22/08/2026
UN SALUDO QUE NOS LLEGA DE LULO ARIAS, INTEGRANTE FUNDADOR DE LEGUA YORK, MUCHAS GRACIAS!!
50 años de Alerce: una historia que todavía tiene canciones por escribir
Ricardo García, fundador del sello Alerce, probablemente nunca imaginó que, décadas después, un rapero estaría escribiendo sobre él, sobre su legado y sobre la importancia de aquella casa discográfica que ayudó a construir.
Y quizás ahí está una de las mayores grandezas de esta historia: las canciones viajan mucho más lejos que quienes las graban. Cruzan generaciones, sobreviven a los cambios de época y llegan a lugares que sus propios creadores jamás imaginaron.
El sello Alerce fue, para muchos de nosotros, una puerta de entrada a la música. Por sus ediciones pudimos escuchar las voces de Víctor Jara, Silvio Rodríguez y tantos otros artistas que hicieron de sus canciones verdaderos cantos de vida, memoria y resistencia.
Quienes éramos niños en aquellos años quizás no comprendíamos completamente la dimensión de lo que estábamos escuchando. Pero algo ocurría. Esas voces, esas guitarras, esas letras comenzaron a despertar una curiosidad, una sensibilidad y un amor por la música que, para muchos, nunca más se apagó.
Alerce no solamente publicó discos. Ayudó a construir memoria musical.
Pero esta historia tiene una segunda parte, igual de importante.
De la mano de Viviana y Mónica Larrea, hijasde Ricardo García, y del trabajador Claudio Gutiérrez, hombre de profundo conocimiento y estudio de los sonidos, Alerce abrió una nueva etapa y comenzó a mirar también hacia una escena musical que estaba creciendo con fuerza.
Por esas puertas pasaron sonidos que representaban a una nueva generación: Chancho en Piedra, Sexual Democracia, Panteras Negras, Pozze Latina y muchos otros nombres que fueron dando oxígeno a una escena que, contra todo pronóstico, continúa viva hasta nuestros días.
Y cuando las puertas se abren, siempre aparecen nuevas historias.
Bajutopía la crew rapera del hijo de Gervasio. Apareció también Caballo Loco, con aquel particular encuentro entre el dub chileno y el francés. Y también apareció la vitrina para nosotros, los Leguayork, que ya veníamos caminando por los senderos del llamado under.
Con Alerce pudimos sacar Antología Underground y, posteriormente, un disco que con el paso del tiempo se transformaría en una obra de culto: Huelga de Hambre.
Aquel álbum reunió a músicos y artistas como Amaro Labra, Ana Tijoux, Claudio Narea y tantos otros, convirtiéndose en parte de una fotografía de una época, pero también en una pieza que todavía permite escuchar las voces, inquietudes y sueños de una generación.
Por eso, cuando hablamos de Alerce, no hablamos solamente de una compañía discográfica.
Hablamos de una parte de la historia cultural de Chile.
Hablamos de personas que entendieron que publicar música también podía ser una manera de abrir caminos. De conservar memoria. De darle espacio a quienes estaban creando. De permitir que una canción pudiera encontrarse con alguien que todavía no había nacido cuando fue grabada.
Y quizás lo más hermoso de esta historia es que no todo está escrito.
Queda muchísimo por contar.
Quedan discos por recordar, músicos por entrevistar, historias que todavía permanecen guardadas en casas, estudios, escenarios y viejas cajas llenas de fotografías, cintas y recuerdos.
Queda narrar la historia desde quienes estuvieron ahí.
Queda escuchar a quienes hicieron posible que esas canciones llegaran hasta nosotros.
Porque la historia de Alerce no termina en sus primeros discos, ni en Ricardo García, ni en una determinada generación.
La historia continúa cada vez que alguien pone uno de esos discos, descubre una canción y pregunta:
¿Quién hizo esto? ¿De dónde salió esta música? ¿Por qué esta canción todavía me dice algo?
Ahí vuelve a comenzar todo.
Hoy, al cumplirse 50 años del sello Alerce, corresponde celebrar, pero también recordar.
Recordar a Ricardo García.
Recordar a quienes trabajaron para que esas voces pudieran escucharse.
Recordar a los artistas que encontraron en Alerce una posibilidad.
Y recordar que la música también es patrimonio, memoria y resistencia.
Chile no debe olvidar la importancia de Ricardo García y del sello Alerce.
Porque quizás Ricardo García nunca imaginó que un rapero escribiría algún día sobre él.
Pero eso es precisamente lo maravilloso de las canciones:
cuando son verdaderas, nunca dejan de hablar.
Feliz aniversario, Alerce.
50 años de historia.
50 años de música.
50 años abriendo caminos.
Y todavía queda mucho por escribir.