13/07/2026
Es fácil encontrar unos minutos cada día para revisar las redes sociales, ponernos al día con las noticias o responder mensajes. Pero vale la pena preguntarnos: ¿estamos dedicando ese mismo interés a escuchar la voz de Dios?
La Biblia no es solo un libro para ocasiones especiales; es alimento para el alma, dirección para las decisiones y esperanza para los momentos difíciles. Cuando dejamos que otras cosas ocupen todo nuestro tiempo, nuestra vida espiritual puede comenzar a debilitarse sin que lo notemos.
No se trata de dejar de usar la tecnología, sino de asegurarnos de que nada ocupe el lugar que le corresponde a nuestra comunión con Dios. Lo que alimentamos cada día es lo que termina moldeando nuestro corazón.
Hoy, antes de terminar el día, dedica unos minutos a abrir la Palabra de Dios y meditar en ella. Una decisión sencilla puede fortalecer tu fe más de lo que imaginas.