19/01/2026
Aunque ya no estés aquí, tu ausencia lo llena todo. Los recuerdos llegan sin avisar y me encuentro buscándote en los lugares donde siempre estabas. Extraño tu forma de mirarme, esa manera tan tuya de entenderme sin palabras, de saber exactamente cuándo te necesitaba, como si mi corazón hablara solo para ti. Nunca fuiste solo una perrita; fuiste mi compañera incondicional, mi refugio, mi familia… y contigo se fue una parte de mí.
Gracias por crecer conmigo, por darme 14 años a tu lado. Gracias por luchar por nosotros hasta el último momento. Gracias por cada vez que recostabas tu cabecita en mis piernas o en mi pecho, por levantarme en la madrugada cuando soñabas o cuando tenías frío, por raspar mi puerta para que te dejara entrar, como si no hubiera otro lugar más seguro que estar conmigo. Gracias por morder a todos los que intentaban acercarse a mí JAJAAJAJA sé que lo hacías para protegerme. Gracias por correr a mis brazos cada vez que tenías miedo. Gracias por despertarme cada mañana con tus ladridos cuando sonaban las campanas. Gracias incluso por morderme el ojo cuando recién llegaste a casa; quizá desde ahí empezó esa confianza tan nuestra, esa unión que nadie más podría entender. Gracias por todo mi minnie bella.
Aprendí tanto de ti sin darme cuenta. De tu lealtad, de tu amor sin condiciones, de la forma tan pura en la que cuidabas de mí. Me diste más de lo que jamás imaginé necesitar. Y aunque ahora no estés, siento que sigues aquí: en las mañanas, en las noches silenciosas, en cada momento en el que cierro los ojos y te imagino como siempre, acompañándome sin hacer ruido.
Gracias por permitirme estar contigo hasta tu último suspiro. No sé cómo aprender a vivir una vida sin ti, porque desde que tengo memoria ya eras parte de mí. Donde sea que estés, espero que corras libre, que estés en paz, y que sientas cuánto te amé, te amo y cuánto te amaré siempre.
Tu huella no se borra.
Te amaré eternamente.
Se que siempre estarás a mi lado cuidándome. 🐾