08/03/2026
El castillo brillaba esa noche como si el mismo fuego de los dragones ardiera en cada una de sus torres, las antorchas iluminaban los pasillos de piedra y la música comenzaba a llenar el gran salón mientras sirvientes corrían de un lado a otro preparando el banquete, pues una noticia se había extendido por toda la corte desde la mañana:
El rey tenía un anuncio importante.
Aerion Targaryen permanecía frente al espejo de su habitación observando su reflejo con una mezcla de nerviosismo y esperanza, su cabello plateado caía como una cascada brillante sobre sus hombros, recién cepillado y había elegido un vestido de color negro bordado con hilos rojos y dorados que recordaban las llamas de la casa Targaryen, el cuello alto realzaba la delicadeza de su rostro y la fina cadena de oro descansaba sobre su pecho.
Nunca se había vestido con tanto cuidado.
—¿No es demasiado? —murmuró nervioso, alisando la tela por décima vez.
La doncella negó con una reverencia dejando escapar una sonrisa mal disimulada.
—Su alteza se ve magnífico.
Aerion bajó la mirada, incapaz de ocultar la sonrisa que comenzaba a formarse en sus labios, pues durante los últimos días, Valarr había estado buscándolo con frecuencia, sacándole conversaciones casuales en los jardines y dando paseos inesperados por los pasillos con preguntas extrañas.
Sobre el matrimonio.
Sobre las parejas jóvenes.
Sobre la vida en la corte después de un enlace.
Cada palabra había alimentado una ilusión que Aerion había guardado con celo en su pecho desde que era solo un niño..Porque en su mente, todo tenía sentido.
Valarr era su primo… pero en la casa Targaryen eso nunca había sido un obstáculo, pues los matrimonios entre parientes eran costumbre y casi una tradición.
Y él era un omega, un omega hermoso y de sangre valyria.
El corazón de Aerion latía con fuerza, pues no podía estar más contento.
—Esta noche… —susurró para sí mismo— me convertiré en el consorte del heredero…
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El gran salón estaba lleno cuando Aerion llegó robándose una que otra mirada de caballeros y lores que no le interesaban.
Nobles, caballeros y damas ocupaban largas mesas iluminadas por candelabros de plata y el aroma de carnes asadas y vino especiado flotaba en el aire mientras músicos tocaban melodías alegres.
Pero Aerion apenas veía algo de eso, sus ojos buscaban con desespero a una sola persona.
Y lo encontró.
Valarr estaba cerca del trono, vestido con una capa carmesí bordada con dragones negros, luciendo alto, elegante y con el cabello muy bien arreglado.
Aerion sintió calor en el pecho cuando Valarr se volvió en ese momento… y sus miradas se encontraron, el príncipe mayor le dedicó una sonrisa breve.
Aerion sintió que el corazón se le detenía.
Era una señal, tenía que serlo.
La música cesó de repente cuando el rey se levantó de su trono y el murmullo del salón desapareció.
—Mis lores y damas —anunció con voz firme— Esta noche celebramos una unión que fortalecerá nuestra casa y el futuro del reino.
Aerion juntó las manos con fuerza cuando sintió que la respiración se le volvió superficial.
El rey continuó:
—Mi hijo, el príncipe Valarr Targaryen ha elegido a su futuro consorte.
Los ojos de Aerion se llenaron de luz, antes de escuchar las palabras que rompieron su corazón.
—El príncipe Daeron Targaryen se unirá al príncipe Valarr en dos lunas más, hay que celebrar esta unión…
El silencio duró apenas un segundo y luego el salón estalló en aplausos.
Pero para Aerion… el ruido desapareció, todo se volvió lejano…Irreal.
Su mirada se movió lentamente hacia el lugar donde estaba su hermano mayor.
Daeron.
Daeron, que ahora estaba siendo felicitado por nobles y damas, Daeron… que sonreía con elegancia mientras Valarr tomaba su mano y dejaba un casto beso en ella.
Aerion sintió que algo dentro de él se rompía.
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Pasó el resto del anuncio como un fantasma, apenas y recordaba cómo había salido del salón, solo sabía que necesitaba hablar con Valarr, necesitaba entender.
Lo encontró finalmente en un corredor lateral, lejos de la música y las celebraciones.
—Valarr, primo…
El príncipe se volvió q verlo con una sonrisa.
—Aerion, te estaba buscando.
—¿Por qué?— El golpe de palabras salió antes de que pudiera detenerlas.
—¿Por qué qué?— Valarr frunció el ceño sin comprender q que se refería el príncipe.
Aerion dio un paso adelante, con sus ojos brillando de lágrimas que se negaban a caer.
—Creí que… —su voz tembló— creí que ibas a pedírmelo a mí.
Valarr parpadeó, sorprendido, casi soltando una risa.
