20/09/2020
EL LLAMADO DEL DEBER La ciudad se encuentra desolada y casi destruida, hace mucho frío y hasta ahora todo es silencioso, pero sabemos que esta calma no durará y debemos actuar con prisa.
En sigilo nos desplazamos por un sitio que podría describirse como un cementerio de aviones, rápidamente vamos recorriendo cada rincón entre la chatarra de fuselajes viejos y hangares abandonados, encontrando a cada paso la marca de la muerte.
De pronto el operador nos informa al radio que hay un dron no identificado reseñando nuestra ubicación, es el llamado del deber, la señal de que está cerca aquello para lo que hemos venido, de inmediato Arango, quien siempre usa un sombrero de tela, quizás para evitar el brillo del sol en sus ojos, toma una posición alta, se tumba sobre su pecho y empieza a rastrear el terreno en búsqueda del enemigo.
En tanto que Vélez nos aprovisiona de blindaje y munición, cargamos nuestros fusiles de asalto y nos preparamos para el inevitable combate.
De repente el silencio es interrumpido por los fuertes pasos de uno o tal vez dos sujetos que corren entre las latas, me oculto dentro de lo que algún día fue un avión de pasajeros y consigo divisar dos siluetas que corren, portando armas de largo alcance, informo a mis compañeros y emprendo su persecución, Arango los identifica a lo lejos y los señala en nuestros mapas tácticos, los tenemos rodeados y sin compasión abrimos fuego.
Arango se encarga del primero, Vélez informa que dio de baja al segundo, y por sorpresa aparece un tercero, del que doy buen crédito, me acerco al objetivo, a quien acerté algunos disparos que le impiden desplazarse, me percato que se trata de una mujer con rasgos orientales, con su camuflado ajustado, me mira con enojo y sin mediar palabras la ejecuto, justo antes de morir me grita un insulto, con particular acento mexicano y voz como de hombre joven.
Ya no hay calma, sabemos que vendrán más, Vélez asumiendo el liderazgo señala un helicóptero, diciendo que debemos abordarlo y marcharnos de allí, pero Arango, quien siempre es rebelde y brioso, con tono burlón le dice que él no es quien manda, y sube al helicóptero.
Me acerco a ellos corriendo pero ya es tarde, escucho disparos muy cerca, sin duda dirigidos a mi, trato de ocultarme pero es inútil, me han alcanzado y solo tengo un par de segundos para advertir a mis compañeros que he sido derribado por alguien que se acerca desde los muros externos.
He mu**to, pero no ha terminado allí, en 15 segundos estaré de vuelta en Verdansk, para escapar de la realidad de mi cuarentena; nuestra misión no es salvar al mundo, es tal vez huir de él, conseguir el loot o sobrevivir hasta el final, es nuestro llamado al deber, es el call of duty.
Escrito
Ilustración