31/08/2026
Mientras son pequeños, puedes tomarles la mano, llevarlos a la escuela, acompañarlos a cada lugar y estar pendiente de cada paso que dan.
Pero llegará el día en que crecerán, tomarán sus propias decisiones, saldrán solos, tendrán sus responsabilidades y comenzarán a construir su propio camino.
Y aunque como madre o padre quisieras poder protegerlos siempre, no podrás estar en todos los lugares ni en cada momento de sus vidas.
Por eso, desde ahora, no dejes de poner sus vidas en las manos de Dios. Pídele que los acompañe cuando tú no puedas hacerlo, que los guíe cuando tengan que tomar decisiones y que los aparte de las personas y caminos que puedan hacerles daño.
Pídele que cuide sus pasos, sus amistades, sus pensamientos y su corazón. Que les dé sabiduría para reconocer lo bueno, fortaleza para alejarse de lo malo y humildad para regresar a casa cuando necesiten consejo.
Porque llegará un momento en que tendrás que soltar su mano, pero podrás seguir doblando tus rodillas por ellos.
Y cuando tú no puedas estar a su lado, confía en que Dios sí puede acompañarlos dondequiera que vayan. 🙏❤️✨
Nunca dejes de orar por tus hijos. Una madre puede dejar de caminar junto a ellos, pero nunca deja de cubrirlos con sus oraciones. ❤️🩹🙏