trabajadores de “La Nacional” y pidieron a la empresa les diera el resto de terreno que había sobrado y que actualmente es la Población Julián Gumiel. Ese conjunto lleva ese nombre, porque fue ese gerente que les dio todo el apoyo y todas las facilidades a los trabajadores para hacer esta población y en su honor le pusieron su nombre”, señaló Manuel Fernández.
Nicolás Fredes es otro conocido vecino del Barrio Puente, quien agregó que: “El grupo de “La Nacional” eran trabajadores que se desempeñaban en la industria del cáñamo, que fabricaban muchos productos para barcos como cuerdas y arpilleras, también las alpargatas y sacos. La mayoría de la gente que llegó a este sector trabajaba ahí y al ver que se formó la cooperativa Puente, ellos formaron su propia organización y la llamaron “Cooperativa Julián Gumiel”. Como le pasó a “Puente”, ellos partieron como 60, pero quedaron solo 32 al final, debido a que no creyeron y empezaron con problemas, porque en verdad en esa época, muchos de los obreros eran analfabetos”.
Finalmente Julián Gumiel, Gerente de “La Nacional”, dona los terrenos a sus trabajadores, provocando la alegría de los miembros de la cooperativa, quienes hasta ese momento nunca habían tenido su casa propia. Sin embargo el trabajo no iba a ser nada fácil para ellos, debido a lo dificultoso del terreno que habían recibido.
“El terreno era un monte, lleno de zarzamoras y bosques tupidos. También habían acequias y puntos de convergencia del agua. Tuvieron que hacer un gran trabajo, a puro ñeque sacar los árboles, destroncar y limpiar para construir las casas. Esta cooperativa de trabajadores se acogió a las leyes de la época, a la Corvi como se llamaba y se genera todo el tema para que se puedan edificar las casas”, señaló Nicolás Fredes.
Incluso la segunda cooperativa tomó la ventaja y comenzaron antes los trabajos que los de “El Puente”: “Nosotros como “Puente” iniciamos esto, pero la Julián Gumiel salió primero. Ellos tuvieron el gran apoyo de la empresa y del Estado. Nosotros en cambio solo tuvimos que hacer las casas con nuestros recursos y contratamos a un constructor de apellido Bejerano de acá de San Felipe y nos construyó las 25 casas. Y la Corvi, la Julián Gumiel, que eran 32 casas”, contó Manuel Fernández.
Cerca del año 1968 y tras varios años de lucha, los vecinos de la Julián Gumiel y posteriormente los del “Puente” comenzaron a poblar las casas., Recuerdan que las calles eran de tierra, no tenían cierres, ni plazas ni nada parecido a un equipamiento con que vienen las actuales poblaciones entregadas por el Estado.

DUNCAN FOX Y
“LA NACIONAL”

