17/10/2025
| 📖 En conversación en Colmundo Radio, estuvo el antropólogo y documentalista David Marín, hablando acerca de su primer libro: “Perdida en el fuego”. Allí Marín hace una detallada investigación, minuto a minuto, entregando una reconstrucción forense, técnica y narrativa de uno de los episodios más traumáticos de la historia reciente de Colombia: la toma del Palacio de Justicia por el M-19 y la posterior y sangrienta retoma militar, ocurrida entre el 6 y 7 de noviembre de 1985.
Marín, nacido en Bogotá en 1979 y responsable también del podcast Arcanos y Reyes (2020), parte de un insumo inusual: casi 1.200 testimonios, decenas de miles de folios y una matriz digital que él mismo desarrolló para cruzar información, ubicar actores en el tiempo y en el espacio, y comprobar o refutar narrativas que se han repetido durante décadas.
“Este es mi primer libro y la verdad ni siquiera sabía que era capaz de hacerlo”, admitió el investigador. Pero la dificultad de escribir fue superada por el imperativo metodológico: convertir en evidencia verificable las historias fragmentadas, contradictorias y muchas veces dolorosas que permanecieron dispersas en archivos judiciales y relatos orales.
El punto de partida de Marín fue el enorme expediente que dejó el Tribunal Especial de Instrucción, lo que él describe como cerca de 40.000 folios y que fue compilado en los años posteriores a la tragedia. Para poder trabajar con ese cúmulo documental, creó una herramienta digital que actualmente suma, según su relato, más de 150.000 nodos donde se intersectan nombres, lugares, audios, planos y testimonios.
Con esa matriz, el autor reconstruyó el edificio en tres dimensiones a partir de planos que consiguió, sincronizó audios militares y civiles y cruzó declaraciones para ubicar, minuto a minuto, quién decía qué y desde dónde. Ese cruce, subraya, permitió probar la imposibilidad física de algunas versiones difundidas por años: “Las balas, todavía hoy, 40 años después, no doblan en las esquinas”, dijo, para explicar que muchas hipótesis oficiales sobre fuegos cruzados y trayectorias no se sostienen frente a la reconstrucción espacial.