10/09/2026
🔴🔴🔴 | ¡Ganó la batalla en los estrados! David Barbosa entra pisando fuerte a la Asamblea del Meta.
En un hecho que marca un precedente político y jurídico en el departamento, David Barbosa asume oficialmente su curul como diputado del Meta. Tras meses de intensos litigios, las autoridades judiciales ratificaron la validez de su credencial, dejando sin piso las aspiraciones de Héctor Fabio Vélez, más conocido en el argot político como "El Mariachi", quien debió dejar su escaño por mandato de la ley tras confirmarse su pérdida de investidura.
Esta toma de posesión no es una formalidad supeditada a los tiempos o la voluntad de la mesa directiva de la corporación, sino el cumplimiento estricto e impostergable de una sentencia ejecutoriada del Consejo de Estado. Al tratarse de un acto administrativo de obligatorio cumplimiento, la duma departamental y sus directivas no tienen margen de maniobra, dilación ni resquicio reglamentario alguno para entorpecer el ingreso del nuevo coadministrador departamental, quedando el procedimiento totalmente blindado frente a cualquier intento de artimaña o dilación burocrática.
El triunfo de Barbosa no solo reconfigura el mapa político del recinto, sino que pone a prueba la transparencia y la madurez democrática de la duma departamental. Cualquier intento de aplazar, enredar o poner trabas de última hora al trámite de acreditación o a la entrega formal de la curul constituiría un abierto desacato a una orden judicial del máximo tribunal contencioso, exponiendo a los responsables a severas consecuencias disciplinarias y penales.
Los ciudadanos del Meta, así como los distintos sectores políticos y sociales, tienen la mirada puesta sobre este histórico relevo. La corporación se enfrenta al reto de actuar a la altura de las circunstancias, facilitando la incorporación inmediata del nuevo diputado, respetando la decisión de la justicia y demostrando que la institucionalidad prima sobre las rencillas o pactos de pasillo.
Con la llegada de David Barbosa, se abre una nueva etapa en el control político y la duma departamental tiene una cita ineludible con la legalidad: acatar el mandato contencioso sin rodeos ni maniobras, o asumir el gravísimo costo jurídico de intentar frenar lo que ya la máxima instancia de la justicia dejó consumado.