25/12/2025
El pincel de Yanes y la voz de Eustiquia: Un encuentro eterno en el arte de Turbo
La región de Urabá despide a una de sus más grandes leyendas, pero su rostro y su espíritu permanecerán grabados para la posteridad. El reconocido artista Yanes, oriundo de Turbo, ha logrado lo que pocos: capturar la esencia de la inmortalidad a través de su obra, rindiendo un sentido homenaje en vida a la matrona del bullerengue, Eustiquia Amaranto Santana.
Tras la partida de la legendaria cantadora a los 98 años, el retrato realizado por Yanes ha dejado de ser una simple pintura para transformarse en un tesoro del patrimonio histórico y cultural. La obra, creada mientras la "maestra de la tradición" aún compartía su sabiduría, se erige hoy como el testimonio visual más potente de una mujer que fue columna vertebral de la identidad antioqueña.
Un siglo de resistencia y tambor
Nacida el 23 de septiembre de 1928, Eustiquia Amaranto Santana no solo vivió casi un siglo; lo cantó. Desde el corazón de Turbo, dedicó su existencia a la preservación del bullerengue, convirtiéndose en una guardiana ancestral que llevó en su voz las p***s, alegrías y la resistencia de su pueblo.
"Su partida deja un vacío profundo en el folclor, pero su legado vive en cada golpe de tambor y en cada pincelada que hoy la honra", expresaron gestores culturales de la zona.
El valor de un homenaje a tiempo
La importancia de la pieza artística de Yanes radica en su oportunidad. Al haber sido creada con la anuencia y presencia de la matrona, la obra logra transmitir la fuerza y el orgullo de quien se sabía símbolo de una raza. No es solo un retrato; es una narrativa visual de:
Identidad: El reflejo de las raíces afrodescendientes.
Memoria Viva: La conexión entre las viejas y nuevas generaciones de músicos.
Trascendencia: Un registro que asegura que la esencia de Eustiquia no se desvanezca con el tiempo.
Hoy, mientras el municipio de Turbo llora su ausencia física, la comunidad se refugia en este legado. El bullerengue sigue sonando, y gracias al arte de Yanes, la mirada de Eustiquia seguirá vigilando que el fuego de la tradición nunca se apague.