La Fábrica de Cáñamo de San Felipe era una gran industria en los años 50 y 60. La conocida “Duncan Fox” ya había iniciado décadas atrás la construcción de una población para sus trabajadores. Sin embargo, las casas le seguían perteneciendo a la empresa y ellos determinaban quienes las podían usar. Algo muy utilizado en esa época, tal como sucedió por ejemplo en La Calera con la Población Cemento Melón.
La aparición de las fibras sintéticas y la prohibición del uso del cañamo afectaron fuertemente a la industria. Fue por eso que esta empresa quebró, sin embargo, antes de que sus bienes salieran a remate, los dueños de la empresa hicieron algo sorprendente: “Los directivos tomaron la decisión de venderle a los trabajadores las casas que estaban ocupando, pero la cifra no era elevada y muy por debajo de lo que costaban. Lo hicieron para que esas casas no entraran al patrimonio de la industria para el remate”, relató Fernández.
Pese a la creación de estos tres conjuntos habitacionales, igualmente seguía el grave problema de la falta de viviendas. Al ver el surgimiento de estas iniciativas, un grupo de trabajadores de la empresa “La Nacional” y que habían abandonado la primera cooperativa formada por los empleados de esa industria, decidieron formar una nueva cooperativa.
“Estas personas abandonaron las cooperativas y luego quisieron reintegrarse, pero ya no se podía. Muchos de ellos, que eran trabajadores de “La Nacional”, vivían en unas casas de la empresa que eran de adobe y que estaban en Calle Ducó, porque la empresa estaba donde hoy se sitúa la Villa 250 años. Ahí tenían agua y luz, pero no alcantarillado. Por eso ellos pidieron un terreno que estaba al otro lado de la línea del tren, pero que era mucho más chico y las casas también lo fueron. Además como vieron que resultó, el interés por participar fue mayor”, aseguró Nicolás Fredes.
Una de las cosas destacables fue -a juicio de los entrevistados- la gran labor realizada por los dirigentes sociales de la época. “había dirigentes muy esforzados y que pese a tener muy pocos estudios dejaron todo para que se lograra el sueño de tener una casa propia. En el Gobierno Militar la cosa se paró, pero después del 90 se comenzó a reagrupar la gente y se siguieron realizando iniciativas para mejorar el barrio y en eso estamos, con mucho trabajo”, sostuvo Fredes.
Manuel Fernández agregó que: “Nosotros en “Puente” tuvimos un gran dirigente llamado Marco Echeverría, que le decían “Potrito Gómez”, porque andaba en todos lados y gracias a su esfuerzo y el de muchos otros, nosotros ahora podemos tener nuestra casa. También doña Guacolda de Lazcano, quien es la dueña del servicentro que está acá al lado y pese a no tener nada que ver con el tema, ayudó a organizar a la gente, porque era más letrada. Además doña Ana Maldonado, quien aún vive en el barrio”.
Actualmente y con el paso de los años, quedan muy pocos de los primeros habitantes de estos sectores. Sin embargo, los nuevos residentes, muchos de los cuales son hijos o los nietos de los fundadores, siguen trabajando para mantener la identidad del barrio. El sector “Puente” sigue vivo y con ganas de seguir creciendo.

Texto por: Alejandro Pacheco Guzman

Para recordar que las luchas no son en vano.“LOS CORRALES DEL CHALACO” El Monumento Histórico Nacional que no fue destru...
27/06/2019

Para recordar que las luchas no son en vano.

“LOS CORRALES DEL CHALACO”
El Monumento Histórico Nacional que no fue destruido gracias a la oposición de la comunidad Putaendina.

“Los Corrales del Chalaco”, se encuentran en plena Cordillera de Los Andes, en el sector de “Los Patos”, en la comuna de Putaendo. No son muy conocidos en la zona ni menos a nivel nacional. Sin embargo, su importancia histórica desde la época de los Incas, hasta nuestros días es inigualable. Lamentablemente y como ha sido la tónica en Aconcagua, no es conocida ni en el propio valle y menos en el resto del país, pese a su importancia.
