22/04/2026
Hoy, Medellín amanece habitando una esquizofrenia dolorosa. Una paradoja que rasga el tejido de su propia identidad cultural. En un giro de guion digno de las mentes más autoritarias, la misma ciudad que la UNESCO designó hace apenas unas semanas como Capital Mundial del Libro para 2027, ha decidido, por orden directa de su alcalde, Federico Gutiérrez, apagar la luz del conocimiento y encender la hoguera de la censura.
El evento "cancelado" a último minuto en la Biblioteca Pública Piloto no era un mitin político armado; era el lanzamiento del libro "El M-19 de la guerra a la política", una investigación académica del profesor Jaime Rafael Nieto López. Un ejercicio de memoria, historia y sociología necesario para un país que intenta sanar y comprender su pasado. La excusa del mandatario, plasmada en sus redes sociales, fue tan ruidosa como peligrosa: tildó el evento de "apología al terrorismo" y afirmó que "en Medellín nunca tendrá espacio".
Es aquí donde la ironía se vuelve macabra. Señor Alcalde, ¿qué significa para usted ser la "Capital Mundial del Libro"? ¿Es solo un título de marketing, una medalla para colgarse en eventos internacionales? ¿O entiende que el corazón de esa distinción es la defensa de la libertad de expresión, el acceso plural al conocimiento y la capacidad de una sociedad para debatir su historia, incluso la más dolorosa, a través de las letras?
Prohibir la presentación de un libro en un espacio público, una biblioteca que debería ser el templo de la palabra libre, porque su contenido no se ajusta a la narrativa histórica oficial del gobernante de turno, no es otra cosa que un acto de censura autoritaria y fascista. Es el miedo a la reflexión, el pánico a que los ciudadanos lean, contrasten y formen su propio criterio.
La dicotomía es insoportable: mientras la administración se toma fotos celebrando que somos faro literario del mundo, el alcalde actúa como un censor medieval, decidiendo qué capítulos de nuestra historia nacional son aptos para ser leídos y cuáles deben permanecer en la oscuridad del silencio impuesto.