29/08/2026
El filósofo argentino que baja a Laje del pedestal: "No es un intelectual, es consumo mainstream"
Entrevista a Nahuel MIchalski parte 1.
Mateo Lara:
"Nahuel, igual que Milei, Agustín Laje fue uno de los invitados de honor a la posesión de Abelardo. Incluso asesoró la campaña de Milei y ha sido como una especie de estratega de varios influencers de derecha acá en Colombia. En una reciente entrevista, él mismo admitió haber entrenado a varios influencers para la campaña política en Colombia. ¿Qué hay detrás de todo esto? ¿Por qué ha tenido tanta influencia en los jóvenes y en la política colombiana y latinoamericana?"
Nahuel Michalski:
"En particular, Agustín Laje es una persona que se empezó a construir mediáticamente en Argentina, diría yo, en los periodos limítrofes con la pandemia. Y fue justamente la pandemia el suceso que habilitó estos resurgimientos de estos gobiernos coloniales, que son coloniales por definición, aunque falazmente los llaman 'nuevas derechas'. Creo que esos son los eslóganes que ellos quieren que utilicemos para encubrirse, pero en realidad son gobiernos históricamente coloniales. Responden a una configuración colonial, a potencias coloniales extranjeras. Tienen virreyes locales que gestionan para el exterior, y la única disposición que hay para estos territorios locales es la entrega y la subordinación de materia prima barata al mercado internacional.
Son gobiernos coloniales vestidos de modernidad, que es el gran engaño que permite la modernidad: agarrar cosas viejas y vestirlas de modernas o de nuevas, cuando siguen siendo las mismas configuraciones viejas de siempre.
Agustín Laje surgió en este contexto de gobiernos coloniales en Hispanoamérica postpandemia. ¿Y por qué vale decirlo? Porque la pandemia generó ese estado global de angustia y de nihilismo, de crisis, que siempre es muy propicio y muy favorable para el surgimiento de movimientos reaccionarios.
Los movimientos reaccionarios —o, podríamos llamar así pedagógicamente, 'derecha', aunque a mí no me gusta esa categoría, pero bueno, digamos para que se entienda— son históricamente posibles después de procesos de mucha convulsión, de mucha conmoción espiritual, de mucha masificación de la falta de creencia. El nihilismo, la falta de credibilidad en las masas. Pasó con el ascenso del fascismo en los años 30 después de la crisis de la República de Weimar: misma lógica. Crisis del progresismo y los ideales democráticos y revolucionarios, ascenso de una reacción. Es la misma lógica.
Laje se instala, igual que otros tantos que surgieron con él en redes sociales en esos tres o cuatro años atrás, en esta lógica de vender los ideales conservadores y reaccionarios como favorables al pueblo, y los ideales progresistas —entre comillas— como enemigos del pueblo.
Laje además no solamente aparece como un joven politizado —lo cual en Argentina, al menos hablo del caso argentino, y creo que es el caso de Hispanoamérica, era ya innovador— sino también vendido como intelectual. Mucha gente piensa que Laje es un intelectual. Eso es muy gracioso: nunca vimos a Laje discutir con un solo intelectual. No forma parte de congresos universitarios, no está en cátedras universitarias, sus libros no se leen en las universidades. Laje es consumo mainstream. Pero la vara está tan baja en el mainstream que el mainstream lo asocia con intelectualidad.
Sin embargo, es cierto que esta estética del joven politizado con pensamiento profundo —entre comillas— fue muy seductora para una juventud que venía buscando una referencia joven y politizada. Y después, además, está otra estética asociada en esa construcción: la del joven enojado. Me parece que Laje vino a traducir muy bien esto de lo que siempre se agarran los gobiernos reaccionarios coloniales, que es el espíritu de enojo, de angustia, de indignación, esa cosa muy de la rebeldía. Y Laje me parece que fungió bien en ese papel. Ideológicamente funcionó muy bien. Laje es un elemento ideológico dentro de una narrativa comunicacional de gobierno, como tantos otros."