Investigaciones indican que estos corrales son los más grandes que existen en toda la zona central del país y que representan un interesante punto de análisis, luego de haber encontrado algunos restos de cerámica y rastros de un cementerio de túmulos, presentando una gran cantidad de indicios que indicarían que efectivamente en ese lugar estuvo la ruta de los incas. También durante la Colonia y nuestra nación.
Incluso en el año 2012, estuvieron a punto de ser destruidos, debido a que en esa zona se proyectaba el muro de contención del Embalse Chacrilla. Sin embargo, la comunidad organizada le dobló la mano al gobierno de turno y finalmente evitó que esta mole de concreto destruyera este patrimonial rincón putaendino.
Por esta razón, y gracias al financiamiento de la SUBDERE comenzaron a trabajar para que este sitio fuera declarado Monumento Histórico Nacional y se convierta así, en un punto obligatorio de visita para los turistas, permitiendo que se puedan gestionar recursos públicos y privados para su mantención. Para cumplir con este objetivo, la Corporación CIEM Aconcagua, debió elaborar un expediente. El documento fue el fruto de un trabajo multidisciplinario que recogió todos los antecedentes de Los Corrales del Chalaco, para así, dar un sustento a la petición, desde distintas áreas del saber.
Jorge Razeto, antropólogo, director de CIEM Aconcagua y coordinador del equipo que hizo el expediente, sostuvo que “Los Corrales del Chalaco” fueron creados durante la Colonia, siendo fundamentales en la gestión ganadera en la época de las haciendas. El mismo lugar tiene evidencias prehispánicas y, al estar en el cruce de dos ríos cercanos a la cordillera, tiene una importancia estratégica sobre la llegada de personas de diferentes puntos para el intercambio de mercancías.
“Estas estructuras existen desde la época de la colonia, inicios del siglo XVIII o inicios del XIX, no hay certeza exacta, pero, si tiene una larga data y tiene relación con el tema ganadero de toda la cuenca alta de la Cordillera de Los Andes en Putaendo, tanto al interior del Río Rocín como del Río Chalaco, donde nace el Río Putaendo. Tiene una estructura de piedra, fueron construidas de manera compleja, identificándose momentos constructivos distintos y en frecuencia”, señaló el antropólogo.
Además, Razeto explicó que: “en la parte más sólida y con rocas más grandes en su base con estabilidad, y en la zona media para también entregarle estabilidad y rocas más pequeñas en la zona alta, dándole una complejidad que ha sido estudiada desde la arquitectura. Igualmente, desde el punto de vista ganadero, tuvo una suma importancia económica desde su construcción, debido a que se mantenían las haciendas de la zona, incluso en la Provincia de Cuyo en Argentina, que en esa época pertenecía al Reino de Chile. Su ubicación también le daba una importancia en cuanto a la comercialización de distintas especies”.
Debido a esto y a una serie de factores culturales y patrimoniales, “Los Corrales del Chalaco” fueron declarados como Monumento Histórico Nacional. En este sentido, Razeto aseguró que: “Ésto fue un trabajo duro y que no hubiese sido posible sin la comunidad. Ellos se opusieron a que los trabajos de construcción del embalse destruyeran los corrales, se unieron los vecinos, los ganaderos y se logró finalmente preservarlos. Es importante su resguardo, porque es parte de una defensa de la comunidad de Putaendo, desde sus autoridades hasta los vecinos más humildes de Los Patos, quienes lucharon para su mantención y preservación. Ahora se podrán obtener recursos públicos para este fin”.
Se deberá conformar un comité o consejo de gestión del nuevo Monumento Nacional, como también definir el organismo que se hará cargo de Los Corrales. A futuro existe la posibilidad de generar un museo de sitio en el sector. Esto permitirá, que la acción de empresas de la zona y desalmados no afecten este importante patrimonio del Aconcagua y del país.

