01/06/2026
Qué curioso ver a quienes ayer se señalaban mutuamente como un peligro para el país, hoy compartiendo tarima y llamando a la unidad. Durante la campaña se acusaron, se descalificaron y convencieron a miles de personas de que el otro representaba todo lo que estaba mal. Ahora resulta que son aliados.
La pregunta no es por qué se unieron. La pregunta es qué tan sinceros fueron cuando se atacaban. Porque si todo lo que dijeron era cierto, esta alianza es una contradicción. Y si era mentira, entonces utilizaron a sus seguidores para una guerra política basada en engaños.
La política colombiana sigue demostrando que para muchos dirigentes los principios son negociables, las convicciones son temporales y los discursos cambian según la conveniencia del momento.
Los ciudadanos merecen algo mejor que alianzas construidas sobre la memoria corta de la gente. Merecen coherencia, honestidad y respeto por la inteligencia de quienes depositan su confianza en las urnas.