07/09/2026
Homenaje a la memoria del escritor y periodista Lisandro Jácome Benavides:
La historia cultural de la provincia de Ocaña está esculpida con los nombres de aquellos hombres y mujeres que decidieron plasmar la realidad, la política y la condición humana a través de la palabra escrita. Entre ellos, brilla con luz propia un nombre que el tiempo intenta difuminar, pero que la memoria de sus amigos y su pueblo se resiste a perder: Lisandro Jácome Benavides. Nacido bajo el cielo ocañero un 7 de mayo de 1954, Lisandro encarnó perfectamente la figura del intelectual de provincia: apasionado, agudo, crítico y profundamente humano. Su partida, ocurrida un 7 de diciembre de 1998, dejó un vacío inmenso en las letras de Norte de Santander, pero también un legado impreso que hoy, más que nunca, es un deber rescatar. Lisandro fue un hombre de múltiples facetas, pero con una sola gran devoción.
Como escritor, nos heredó su celebrada novela Las espinas de la rosa roja, una obra donde la sensibilidad literaria se entrelazó con las complejidades de la vida, demostrando su capacidad creadora y el rigor de su narrativa. Pero su amor por Ocaña no se limitó a la ficción. Convencido de que un pueblo sin prensa es un pueblo sin voz, se convirtió en una pieza fundamental del periodismo regional.
Lisandro fue el valiente fundador y director del periódico Rescate Ocañero, una tribuna que nació con el firme propósito de defender los intereses locales, de fiscalizar el acontecer político y de abrir espacios de debate. Además, su pluma viajó más allá de la provincia, prestando su talento como corresponsal para importantes diarios colombianos como Vanguardia Liberal de Bucaramanga y La Opinión de Cúcuta.
A Lisandro siempre lo recordaremos así: como el buen amigo, el tertuliano incansable, el hombre amante de las letras y el apasionado de la política que entendía el servicio público y el debate de ideas como herramientas para transformar su entorno.
No fue un observador pasivo de su tiempHomenaje a la memoria del escritor y periodista Lisandro Jácome Benavides:
La historia cultural de la provincia de Ocaña está esculpida con los nombres de aquellos hombres y mujeres que decidieron plasmar la realidad, la política y la condición humana a través de la palabra escrita. Entre ellos, brilla con luz propia un nombre que el tiempo intenta difuminar, pero que la memoria de sus amigos y su pueblo se resiste a perder: Lisandro Jácome Benavides. Nacido bajo el cielo ocañero un 7 de mayo de 1954, Lisandro encarnó perfectamente la figura del intelectual de provincia: apasionado, agudo, crítico y profundamente humano. Su partida, ocurrida un 7 de diciembre de 1998, dejó un vacío inmenso en las letras de Norte de Santander, pero también un legado impreso que hoy, más que nunca, es un deber rescatar. Lisandro fue un hombre de múltiples facetas, pero con una sola gran devoción.
Como escritor, nos heredó su celebrada novela Las espinas de la rosa roja, una obra donde la sensibilidad literaria se entrelazó con las complejidades de la vida, demostrando su capacidad creadora y el rigor de su narrativa. Pero su amor por Ocaña no se limitó a la ficción. Convencido de que un pueblo sin prensa es un pueblo sin voz, se convirtió en una pieza fundamental del periodismo regional.
Lisandro fue el valiente fundador y director del periódico Rescate Ocañero, una tribuna que nació con el firme propósito de defender los intereses locales, de fiscalizar el acontecer político y de abrir espacios de debate. Además, su pluma viajó más allá de la provincia, prestando su talento como corresponsal para importantes diarios colombianos como Vanguardia Liberal de Bucaramanga y La Opinión de Cúcuta.
A Lisandro siempre lo recordaremos así: como el buen amigo, el tertuliano incansable, el hombre amante de las letras y el apasionado de la política que entendía el servicio público y el debate de ideas como herramientas para transformar su entorno.
No fue un observador pasivo de su tiempo; fue un actor decidido que puso su máquina de escribir al servicio de la verdad y de su gente. Hoy, a varios años de su último adiós, rompemos el silencio que a veces cubre a los grandes creadores regionales.
Lisandro Jácome Benavides no pertenece al olvido; su nombre está inscrito en las páginas de la historia de Ocaña, en el olor a tinta de los talleres de impresión de Rescate Ocañero y en cada página de Las espinas de la rosa roja. Su tinta no se ha secado mientras haya un amigo que lo recuerde y un lector que busque su palabra.