Fotografías por : Consejo Cultura

En el Centro Cultural Profesor Bernardo Parra Leiva de Putaendo, ubicado en calle O’Higgins 35, encontramos una exposici...
08/06/2019

En el Centro Cultural Profesor Bernardo Parra Leiva de Putaendo, ubicado en calle O’Higgins 35, encontramos una exposición permanente del reconocido artista visual Pedro Lobos Galdámez. En efecto, en dicha Sala se aprecian un sin número de obras -reproducciones de pintura y grabados de variadas técnicas- con imágenes que representan sentimientos, emociones y particular cosmovisión de un hombre de origen campesino, que, gracias a su talento, esfuerzo y dedicación, logró reconocimiento internacional en las especialidades de grabado, pintura y muralismo.
Pedro Lobos Galdámez nace una mañana del 7 de Diciembre de 1919, en el sector “San Andrés de El Tártaro” de Putaendo. Según testimonios orales, su padre -Isaías Lobos Vergara- se desempeñaba en el fundo “El Tártaro” como carretero, aunque en los documentos de la época lo mencionan “de profesión gañán”, y su madre -Pastoriza Galdámez- como artesana en greda. Fuel el menor de una familia compuesta por cinco hermanos: Margarita, Rosa, Luis Alberto, Segundo Isaías y Pedro Antonio. El año 1924, la familia se traslada a Santiago y Pedro Lobos, entre los años 1935 a 1940 estudia en el Liceo Nocturno Domingo Faustino Sarmiento, incorporándose al medio laboral como obrero en una industria textil. A estas alturas se ha enfilado en las Juventudes Comunistas y demuestra una gran sensibilidad por el arte. De esa manera, el año 1939 ingresa a estudiar a los cursos nocturnos de la Escuela de Artes Aplicadas de la Universidad de Chile. De dicha escuela sale con el título de profesor en Artes Gráficas con mención en dibujo. Posteriormente ingresa a la Escuela de Bellas Artes en Santiago, formándose allí con dos grandes maestros chilenos Lily Garafulic y Samuel Román. En 1945 imparte clases como Profesor Auxiliar de Grabados en la Escuela de Artes Aplicadas. Luego, el año 1946, gracias a sus altas calificaciones, obtiene una beca para especializarse en Brasil bajo las enseñanzas del maestro Cándido Portinari. Ahora su fama ha traspasado las barreras nacionales y Pedro Lobos obtiene otra beca para viajar a México y seguir especializándose en muralismo junto a grandes maestros universales tales como Diego Rivera, Tamayo y David Alfaro Siqueiros (años 1947-1950).
Otro de los países que visitó el maestro fue Venezuela, donde colaboró con la creación de la Escuela de Artes Aplicadas de Mérida y en Guayaquil (Ecuador) creó el Taller de Grabado en la Escuela de Bellas Artes.
En cuanto a su vida privada, diremos que el año 1945 contrae matrimonio en la ciudad de Santiago con su primera esposa Inelia Hurtado Quiroz, de cuya unión nacen sus únicos dos hijos. Y el año 1960 contrae matrimonio en segundas nupcias con Elsa Urzúa Urzúa, cuya mujer lo acompañará por el resto de sus días.
Lobos Galdámez fallece en Santiago el día 30 de julio de 1968, dejando un gran legado artístico que lo revela como un hombre sensible ante la dramática realidad del campesinado chileno; el obrero, la familia y el sentir de una sociedad en un momento histórico de grandes cambios políticos y sociales en nuestro país. Por lo mismo, su principal objetivo fue retratar la denuncia y el registro de rostros azotados por el sufrimiento, la desigualdad social y la postergación de sus sueños en una sociedad individualista y acaso motivada por el imperialismo y sus vicios desparramados por el tercer mundo. Como ejemplo de lo anterior tenemos su colección titulada “De la trágica noche del pueblo y su esperanza” (1950), obra representada en diez dibujos del maestro. Entre dichos trabajos tenemos El hambre, La cesantía, Liberación, El alcoholismo, La ignorancia, La mortalidad, La tuberculosis, La vivienda y Libertad.
A propósito de ésto, leamos lo que Lobos Galdámez refiere a dicha muestra:
“La vida del pueblo ha sido y continúa siendo una dramática lucha contra la miseria y el abandono. Estos dibujos son una denuncia de los angustiosos problemas que con más constante crueldad hieren la existencia de la gran mayoría de los chilenos, vale decir de mis hermanos de clase. Hablo también de sus anhelos y esperanzas en un mañana mejor y afirmo que solamente superada la actual miserable condición de sus hijos más puros, nuestra patria estará en situación de lograr la plenitud y grandeza por la cual lucharon y dieron su vida nuestros héroes”.
Con respecto a su álbum titulado Retoños (1964), logramos apreciarlo como una muestra interesante de diez dibujos relacionados con los juegos y costumbres populares de mediados del siglo XX. De esa manera, consideramos que Lobos Galdámez jamás abandonó el recuerdo de sus primeros años de vida. A través de sus dibujos, se traspasa el alma de un ser humano excepcional, que desde el fundo “El Tártaro” de Putaendo, se proyectó al mundo con toda su potencialidad y visión de artista sencillo, esforzado y de auténtico caminar por las avenidas del arte universal.

Texto por Marco López Aballay.

INTERESES QUE DESTRUYEN. Registro fotográfico del Carnaval y Marcha por la vida de Putaendo y el Aconcagua.  "Ya no qued...
29/04/2019

INTERESES QUE DESTRUYEN.
Registro fotográfico del Carnaval y Marcha por la vida de Putaendo y el Aconcagua.

"Ya no quedan tierras ni aguas para devastar en el Aconcagua y exigimos la restauración del Río Aconcagua y todos sus afluentes, el agua es vida y produce alimentos. Basta de depredar los cerros y de usurpar el agua de los pueblos".
¡¡Fuera la Gran Minería de Putaendo!!

(Putaendo Resiste)

Registro fotográfico del pasado concierto de "Ensamble Alejandro Arévalo" en el Teatro Municipal de San Felipe, presenta...
15/04/2019

Registro fotográfico del pasado concierto de "Ensamble Alejandro Arévalo" en el Teatro Municipal de San Felipe, presentando el disco "Revelaciones Extraordinarias".

Ensamble Alejandro Arévalo, se destaca por sus composiciones originales que relatan con gran pulcritud la vida de los músicos chilenos, que oscilan entre lo docto, urbano, rural y folclórico, dando un espectáculo de gran nivel con una colorida paleta de ritmos y sonoridades, modernizando el discurso musical latinoamericano.

