20/09/2026
Siéntate y léeme con calma:
Hace un año —y algunos meses— llegué por primera vez a esta iglesia que me enseñó de Dios y me devolvió la vida. Este templo me recibió con amor profundo, dispuesto para que yo me salvara y sin pedirme nada más que creer en Jesús y en su infinita gracia y bondad.
Aquí llegué completamente rota, sin encontrarle sentido a mi vida, perdida, creyendo que ya no había nada para mí, sin identidad, encandenada y completamente inconsciente.
Después de un largo proceso que significó renunciar a todo lo que durante mi vida había considerado normal y que me hacía absurdamente pecadora… Jesús me hizo libre, Dios me dio el título de su hija y nunca antes me había sentido tan amada, completa, segura y sabiendo quién soy.
Hoy es un día que se sintió demasiado conmovedor, porque de alguna manera nos despedimos de este templo porque la iglesia, gracias a todo el trabajo que ha hecho salvando y ayudando a miles de personas a encontrarse, logró construir un nuevo espacio que seguirá recibiendo a otros miles y sirviendo a Dios aquí en la Tierra. Nos moveremos a un nuevo lugar pero siempre recordaré este templo que fue el lugar donde me edifiqué, donde tuve luz, donde morí y volví a nacer. Siempre agradecida con Dios por cada bendición que ha traído a mi vida incluso antes de conocerlo y agradecida con todo lo nuevo que seguirá trayendo. Gratitud con Dios y con Iglesia Manantial Auditorio Principal por tanto amor infinito.🤍