12/08/2026
Padre Celestial, Dios de toda consolación y fortaleza, hoy nos acercamos a ti con el corazón adolorido ante el dolor de tantas familias afectadas por este devastador terremoto.
Te pedimos por las almas de las personas que han fallecido a consecuencia de este desastre; recíbelas en el calor de tu abrazo eterno, concédeles el descanso en tu presencia y permite que la luz perpetua brille para siempre sobre ellas.
Derrama tu Santo Espíritu sobre los hogares que hoy enfrentan la pérdida, el miedo y la desolación. Sé tú el refugio seguro para quienes han perdido sus viviendas, la fuerza para los heridos y el consuelo divino para quienes lloran la partida de un ser querido. Multiplica la ayuda, el refugio y la solidaridad a través de las manos de todos los que hoy se unen para socorrer.
A cada familia que hoy siente que la tierra se ha movido bajo sus pies y que el dolor es inmanejable: no están solos. Aunque la angustia y la pérdida intenten apagar la fe, recuerden que incluso de entre las ruinas más oscuras es posible volver a levantarse.
La vida es infinitamente más fuerte que cualquier sacudida de la tierra, y el amor de Dios sigue presente en cada mano extendida, en cada plato de comida compartido y en cada palabra de consuelo. Tómense del brazo unos a otros, permitan que la comunidad sea su sostén y permitan llorar con la certeza de que el sol volverá a salir. Con el tiempo, la solidaridad y la fe, la esperanza renacerá y la reconstrucción no solo será de piedra y ladrillo, sino también de corazón a corazón.
Amén.