20/06/2022
¿Colombia dividida?
Por Gabriel Jaime Giraldo
Colombia ha pasado por su último examen democrático al elegir al nuevo presidente de la república, y una vez conocidos los resultados se ha escuchado en los diferentes medios de comunicación que Colombia quedó dividida, que medio país está con Gustavo Petro y el otro con Rodolfo Hernández y no creo que esto sea así.
Pienso que para hablar de una división deben haber dos lados totalmente definidos y eso no fue lo que se vio en este proceso electoral, lo que se muestra es un país que votó por dos opciones y como es lógico una de ellas debe ganar y además hay que recordar que solo fueron algo más de 22 millones de votantes pero medio país se quedó por decisión propia sin ejercer el derecho que les asiste de elegir y ser elegidos.
Y para afirmarme en mi apreciación es importante analizar los resultados y observar que si bien los candidatos en contienda alcanzaron triunfos cada uno de ellos en 16 departamentos, no significa que en esos departamentos el contendor no haya obtenido votos.
Los mal llamados perdedores (porque quienes perdieron fueron aquellos que no salieron a votar, porque con esta actitud están renunciando a su derecho constitucional de participar en la vida democrática del país, y les respeto su posición) defendieron su posición y brindaron en las urnas una lucha política que le dio al vencedor una diferencia de algo más 740 mil votos, por ello a mi entender ellos son ganadores porque no está vencido quien participa.
Incluso aquellos que expresaron su deseo mediante el voto en blanco son ganadores, porque ejercieron su derecho a disentir y con su voto declarar que ninguno de los candidatos en contienda cumplía con sus expectativas
Hoy pasada la página de la campaña y de las elecciones, a los colombianos nos queda acompañar al gobierno en el desarrollo del plan de gobierno y al Presidente desarrollar un Plan de desarrollo que tenga en cuenta las diferentes necesidades que tiene este país.
No creo que ningún gobierno en un solo periodo alcance a solucionar la deuda histórica y social que se tiene con las clases menos favorecidas, pero tampoco creo en la perpetuidad de los gobernantes, pienso que el país debe adelantar un proceso de planificación a largo plazo y que sea de obligatorio cumplimiento para los gobiernos venideros.
El problema es que en Colombia nunca se ve con buenos ojos los proyectos, planes y programas del contendor político y se busca eliminarlos de tajo sin siquiera someterlos a una análisis que permita ver su viabilidad
Todos quieren dejar su propio legado individual y es ello lo que nos ha matado, hoy se hace necesario un consenso nacional de las reales necesidades que atraviesa el país (que son muchas, hambre, desempleo, inseguridad, temas ambientales, falta de cultura, educación entre otros) y proyectar las soluciones de cada una de ellas dejando claro el cómo, el cuándo y con qué recursos.
Colombia debe aprender a escuchar, a analizar para así poder contestar de manera asertiva evitando la confrontación y por el contrario construyendo puentes de entendimiento, es hora de apagar la llama del odio y los rencores.
Sé que hay personas y pueblos enteros que se han visto marginados, que muchas veces debido a esa marginalidad decidieron no volver a creer en los políticos ni en los procesos y desafortunadamente esa posición le facilitó el camino a aquellos que pudiendo ayudarlos decidieran desviar los recursos bien para otros o para su propio beneficio.
Creo que a todos se les debe el principio de la buena fe, no podemos condenar y lo digo por experiencia propia a quienes asumen un cargo sin permitirles un mínimo de gestión, lo que debemos es acompañarlo y así saber en realidad si es bueno o no para tomar posiciones.
No podemos seguir siendo leña para el fogón de quienes atizan con mentiras aprovechándose de la inconformidad y necesidad de algunas familias o pueblos.
Si todos participamos haciendo control, que no es perseguir sino defender los intereses colectivos, podremos salir adelante y demostrar que el país no está dividido, si no que, así como es un país multicultural, también es un país donde sus ciudadanos pueden pensar y expresarse de manera diferente.
Compatriotas, no dejemos pasar este momento, durante muchos años, quienes no se sentían representados por los gobiernos, clamaban liberarse de los partidos tradicionales, hoy lo ha hecho, se tenían dos opciones, Petro o Hernández, el pueblo eligió y nos corresponde respetar y como mínimo darle la oportunidad y que sea la historia la que nos diga si nuevamente el país se equivocó o esta vez acertó.