29/12/2025
Lectura del Santo Evangelio según san Lucas
Cuando se cumplieron los días de la purificación, conforme a la Ley de Moisés, llevaron al niño Jesús a Jerusalén para presentarlo al Señor,
tal como está escrito en la Ley del Señor: «Todo varón primogénito será consagrado al Señor»,
y para ofrecer en sacrificio lo que manda la Ley del Señor: un par de tórtolas o dos pichones.
Había entonces en Jerusalén un hombre llamado Simeón, hombre justo y piadoso, que esperaba la consolación de Israel; y el Espíritu Santo estaba con él.
El Espíritu Santo le había revelado que no moriría sin antes ver al Mesías del Señor.
Movido por el Espíritu, fue al Templo; y cuando los padres llevaron al niño Jesús para cumplir lo prescrito por la Ley,
lo tomó en sus brazos y bendijo a Dios diciendo:
«Ahora, Señor, según tu promesa,
puedes dejar que tu siervo se vaya en paz,
porque mis ojos han visto tu salvación,
la que has preparado ante todos los pueblos:
luz para iluminar a las naciones
y gloria de tu pueblo Israel».
El padre y la madre del niño estaban asombrados por lo que se decía de él.
Simeón los bendijo y dijo a María, su madre:
«Este niño está destinado para que muchos en Israel caigan y se levanten;
será un signo que muchos rechazarán —
y a ti misma una espada te atravesará el alma—,
para que queden al descubierto los pensamientos de muchos corazones».
Palabra del Señor. 🙏🏻