12/09/2026
Le detectaron un tumor a su hija y Dios le hizo el milagro: el drama de Viviane Morales que la llevó a renunciar al Ministerio
Viviane Morales llegó al Gobierno con la responsabilidad de dirigir uno de los ministerios más importantes del país, pero pocas semanas después tuvo que tomar una decisión que, para ella, estaba por encima de cualquier cargo: dejarlo todo para acompañar a su hija en uno de los momentos más difíciles de su vida.
La exministra contó a la revista SEMANA que, poco después de asumir el cargo, recibió un mensaje de su hija Sara, de 30 años, quien se encontraba en urgencias debido a un extraño problema de visión. Había comenzado a ver doble.
Los médicos determinaron inicialmente que tenía una parálisis del sexto nervio craneal. Tras permanecer seis días hospitalizada y someterse a numerosos exámenes, llegó el diagnóstico que cambió el rumbo de la familia.
Una resonancia señaló la posible existencia de un meningioma (Tumor) en una zona profunda y delicada del cerebro. Por su ubicación, los especialistas consideraban que no era posible intervenirlo quirúrgicamente.
Para Morales, la noticia fue devastadora.
En medio de las obligaciones propias del Ministerio de Educación, que en ese momento también enfrentaba enormes desafíos por el terremoto, la funcionaria entendió que no podía continuar desempeñando el cargo mientras su hija atravesaba aquella situación.
Fue entonces cuando llamó al presidente Abelardo De La Espriella.
Morales recordó que durante la conversación no pudo contener las lágrimas. Le explicó lo que estaba ocurriendo y le comunicó su decisión de renunciar.
La respuesta del mandatario, según relató, estuvo marcada por la comprensión: “Un ministro es reemplazable, una mamá no”.
La renuncia fue aceptada y el presidente posteriormente le escribió una carta que Morales calificó como una muestra excepcional de humanidad, solidaridad y amistad.
En ese difícil momento por el que estaba atravesando Viviane Morales con su familia, muchas iglesias cristianas se unieron en oración, fue entonces cuando empezó a suceder lo para los médicos era imposible. Una nueva junta médica revisó los estudios de Sara y ordenó una nueva resonancia. Después de varios días de análisis llegó un resultado que sorprendió a la familia: la lesión que había sido reportada inicialmente ya no aparecía.
Para Morales, no hubo otra manera de explicarlo.
“¡Un milagro!”, exclamó.
Su hija comenzó además a recuperar el movimiento del ojo y, aunque todavía le faltaba parte de la recuperación, la situación era radicalmente diferente a la que habían enfrentado semanas atrás.
“Volví a nacer”, le dijo Sara a su madre.
Morales, una mujer de fe, aseguró que durante todo el proceso se aferró a la oración junto con su familia. Incluso relató que, antes de recibir el nuevo diagnóstico, le pidió a Dios que no permitiera que su fe se debilitara.
La noticia produjo una enorme alegría en la familia, pero no cambió su percepción sobre la renuncia.
Morales explicó que, cuando decidió abandonar el Ministerio, lo hizo con la información médica disponible en ese momento y frente a un diagnóstico que consideraba devastador.
“Uno nunca sabe los tiempos y qué viene hacia adelante”, manifestó.
Hoy, mientras su hija continúa recuperándose, Viviane Morales mira hacia atrás y sostiene que, aunque dejó un cargo de enorme responsabilidad, tomó la decisión que como madre consideraba correcta.
Y aunque el Ministerio de Educación quedó en manos de una nueva funcionaria, Morales dejó abierta la posibilidad de seguir colaborando con el Gobierno de Abelardo De La Espriella en aquello que pueda ser útil.