Alejandro Arévalo Berríos es compositor y pianista chileno, del Valle del Aconcagua, quien viene desarrollando un trabajo musical que nos muestra una pluma muy versátil incorporando elementos de la música de cámara, el rock progresivo y la música folclórica.
A la fecha ya cuenta con 4 discos grabados:
-Música de Cámara 2009;
-Fantasías Rurales 2014;
-Ofrenda a Bolivar 2015;
-Revelaciones Extraordinarias 2018;
más un disco compilatorio preparado para llevarlo a Europa en el año 2018
titulado "Vórtice" editado en 3 idiomas.

En el presente año Alejandro reúne a grandes talentos del país, tales como Virginia Vergara en violín, Ricardo Arévalo en batería, Diego León, Ignacio Labra, Nicolás Faúndez y Mauricio Navarrete en flauta traversa y Pedro Paredes en Cello.

Música disponible en Spotify y YouTube.
Para más información pueden revisar Facebook e Instagram de Ensamble Alejandro Arévalo.
www.alejandroarevalo.cl

Alejandro Javier Arévalo Berrios Ensamble Alejandro Arévalo

10/04/2019
Probablemente hayamos oído alguna vez del Centro de la Mujer, dispositivo del Servicio Nacional de la Mujer y la Equidad...
28/03/2019

Probablemente hayamos oído alguna vez del
Centro de la Mujer, dispositivo del Servicio Nacional de la Mujer y la Equidad de Género (SERNAMEG) orientado a disminuir la violencia contra las mujeres (VCM) en el contexto de pareja. Para ello, trabaja dos líneas:
Atención y Prevención.

La atención se enfoca en entregar herramientas psicosocioeducativas y orientación jurídica a la mujer, a fin de potenciarla como persona, restituir sus derechos, ayudarla a resignificar los episodios de violencia y a salir adelante. Por otro lado, la prevención es de trabajo comunitario y promocional y busca erradicar las prácticas de VCM dentro del grupo social.

ACOGIDA
Hay dos maneras de acceder al Centro que corresponde a su comuna, ya sea a través de una demanda espontánea o la derivación desde organismos públicos o privados que pesquisen una situación de VCM. A partir de ello, se realiza la primera atención.

Todo comienza con un diagnóstico del caso, donde se identifica el nivel de riesgo y violencia vivida para activar medidas de protección, si es necesario. Además, se crea un plan de intervención individual, con objetivos construidos con la mujer, estando en sintonía con sus intereses.

Desde ahí, a nivel individual y grupal -con mujeres en igual situación- se trabaja para cumplir los fines propuestos y se le acerca a las institucionales, contribuyan a su autonomía. Si hay procesos legales VIF, puede acceder a asesoría y representación de abogados sin costo.

Es relevante que ella cuente con el respaldo de familia, amigos y/o compañeros de trabajo. La idea es restablecer o fortalecer estas relaciones, ya que un efecto de la VCM es que el agresor la aísla de sus redes de apoyo.

“Cuando la mujer devela la situación puede estar muy sola, por lo que la intervención debe ser mayor, sobre todo cuando la familia ha insistido en el fin de la relación y es posible encontrar resistencia para respaldarla”, explicó Valeria Iturrieta, coordinadora del Centro de la Mujer de San Felipe.

Ahora bien, “es habitual que algunas deserten del proceso. Sin embargo, vuelven, aun cuando abandonen dos o tres veces. Esto pasa porque es una decisión muy difícil y suelen ser manipuladas”, aseguró la coordinadora del Centro correspondiente a Los Andes, Claudia Barrera.

COMUNIDAD
Los Centros también trabajan a nivel comunitario y convocan a distintos grupos etarios, dirigentes, empresas y otros miembros de la sociedad, a los que envía un mensaje de erradicación de la VCM. Además, a través de talleres, diálogos y capacitación a funcionarios públicos y otras actividades, reciben inquietudes y toman conocimiento de vulneraciones.

Las respuestas de la comunidad suelen depender del contexto. “A veces, se sienten interesadas(os) o reflejadas. Otros(as) son reticentes y su discurso es que hoy las mujeres queremos nuevos derechos y que los hombres son enjuiciados”, comenta Valeria.

