11/07/2026
Esta reflexión va dirigida a quienes, desde la comodidad de un teclado o un teléfono celular, hacen de la crítica su única forma de participar en la realidad de nuestro departamento. A políticos, influenciadores y a quienes, movidos por el resentimiento, prefieren señalar antes que aportar.
Mientras las redes sociales se llenan de ataques, descalificaciones y discusiones estériles, en Arauca hay familias campesinas que hoy enfrentan las consecuencias de la ola invernal. Ellos son quienes realmente sufren las inundaciones, el aislamiento y la pérdida de sus cultivos y de su sustento.
Es cierto que las autoridades tienen la obligación de responder y atender la emergencia. También es válido exigir resultados. Pero otra cosa muy distinta es convertir cada acción en motivo de confrontación política, donde para unos todo está bien y para otros todo está mal, dependiendo de quién la realice.
La doble moral y la polarización solo profundizan las divisiones, mientras las verdaderas necesidades de la gente quedan en un segundo plano. Los mandatarios continuarán cumpliendo sus agendas institucionales dentro y fuera del departamento, pero los campesinos seguirán esperando soluciones concretas y el apoyo de toda la sociedad.
Hoy, más que nunca, Arauca necesita menos odio y más solidaridad; menos ataques y más compromiso ciudadano. En lugar de buscar pretextos para desacreditar a quienes intentan, con aciertos o errores, aportar soluciones, preguntémonos qué estamos haciendo cada uno para ayudar a quienes realmente nos necesitan.
Como lo expresó el expresidente de los Estados Unidos, John F. Kennedy:
«No te preguntes qué puede hacer tu país por ti; pregúntate qué puedes hacer tú por tu país.»
Hoy esa reflexión cobra un significado especial para nosotros: no nos preguntemos únicamente qué puede hacer Arauca por nosotros, sino también qué podemos hacer nosotros por Arauca, un departamento que enfrenta una de las temporadas invernales más difíciles de los últimos tiempos.
Quizá ha llegado el momento de cambiar la crítica por la acción; de ponernos las botas, salir al territorio y tender la mano a quienes hoy atraviesan momentos difíciles.
Porque la política no puede seguir dividiendo a un departamento cuando la solidaridad debería unirnos. Arauca necesita hechos, no más enfrentamientos.