10/09/2026
"Si el Señor no edifica la casa, en vano trabajan los que la edifican. Si el Señor no guarda la ciudad, en vano vela la guardia." — Salmo 127:1
Pensar en el Salmo 127:1 en medio del dolor y la zozobra que vive Guamalito resulta confrontante. Ver cómo la violencia arrasa con las estructuras físicas, cómo las bombas desplazan a quienes deben proteger a la comunidad y cómo la incertidumbre se apodera del pueblo nos lleva a hacernos la pregunta más dura: ¿dónde está Dios cuando el terror parece edificar su propio dominio?
Este pasaje cobra una dimensión desgarradora pero profundamente real en contextos de conflicto:
-La fragilidad de lo humano: Las estaciones de policía, las instituciones y los esquemas de seguridad son necesarios, pero el Salmo nos recuerda con crudeza que las estructuras de los hombres son vulnerables. Cuando las bombas destruyen las paredes de un cuartel, queda al descubierto que ninguna seguridad terrenal es absoluta ni invencible.
-Dios como el guardián definitivo de la gente: Si la fuerza pública tiene que replegarse, la promesa de que "el Señor guarda la ciudad" adquiere un sentido espiritual urgente. No significa que no haya dolor ni miedo, sino que el amparo final sobre la vida, el alma y la dignidad de los habitantes de Guamalito no depende de los grupos armados ni del poder de las bombas, sino de la soberanía de Dios.
-El trabajo por la paz no es en vano: Quienes intentan sembrar terror buscan que la gente crea que el mal ha ganado la batalla y que edificar un futuro en paz es "en vano". El Salmo nos reta a no rendirnos a la desesperanza: cualquier intento por construir paz, justicia y comunidad al margen de Dios o bajo el yugo del temor se desmorona, pero lo que se siembra con fe e integridad permanece.
Lo mejor de estar con Dios en medio de una realidad tan dura como la de Guamalito es recordar que el mal y las armas tienen la última palabra solo en lo temporal, pero no en la eternidad.
Dios no ha abandonado a la gente de este pueblo; Él sigue siendo el refugio inamovible cuando todas las demás defensas caen.