27/11/2025
Hay perdones que pesan más que cualquier decisión.
Perdonar a tus padres por lo que no supieron hacer.
Perdonar a quienes te dañaron, aunque nunca pidan perdón.
Perdonarte a ti por todas esas versiones débiles, impulsivas o torpes que también forman parte de tu historia.
Y pedir perdón cuando tú fuiste quien hirió… porque pocas cosas destruyen más que el orgullo.
Perdonar no cambia el pasado, pero sí cambia la calidad de tu presente.
La paz empieza cuando dejas de cargar lo que ya no necesitas llevar contigo.