05/10/2026
|| "Deje el show": El creciente clamor de los electores arrepentidos que le reclaman a Abelardo De la Espriella un giro urgente en su gobierno
BOGOTÁ — Los aplausos de la victoria electoral empiezan a apagarse en las pantallas digitales, dando paso a una frustración cada vez más ruidosa y directa. No se trata de la habitual andanada de críticas proveniente de la oposición o de los sectores petristas tradicionales; el verdadero flanco de desgaste para el presidente Abelardo De La Espriella comienza a abrirse en su propia base de apoyo.
A través de las redes sociales, decenas de ciudadanos que con orgullo exhibieron su voto a favor de la actual administración alzan hoy su voz para expresar un profundo desencanto, exigiéndole al mandatario que destierre la excesiva teatralidad y se concentre en gobernar con rigor.
Del entusiasmo en las urnas al hastío digital
Las expresiones de decepción recopiladas en las plataformas exponen un quiebre en la narrativa con la que el Ejecutivo llegó a la Casa de Nariño. Frases lapidarias como “Deje el show”, “parece un payaso en show” y “nosotros no votamos por esto” se repiten con insistencia en los hilos de discusión, dibujando el retrato de un sector del electorado que siente que el estilo histriónico y mediático del presidente terminó por eclipsar las promesas de gestión institucional y soluciones de fondo.
Para los analistas políticos, este fenómeno de descontento temprano representa un síntoma delicado. Cuando la desaprobación no brota únicamente de los contradictores ideológicos, sino de quienes confiaron su papeleta electoral al proyecto político, el capital de confianza del Ejecutivo sufre una erosión difícil de maquillar con discursos de tarima.
Entre la tendencia real y el ruido de la red
La gran incógnita que ronda los pasillos del poder es hasta qué punto estas voces de inconformidad configuran una marea de desamor ciudadano consolidada entre sus antiguos electores, o si se trata de expresiones aisladas amplificadas por el vertiginoso algoritmo de las redes sociales.
Lo cierto es que la exigencia de abandonar la puesta en escena para asumir el peso de la responsabilidad estatal pone a prueba el talante de un gobierno que basó gran parte de su ascenso en la confrontación mediática. La ciudadanía que votó por el orden y la eficacia comienza a pasar factura, recordándole a la administración que el ejercicio del poder exige menos reflectores y más resultados concretos.
¿Usted qué opina?
¿Considera que este llamado de atención de antiguos votantes es una señal de alarma genuina para el gobierno de Abelardo De La Espriella, o cree que su estilo de comunicación sigue sintonizado con el respaldo de la mayoría que lo eligió?