Especialmente, en grupos masculinos “preguntan por qué no existen Centros para ellos y debemos explicar que las políticas de Estado responden a estadísticas, que muestran que un 85% de denuncias son de mujeres y un 15% de hombres. Nadie dice que no puedan ser víctimas y denunciar, sino que lo normalizado es la violencia hacia ellas”, agrega Claudia.

A pesar de esta reticencia, destaca que su provincia no solo posee un encargado de prevención que recorre las comunas, sino que también forma a monitores(as) para llegar mejor al territorio. Como parte de un programa nacional, dirigentes(as) sociales y agentes estratégicos -instructores(as) de zumba, profesores(as), líderes de iglesia, etc.-, se capacitan durante cuatro semanas para ser articuladores en la comunidad.
Ellas(os) detectan situaciones de riesgo, acogen a las víctimas y usan las herramientas recibidas para hacer derivaciones efectivas. “Han formado un tejido social fundamental para nuestro trabajo, además de ser unidos(as) y coordinados(as). Son personas que, sin ninguna obligación, se han motivado por la voluntad de erradicar la VCM”, manifiesta.

FENÓMENO TRANSVERSAL
“La violencia es transversal. No hay aspectos socioeconómicos que determinen que una mujer sea víctima. Tampoco nivel de estudios ni edad. Asimismo, ni la nacionalidad ni la religión son factores determinantes”, asegura Valeria.

También lo son las secuelas con que se acercan al Centro: autoestima disminuida, culpa por lo vivido y temor. “Además, dan cuenta no solo de episodios aislados, sino de una infancia expuesta a vulneraciones y relaciones marcadas por el control y el abuso por parte de sus parejas”, añade.

Normalmente, “llegan por episodios de violencia física, y solo consultando por el cuidado de hijos(as), con temor a que puedan quitarles la custodia”, agrega la monitora de prevención del Centro de la Mujer de LlayLlay, Constanza Flores.

La dependencia económica, la necesidad de apoyo con los niños(as), el no pago de la pensión de alimentos, la precariedad en sus trabajos, el miedo a que el agresor se acerque y el sentimiento de desamparo que suele existir en relación a las policías y la legislación, son también comunes en quienes acuden a los centros, señala la monitora.

NO DEJAR PASAR
Entre las violencias más invisibilizadas están la psicológica y económica, y ninguna de ellas se puede dejar pasar. Esta última se abre paso “en tanto se naturaliza que el cuidado de los hijos(as) es responsabilidad de la madre, siendo algo que debiera ser compartido por los padres”, explica Constanza Flores.

Agrega que hasta la violencia psicológica más sutil debe ser una alerta. Lo mismo con “la instrumentalización de los niños(as), hacerla sentir culpable por su comportamiento, usarlos como intermediarios para mantener el control sobre la mujer, usar las visitas para molestarla o amenazarla con quitárselos”.

También los micromachismos, insiste “desde el humor sexista hasta anular o controlar. La prohibición del uso de espacio público; impedir el uso y participación en espacios de poder y decisión pública; y no consentir tiempos de ocio, no se puede dejar pasar”.

Así como no es necesario un golpe para ser vulnerada, tampoco lo es para pedir ayuda. “Hay espacios de protección y el Centro de la Mujer es uno. Si bien es complejo darse cuenta de la existencia de la violencia en la relación, se encontrarán con un equipo capacitado e interesado en acompañarlas, escucharlas y protegerlas”, asegura la profesional de Llay Llay.

ALZA POSITIVA
En Aconcagua ha crecido el índice de mujeres que se acerca a Los Centros de la Mujer, al menos, así fue hasta el 2017. “El movimiento feminista, el trabajo del SERNAMEG y de otros organismos ha permitido una mayor visibilización del fenómeno de la violencia, ha sensibilizado a la comunidad que se da cuenta de que ocurre a diario y que no le es ajeno”, analiza la coordinadora de San Felipe.

“Cuando las cifras no disminuyen no hay que verlo como algo negativo. Que las mujeres denuncien tiene que ver con que hoy se sienten capaces, acompañadas y apoyadas institucionalmente, cosa que hace 10 años no veíamos. El análisis de los números debe ser bajo estos parámetros”, explica.

Lo mismo afirma Claudia Barrera: “ellas se están informando y empoderando, saben que hay redes de apoyo y sienten que pueden tomar decisiones importantes. Por eso, vemos que se están atreviendo y la comunidad las está validando”.

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San Felipe

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