29/07/2025
🔴 | Interesante interpretación de lo sucedido ayer con el caso de Alvaro Uribe.
¡28 de julio: el día en que tembló el Uribismo!
Ayer, Colombia fue testigo de algo impensable: una jueza, Sandra Heredia, se atrevió a leer en voz alta lo que durante años muchos temieron siquiera susurrar. ¡El jefe de jefes, Álvaro Uribe Vélez, está a punto de ser condenado! Por primera vez, el “intocable” enfrenta el peso de una justicia que ya no le tiene miedo.
La expresión “jefe de jefes” no es una metáfora poética: Uribe comandó durante décadas el mayor cartel político del país, una red de delincuentes con corbata disfrazados de patriotas. No fueron empresarios hechos a pulso, sino a punta de sangre, favores, corrupción y silencio cómplice.
6.402 víctimas lo gritan desde las tumbas y desde el dolor: ¡Justicia!
Y aunque no lo están enjuiciando por el más atroz de sus crímenes, este fallo representa una grieta en el muro de impunidad que él mismo construyó. Las familias sienten que, por primera vez, alguien les está diciendo: los vimos, los escuchamos, no están solos.
Como hienas heridas, sus secuaces salieron a descalificar el fallo. El uribismo tiembla, grita, manipula, pero esta vez no basta. La verdad se impuso, la toga no se doblegó, y Colombia —al menos por un día— respiró un poco más digna.