16/03/2026
“¿Sabes qué es un abogado?”, es una de las preguntas que algunos jueces formulan a niños migrantes que comparecen solos ante los tribunales estadounidenses. Para muchos de ellos, la respuesta es un simple “no”, pronunciado después de que un intérprete les traduzca la pregunta desde un idioma que todavía no comprenden completamente.
La escena no es anecdótica. Es parte de una realidad que enfrentan miles de menores cada año dentro del sistema migratorio estadounidense.
La justicia pierde legitimidad cuando el más vulnerable comparece sin defensa. Pero es algo que, al parecer, el propio sistema estadounidense todavía no termina de comprender. ¿Cuáles se supone que son entonces los niños que al gobierno de Trump le interesa proteger?
La imagen clásica de la justicia —con los ojos vendados, sosteniendo una balanza y una espada— pretende representar imparcialidad. Pero en estos tribunales la escena parece otra: niños que también llegan con los ojos vendados, no por la justicia, sino por el desconocimiento y la vulnerabilidad; una balanza que ya tiene un lado ganador… y la espada parece apuntar directamente hacia ellos, sostenida por la cruda mano del autoproclamado país de la libertad.
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Periodista: .m