12/09/2026
Nunca olvidaré el 11 de septiembre de 2001.
Vivía en San Clemente, California, justo en la playa. Al igual que millones de estadounidenses, observé con horror cómo nuestro país cayó bajo ataque. Mi corazón se rompió por las vidas que se perdieron, por las familias que nunca más serían las mismas, y por las personas atrapadas muy arriba del suelo sin lugar a donde ir. Algunos enfrentaron una elección insoportable y saltaron. Esas imágenes nunca me han dejado completamente.
En los días que siguieron, algo más permanece vivo en mi memoria.
Porque vivía justo junto a la costa, los aviones de combate comenzaron a volar arriba y abajo por la costa. Volaban tan bajo y eran increíblemente ruidosos que mi casa temblaba. Una y otra vez pasaron por encima, protegiendo nuestros cielos.
Recuerdo haber estado allí abrumado por la fuerza de nuestro ejército y profundamente agradecido por los hombres y mujeres que de repente estaban de guardia sobre una nación herida.
Por un momento, América se sentía diferente.
Los extraños consolaban a los extraños. La gente rezaba. Las iglesias se llenaban. Las banderas aparecían en todas partes. Las diferencias políticas parecían más pequeñas porque recordábamos que antes de cualquier otra cosa, éramos estadounidenses. En nuestro duelo, nos alcanzamos mutuamente y muchos alcanzaron a Dios.
Veinticinco años después, todavía recuerdo.
Recuerdo las vidas perdidas.
Recuerdo a los bomberos, los policías, los primeros respondientes, el personal militar y los ciudadanos comunes que demostraron una valentía extraordinaria.
Recuerdo que el 11 de septiembre me hizo recordar cómo un día común puede convertirse en un día que cambia todo. La vida es preciosa. La familia es preciosa. La libertad es preciosa. Y nuestra necesidad de Dios es mayor de lo que a veces nos damos cuenta.
Que nunca olvidemos las vidas perdidas. Los aviones caídos. Que nunca olvidemos a aquellos que corrieron hacia el peligro mientras otros corrían lejos. Que nunca olvidemos cómo una nación de duelo se unió.
🇺🇸 Nos recordamos. Nos honramos. Nos rezamos. 🇺🇸