08/07/2026
Iban por la carretera como cualquier otro día, con el gato dentro del carro y todo parecía normal… hasta que el michi decidió que viajar adentro ya no era suficiente. Se acercó a la ventana, pidió que se la abrieran y, con una tranquilidad que dejó a todos sorprendidos, salió y caminó hasta el capó del vehículo como si ese fuera su lugar favorito en el mundo. Ni el movimiento, ni la altura, ni el camino parecían preocuparle. Se quedó ahí un rato, fresco, mirando al frente, como si estuviera disfrutando del paseo mejor que todos los demás.
Lo más curioso es que no se veía asustado ni perdido, al contrario, parecía saber exactamente lo que hacía. Y cuando ya tuvo suficiente de su pequeña aventura, simplemente volvió a entrar al carro como si nada hubiera pasado. Hay animales que definitivamente convierten cualquier momento normal en una escena imposible de olvidar. A veces ellos nos recuerdan que hasta el trayecto más simple puede volverse especial con un poco de locura y mucha personalidad.