Marea de sabores y poesía

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“Pero los que esperan en el Señor renovarán sus fuerzas;
levantarán alas como las águilas;
correrán, y no se cansarán;
caminarán, y no se fatigarán.”

Isaías 40:31

23/08/2026

Un deseo cumplido.

Contigo anoche soñé
Morfeo fue testigo
de un beso al atardecer
un deseo cumplido.

Caminábamos por la orilla
del inmenso, intenso mar
conocido como Ventanilla
de la madre tierra, un altar.

En la arena escribí tu nombre
y el mío dentro de un corazón
un sentimiento así no se esconde
y por fin encontré el valor.

Tu respuesta fue una mirada
muy tierna, me cautivó,
mientras a ti me acercaba
tu sonrisa el camino mostró.

Se dió el esperado momento
tan real que aún puedo sentir
en mis labios, el dulce beso
y me ha inspirado a escribir.

Está poesía que habla de un sueño
de un deseo que se pudo cumplir.
Y pone al descubierto en versos
lo que en silencio, siento por ti.

David Urdapilleta
El Colibrí.

21/08/2026

Que Dios vuelva con tu paz

“La luz en las tinieblas resplandece, y las tinieblas no prevalecieron contra ella.”— Juan 1:5 “Porque si el árbol fuere...
21/08/2026

“La luz en las tinieblas resplandece, y las tinieblas no prevalecieron contra ella.”
— Juan 1:5

“Porque si el árbol fuere cortado, aún queda de él esperanza; retoñará aún, y sus renuevos no faltarán.”
— Job 14:7


Luna de Leo

“Todo tiene su tiempo, y todo lo que se quiere debajo del cielo tiene su hora.”— Eclesiastés 3:1 📖“La luz en las tiniebl...
21/08/2026

“Todo tiene su tiempo, y todo lo que se quiere debajo del cielo tiene su hora.”
— Eclesiastés 3:1 📖

“La luz en las tinieblas resplandece, y las tinieblas no prevalecieron contra ella.”
— Juan 1:5 ✨

Todo tiene su tiempo,
nada llega antes,
nada llega después.
En el libro de la vida,
cada página se abre
cuando el alma está preparada.

La luz brilla en la oscuridad,
pero cuando todo es luz,
hasta el resplandor puede cegar.
Es en la penumbra donde aprendemos
a cerrar los ojos,
a escuchar el silencio
y a encontrar la paz.

Porque la oscuridad no siempre es ausencia;
a veces es refugio,
semilla,
vientre donde la fe despierta
y el alma aprende nuevamente a respirar.

Y cuando el árbol es cortado,
sus raíces no mueren.
Se aferran a la tierra
y, desde lo más profundo,
emprenden otra vez su camino.

Porque desde abajo
solo existe una dirección:
hacia arriba.

Y quizá por eso
no existe mejor lugar para renacer
que la matriz de un loto. 🪷

Allí, en el fondo del agua,
donde nadie ve la belleza que está naciendo,
la vida prepara sus pétalos.

Porque a veces
hay que atravesar la oscuridad
para descubrir
que también allí
Dios estaba haciendo florecer
nuestra luz.

En un pequeño pueblo vivía un herrero llamado Elías.Elías tenía un pequeño taller y algunas herramientas con las que hac...
08/08/2026

En un pequeño pueblo vivía un herrero llamado Elías.

Elías tenía un pequeño taller y algunas herramientas con las que hacía su trabajo. Sus vecinos acudían constantemente a pedirle prestado un ma****lo, una pala, una tenaza, una sierra o alguna otra herramienta.

Al principio, Elías las prestaba de buena voluntad.

Pero sucedía algo con frecuencia: algunas herramientas nunca regresaban; otras se perdían o terminaban dañadas. Y cada vez que esto ocurría, Elías tenía que gastar parte de sus ahorros para reemplazarlas.

Un día se cansó de perder lo poco que tenía y pensó:

—Si voy a seguir prestando herramientas, al menos encontraré una manera de no perder mi sustento.

Entonces tomó todos sus ahorros y compró muchas herramientas.

Cuando un vecino volvía a pedirle una, Elías comenzó a alquilársela por un precio muy particular: el mismo valor que le había costado comprarla.

