11/03/2026
Somos ciervos sin tierra, hijos de nadie; caminantes de un mundo que muchas veces nos negó lugar. Somos aquellos a quienes la vida y la sociedad intentaron arrebatarles la ilusión, golpeados por la indiferencia y la falta de empatía.
Habitamos entre miradas que juzgan y silencios que excluyen, en una sociedad que con frecuencia desprecia todo aquello que no se parece a sí misma: otras costumbres, otras culturas, otras formas de sentir y de existir.
Y aun así seguimos aquí, sosteniendo lo que somos. Resistiendo al olvido. Defendiendo nuestra diferencia como quien protege una pequeña llama: frágil, pero viva; como un suspiro que se abre paso en medio de la polución de la ciudad.
Pintura