08/09/2025
Preocupante. 72 militares fueron secuestrados en el Cauca
Colombia vuelve a enfrentarse este año a un fenómeno que parecía superada; el secuestro masivo de militares. En la vereda Los Tigres, zona rural de El Tambo, Cauca, al menos 72 uniformados habrían sido retenidos por la comunidad, manipulada por la estructura Carlos Patiño, una de las disidencias más sanguinarias de las Farc.
La operación ocurrió en la tarde del domingo, alrededor de las 2:30 p. m., mientras las tropas adelantaban labores de control territorial en un corredor estratégico del narcotráfico.
El hecho pone nuevamente sobre el tapete que, en Colombia sigue habiendo zonas como el Cauca, donde el poder real no lo ejerce el gobierno, sino los grupos armados. Una vez más, las disidencias se valen de la intimidación y del control social para convertir a campesinos en instrumento de guerra, usándolos como escudo frente a las operaciones militares. Y una vez más, el país asiste al espectáculo de un Ejército cercado y humillado, sin que la política de seguridad del gobierno Petro logre dar respuestas efectivas.
Hay que recordar que, en junio pasado, 57 soldados fueron retenidos en la vereda La Hacienda, también en El Tambo, y liberados tras una operación de rescate. Pero lo de ahora sería más grave, porque se habla de 72 militares, un número mayor que evidencia no solo la audacia criminal de las disidencias, sino también el fracaso de las estrategias del Gobierno para recuperar el control en el Cauca.
La estructura Carlos Patiño lleva años sembrando terror en el Cañón del Micay, blindando sus rutas de narcotráfico, reclutando menores y cooptando comunidades enteras. La instrumentalización de civiles para retener a los soldados es una violación flagrante del Derecho Internacional Humanitario que no puede seguir presentándose como una simple “retención”, cuando en realidad es un secuestro en toda regla, cometido bajo amenazas y miedo.
Mientras tanto, el gobierno parece condenado a reaccionar tarde, emitiendo comunicados sin lograr cambiar la situación en el terreno. La retención de 72 militares es un golpe directo a la institucionalidad y deja claro que las disidencias siguen marcando la agenda en el suroccidente del país.