30/07/2026
El futbolista argentino Lucas Trejo habló por primera vez un mes después de perder a su esposa y a sus dos hijos en el terremoto que golpeó Venezuela. En medio de un dolor difícil de explicar, el jugador afirmó que tomó una decisión firme: “Elegí vivir por fe”.
Su esposa, Yanina Maranella, y sus hijos Aarón, de 5 años, y Ainhoa, de 7, murieron tras el derrumbe del edificio Cumanagoto, ubicado en Playa Grande, estado de La Guaira. La familia quedó atrapada luego de los fuertes movimientos sísmicos registrados el 24 de junio.Trejo recordó que tuvo que enfrentar el momento que más temía: buscar a su familia entre los restos de un edificio completamente destruido. Durante las primeras horas mantuvo la esperanza de encontrarlos con vida y acompañó de cerca las labores de rescate.
Al comenzar el tercer día de búsqueda, el jugador reunió a las personas que estaban en el lugar para orar por un milagro. Aunque la situación era desesperante, decidió mantenerse creyendo, incluso cuando todo a su alrededor parecía decirle que ya no había esperanza.
Después de 74 horas de búsqueda, los cuerpos de Yanina, Aarón y Ainhoa fueron encontrados. El Deportivo La Guaira, club venezolano en el que juega Trejo, confirmó las muertes el 27 de junio.
El futbolista también agradeció a quienes permanecieron cerca de él durante las horas más duras. Reconoció que las personas que lo acompañaron, consolaron y sostuvieron fueron instrumentos enviados por Dios para que no tuviera que enfrentar solo aquel golpe.
Con el corazón destrozado, pero sostenido por Dios, el atleta declaró que “la misión va a continuar”. Su decisión no significa que el dolor haya desaparecido, sino que ha elegido no permitir que la tragedia destruya también el propósito por el cual su familia sirvió en Venezuela.
La historia de Lucas Trejo muestra una fe que no niega las lágrimas ni esconde el sufrimiento. Es la fe de alguien que perdió lo más amado, pero todavía se aferra a Dios para levantarse, seguir caminando y honrar la memoria de su esposa y sus hijos anunciando a Cristo.
Fuente:
Biblia todo