Si la herramienta regresaba, volvía a alquilarla.

Si no regresaba, Elías simplemente compraba otra.

Poco a poco ocurrió algo inesperado.

Los vecinos comenzaron a darse cuenta de que, en lugar de pedir herramientas prestadas, podían comprárselas directamente a Elías.

Entonces Elías empezó a viajar con mayor frecuencia a la ciudad para abastecerse.

Cada viaje le permitía traer más herramientas.

Y cuantas más herramientas llevaba, más personas acudían a su negocio.

Hasta que aquel pequeño sistema que había inventado para no seguir perdiendo sus herramientas terminó convirtiéndose en una verdadera tienda.

Pero la historia no terminó allí.

Con el tiempo, el camino que comunicaba aquel pequeño pueblo con la ciudad fue mejorado.

Los comerciantes comenzaron a llegar con mayor facilidad.

Los proveedores encontraron un nuevo lugar donde vender.

Después apareció una tienda de alimentos.

Luego otra de ropa.

Más adelante una farmacia, un restaurante y otros pequeños negocios.

El pueblo que antes parecía olvidado comenzó a crecer.

Y todo había comenzado con un hombre que simplemente intentaba resolver su propio problema.

Moraleja:

Quizá Elías nunca imaginó que aquella decisión cambiaría la vida de tantas personas.

Él pensaba que estaba construyendo solamente su propio sustento.

Pero terminó construyendo algo mucho más grande: una oportunidad para otros.

Y así ocurre muchas veces en la vida.

Hay personas que comienzan un proyecto pensando solamente en sobrevivir, y terminan abriendo una puerta por la que entran muchos.

Hay quienes construyen una casa y otros terminan habitándola.

Hay quienes plantan un árbol y otros disfrutan de su sombra.

Hay quienes abren un camino porque necesitan llegar a algún lugar, y después descubren que por ese mismo camino llegarán muchos más.

Por eso, no debemos medir siempre el valor de una semilla por la cosecha que recibimos personalmente.

A veces el verdadero milagro no consiste en que tú recibas todo el fruto de lo que sembraste, sino en descubrir que aquello que sembraste terminó alimentando a muchos.

Y quizá esa sea una de las formas más hermosas en que Dios obra:

convierte una necesidad en una oportunidad,
una oportunidad en una obra,
y una obra en una bendición para muchos.

> “Edificarán casas, y morarán en ellas; plantarán viñas, y comerán el fruto de ellas.”
— Isaías 65:21

Porque algunas semillas no fueron sembradas para alimentar solamente a quien las plantó. Fueron sembradas para que, con el tiempo, una multitud pudiera disfrutar de su fruto.

Porque existe el proceso; existe el resultado, Así conforme se siembra el buen grano da buenos  resultados.!  Pero los m...
08/08/2026

Porque existe el proceso; existe el resultado,
Así conforme se siembra el buen grano da buenos resultados.! Pero los malos frutos de que grano son?

Hay una verdad que a veces nos cuesta aceptar: no todo el que acompaña el proceso necesariamente estará presente para disfrutar el resultado, y no todo el que aparece al final debe ser juzgado por no haber estado al principio.

Porque si existe la mujer del proceso, también existe la mujer del resultado. Una puede haber estado en los días difíciles, sosteniendo, esperando, construyendo y sembrando; otra puede llegar cuando aquello que se sembró finalmente comienza a dar fruto. Y aunque ambas ocupen lugares diferentes, cada una representa una etapa distinta de la historia.

La Biblia nos enseña:

«“Todo tiene su tiempo, y todo lo que se quiere debajo del cielo tiene su hora.”
— Eclesiastés 3:1»

Por eso también hay que aprender a aceptar el efecto, aceptar el resultado y reconocer lo que finalmente llega, sin intentar cambiar el orden de las cosas.

Porque el resultado no borra el proceso, así como el proceso no puede impedir que llegue el resultado. Lo que fue sembrado tendrá su cosecha, y cada persona ocupará el lugar que le corresponda en el tiempo que Dios permita.

Al final, no se trata de quién estuvo primero ni de quién llegó después. Se trata de entender que Dios conoce cada etapa, cada sacrificio y cada propósito.

