15/05/2026
Poca vez es reconocida tu labor y pocas veces recibes de lo que das, pero aun así lo haces con amor. Han cuestionado tu trabajo, lo han criticado, en ocasiones se han aprovechado de ti y te han humillado; pero has sido fuerte. Lo tuyo no ha sido solo vocación: es pasión, es un don del cielo, es esfuerzo, compromiso y tenacidad. Oh, gran maestro, que forjaste la vida de todos aquellos a quienes —aun cuando tus rodillas y tu garganta dolían— seguías buscando la forma de guiar hacia el éxito. A ti, que cumples la labor encomendada por Dios; a ti, que lo haces con amor: gracias por tu profesión, gracias por tu acompañamiento.
También a ustedes, los que han olvidado la verdadera razón, los que han renunciado al mandato dejando de hacer la labor encomendada; a ti, que te reclinas en la silla y olvidas a quienes estás instruyendo: te exhorto a cambiar de parecer, a regresar a aquello por lo que un día tanto luchaste y a mostrarles cuál es el camino correcto. Están en tus manos millones de personitas que merecen y quieren instrucción; no te olvides de tu labor.
¡Feliz día a los que educan, forman, construyen, orientan, llenan y fortalecen la educación! ¡Feliz día, gran maestro!