05/06/2026
La promesa de agua óptima en Ipiales: ¿Pueden unos macromedidores mejorar la calidad del servicio?
En un despliegue de comunicación que raya en lo mesiánico, EMPOOBANDO E.S.P. y la firma SIIEL S.A.S. han anunciado el inicio de la instalación de macromedidores en Ipiales. Sin embargo, tras el barniz de "progreso" y "optimización" que pregona el ingeniero Wilson España, se esconde un discurso plagado de imprecisiones técnicas y promesas vacías que parecen subestimar la inteligencia de los ciudadanos.
La Gran Mentira: ¿Medidores que purifican el agua?
La falacia más alarmante en las declaraciones de España es la afirmación de que este proyecto busca determinar y garantizar la “calidad de agua”. Desde cualquier manual básico de ingeniería, esto es un absurdo. Un macromedidor registra volumen, no pureza.
Decirle a una comunidad que un contador de agua va a mejorar la calidad del líquido es como decir que un velocímetro va a mejorar la calidad de la gasolina de un auto. Es un engaño técnico descarado que aprovecha el desconocimiento general para vender un equipo de registro como si fuera una planta de tratamiento de última generación.
El Fantasma de la "Optimización de Flujo"
El discurso oficial asegura que la instalación permitirá un “mayor flujo sobre agua”. Científicamente, esto es imposible: un medidor es un obstáculo mecánico que, en realidad, genera una mínima pérdida de presión. Los medidores no "crean" más agua ni aumentan la velocidad de llegada a los barrios; simplemente cuentan la que pasa. Vender la idea de que los sectores de Balcones y Antenas tendrán "más flujo" solo por poner contadores en los tanques es una manipulación de la esperanza de quienes sufren por el desabastecimiento crónico.
Reducción de Pérdidas: El Diagnóstico no es la Cura. España sostiene que el beneficio más importante es “reducir las pérdidas”. Aquí radica otra inconsistencia grave: el macromedidor solo sirve para saber cuánta agua se está perdiendo, pero no tapa un solo hueco ni detecta un solo fraude por sí mismo. Presentar la compra de equipos como la solución al desperdicio de agua en una infraestructura que, según ellos mismos admiten, tiene más de 30 años de obsolescencia, es poner un vendaje sobre una herida abierta. Sin un plan de reposición de redes de distribución, el macromedidor solo será un testigo caro de cómo el agua se sigue escapando por los tubos rotos.
¿Cero Impacto o Cero Transparencia?
Finalmente, la declaración cierra con una frase lapidaria: “La implementación de este proyecto no va a tener ningún tipo de afectación”. En el mundo de la administración pública, nada es gratuito. Si hay una inversión en tecnología y contratos con empresas privadas de Pasto (SIIEL S.A.S.), ese dinero sale del bolsillo de los contribuyentes o de las tarifas. La "no afectación" es el cliché favorito de quienes prefieren no rendir cuentas sobre el costo-beneficio real de las obras.
Estamos ante un proyecto que, si bien es necesario para la contabilidad de la empresa, se está vendiendo bajo premisas falsas. Se le atribuyen a unos simples medidores propiedades mágicas sobre la calidad y la cantidad de agua que no poseen. Ipiales no necesita más discursos técnicos maquillados; necesita una infraestructura que funcione, transparencia en el gasto y respeto a la verdad. La macromedición es un registro, no un milagro. Es hora de que las autoridades hablen con la verdad y dejen de utilizar tecnicismos erróneos para disfrazar lo que es, simplemente, una compra de equipos.