«“Porque todo lo que el hombre sembrare, eso también segará.”
— Gálatas 6:7»

Así que sí: hay que honrar a quien estuvo en el proceso, pero también aceptar y respetar a quien termina encontrándose con el resultado. Porque ambos forman parte de una historia que, aunque no todos hayan vivido de la misma manera, terminó produciendo un fruto.

Hay una verdad que a veces nos cuesta aceptar: no todo el que acompaña el proceso necesariamente estará presente para di...
08/08/2026

Hay una verdad que a veces nos cuesta aceptar: no todo el que acompaña el proceso necesariamente estará presente para disfrutar el resultado, y no todo el que aparece al final debe ser juzgado por no haber estado al principio.

Porque si existe la mujer del proceso, también existe la mujer del resultado. Una puede haber estado en los días difíciles, sosteniendo, esperando, construyendo y sembrando; otra puede llegar cuando aquello que se sembró finalmente comienza a dar fruto. Y aunque ambas ocupen lugares diferentes, cada una representa una etapa distinta de la historia.

La Biblia nos enseña:

«“Todo tiene su tiempo, y todo lo que se quiere debajo del cielo tiene su hora.”
— Eclesiastés 3:1»

Por eso también hay que aprender a aceptar el efecto, aceptar el resultado y reconocer lo que finalmente llega, sin intentar cambiar el orden de las cosas.

Porque el resultado no borra el proceso, así como el proceso no puede impedir que llegue el resultado. Lo que fue sembrado tendrá su cosecha, y cada persona ocupará el lugar que le corresponda en el tiempo que Dios permita.

Al final, no se trata de quién estuvo primero ni de quién llegó después. Se trata de entender que Dios conoce cada etapa, cada sacrificio y cada propósito.

«“Porque todo lo que el hombre sembrare, eso también segará.”
— Gálatas 6:7»

Así que sí: hay que honrar a quien estuvo en el proceso, pero también aceptar y respetar a quien termina encontrándose con el resultado. Porque ambos forman parte de una historia que, aunque no todos hayan vivido de la misma manera, terminó produciendo un fruto.

26/02/2026

Nos vemos en el final
A la distancia
los volcanes no rugen,
susurran.
La lava no cae,
escribe.
Corre como tinta ardiente
sobre la piel del mundo.
Las brisas traen arena,
no del desierto,
sino del tiempo
que se deshace.
Los polos lloran despacio,
y el agua sube
como un recuerdo
que no pidió permiso.
En las nubes
ya no hay ángeles,
hay tanques suspendidos
como pensamientos de guerra
que nadie quiso callar.
Y yo…
No en la proa.
No esperando.
Sino sobre un fragmento de hielo,
con los pies descalzos
sobre lo que queda.
El barco ya no flota.
Descansa en el fondo
como un secreto que cumplió su destino.
El cielo se abre
y entre ceniza y sal
una hoja desciende.
Blanca.
Intacta.
Solo una palabra escrita:
Fin
Pero yo sonrío.
Porque sé
que no era una despedida.
Era la promesa.
Nos vemos en el final. 🤍

No perteneces del todo, aunque encajes,como un viento helado que llega desde glaciares lejanos,cruzando ciudades que no ...
02/02/2026

No perteneces del todo, aunque encajes,
como un viento helado que llega desde glaciares lejanos,
cruzando ciudades que no pronuncian tu nombre.
Traes corrientes de nieve en los huesos,
auroras guardadas detrás de los ojos,
un crujir de magias antiguas
que despierta cuando el calor del mundo te toca.
Y entonces sucede el milagro:
el frío y el calor se encuentran,
no para anularse,
sino para mirarse de frente.
Se abrazan como opuestos que se reconocen,
como cielo y tierra en un horizonte imposible,
y por un instante crean un eclipse:
un lugar que no es noche ni es día,
donde el sol no gobierna
y la luna no espera su turno,
pero todo brilla igual.
Ahí existes tú.
Mitad viento que no se queda,
mitad fuego que aprende a arder donde pisa,
siempre entre mundos,
siempre en el borde
donde lo que no pertenece
también puede ser hermoso.

10/12/2025

Viuda de pescao, a muchos no les gusta pero es una delicia🫠✨

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