11/10/2025
Muchas veces me pregunté por qué no me elegían.
Por qué las personas que más amé nunca se quedaban.
Me cuestioné si el problema era yo, si había hecho algo mal… incluso pensé que tal vez era un karma que venía arrastrando de otras vidas.
Pero cuando empecé a trabajar en mi amor propio y mi autoestima, entendí algo muy importante:
yo no era el problema, ni tampoco una mala opción.
Simplemente, una persona emocionalmente inmadura muchas veces no sabe hacer lo correcto y decide seguir su camino.
Con el tiempo —y con lo que algunos llaman errores, aunque yo prefiero llamarlo aprendizaje— una va ganando claridad.
Aprendí que no todos los que llegan están preparados para quedarse, y que eso no tiene nada que ver con mi valor.
Hoy sé que no se trata de ser elegida, sino de elegirse a una misma.
De reconocer las señales y saber quién suma y quién resta en tu camino hacia la felicidad.
💋 Sé la jugadora, no la ficha.