—Aerion…
—¡También soy un omega! —exclamó el príncipe, con su voz quebrándose— ¡Sería incluso un mejor consorte que Daeron! ¡Siempre he estado a tu lado!
El silencio se volvió pesado cuando Valarr suspiró lentamente y cuando habló, su voz fue suave… pero firme.
—Aerion… nunca pensé que interpretaras mis palabras y mis intensiones de esa manera.
El corazón del príncipe plateado se encogió.
—Para mí —continuó Valarr— siempre has sido como mi hermanito — Cada palabra fue como una cuchilla para Aerion —Te quiero —dijo— pero no de esa forma.
Aerion sintió que el aire desaparecía de sus pulmones.
—Además —agregó Valarr— pronto Daeron será mi esposo… y cuando seamos coronados será tu reina y por eso debes respetarlo, respetar este compromiso…
Eso fue lo que lo rompió, Aerion lo empujó con ambas manos, no fue fuerte pero si lo suficiente para apartarlo.
—¡No necesito que me digas a quién respetar! ¡Tu no eres mi rey!
Y antes de que Valarr pudiera responder…Aerion salió corriendo.
sin saber que un par de ojos lo siguieron desde el extremo del pasillo, un caballero alto apoyado contra la pared había observado toda la escena en silencio.
El joven príncipe pasó frente a él sin verlo.
Pero el caballero sí vio algo, pues las lágrimas que corrían por su rostro precioso eran imposibles de no notarlas.
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Aerion atravesó los jardines como una tormenta, los guardias apenas tuvieron tiempo de reaccionar cuando saltó sobre uno de los caballos del establo.
—¡Príncipe!
Pero Aerion ya estaba cabalgando con el viento golpeando su rostro mientras las lágrimas se mezclaban con la lluvia que comenzaba a caer.
No sabía a dónde iba, solo quería escapar…escapar del castillo, de Valarr…De esa humillación.
Un trueno estalló en el cielo, haciendo que el caballo se asustara violentamente.
—¡No!— Gritó Aerion cuando el caballo se alzó en dos patas dejándolo caer.
Golpeó el suelo con fuerza y rodó entre el barro, pero cuando levantó la vista, aturdido, vio al caballo huir por el camino.
—¡Regresa!— Le gritó, pero el animal ya desaparecía entre la lluvia.
Se abrazó así mismo intentando acomodar la capa vieja que llevaba, empezando q caminar sin rumbo.
La taberna apareció como una sombra al borde del camino, Aerion se cubrió con la capa y entró, el olor a vino, sudor y humo lo golpeó de inmediato.
Nadie prestó demasiada atención a la figura cubierta que se sentó en la barra, pero quizás su olor ya lo había delatado.
—Vino —murmuró, luego fue otro y otro.
La noche comenzó a volverse borrosa, por primera vez en su vida…Aerion se emborrachado de verdad.
Cuando finalmente se levantó para irse, apenas podía caminar recto, la lluvia había empeorado afuera pero aún así salió.
No vio las sombras que se movían hasta que fue demasiado tarde…Cuatro hombres, todos alfas.
Uno de ellos lo empujó contra una pared húmeda intimidando al borracho príncipe.
—¿Qué tenemos aquí?
Otro tiró de su capa, cuando la tela cayó el silencio que siguió fue diferente y uno de ellos sonrió.
—Miren eso…— Dijo, con los ojos recorrieron el cabello plateado —Un príncipe.
—Déjenme —gruñó Aerion, intentando empujarlos, pues el miedo atravesó la niebla del alcohol.
Pero eran más fuertes, uno lo sujetó contra la pared mientras otro rasgaba su vestido, la tela se abrió dejando descubierta la piel de sus hombros y el pecho del príncipe.
Aerion luchó, arañó, golpeó, pataleó y gritó, pero poco a poco lo fueron sometiendo.
El frío de la noche tocó su piel expuesta y por primera vez…Tuvo miedo de verdad.
—Por favor— Dijo entre lágrimas, entonces se escuchó un golpe, gritos y luego muchos más…
Los hombres soltaron maldiciones mientras alguien más entraba en la pelea, puños, impactos y cuerpos contra la pared, todo ocurrió demasiado rápido.
Cuando el silencio volvió, Aerion estaba temblando en el suelo.
Intentó cubrir su desnudez con los restos de su ropa y levantó la vista lentamente, una figura enorme estaba de pie entre los hombres inconscientes.
Empapado por la lluvia, respirando con fuerza.
El caballero se volvió hacia él y la luz de la taberna iluminó su rostro.
Aerion parpadeó, intentando enfocar.
El caballero lo observó en silencio, luego se quitó su capa y la colocó suavemente sobre los hombros del príncipe.
—¿…Ser Duncan?
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Es mi primer historia de esta pareja, se amable y déjame saber qué te parece 🥺🫶🏼
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