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12/09/2026

Se viene ala alcaldía con mucha fuerza

11/09/2026

Agro Ingreso Seguro 2.0: Ballesteros lucha por impedir que la plata de los campesinos termine en los bolsillos de los más ricos.

La Comisión Quinta de la Cámara de Representantes aprobó la proposición presentada por el representante por Córdoba, Luis Fernando Ballesteros Meza, para realizar un debate de control político al ministro de Agricultura, ante la preocupación por un cambio de concepto que podría afectar el reconocimiento y la protección de los derechos del campesinado colombiano.

Ballesteros advirtió que cualquier decisión que desconozca los avances constitucionales alcanzados en favor del campesinado podría representar un retroceso. Además, planteó la necesidad de garantizar que las políticas y recursos destinados a la economía campesina lleguen efectivamente a quienes más los necesitan.

“Es preocupante este cambio de concepto porque puede poner en riesgo todo el avance que se ha hecho en términos constitucionales y en el reconocimiento de los derechos de los campesinos de Colombia”, señaló el representante.

El congresista también llamó la atención sobre el riesgo de que las ofertas y recursos destinados a fortalecer la economía campesina terminen nuevamente concentrándose en los mismos beneficiarios de siempre, en lugar de llegar de manera efectiva a las comunidades campesinas que requieren estas oportunidades para producir, crecer y garantizar la soberanía alimentaria del país.

Con la aprobación de la proposición, la Comisión Quinta realizará el debate de control político para conocer las razones y alcances del cambio de concepto y exigir garantías de que los instrumentos de política agropecuaria respondan realmente a las necesidades del campesinado colombiano.


Luis Fernando Ballesteros Meza
Malee Paredes

05/09/2026

regresando el cuerpo del abatido nain Alias bendito menor

26/08/2026

Ballesteros le pone el freno a la directora de la ANT, Lina María Garrido: “No se puede estigmatizar al campesinado ni desconocer la Reforma Agraria”

El Representante de la Cámara Luis Fernando Ballesteros cuestionó ante la Comisión Quinta de la Cámara de Representantes las declaraciones de la directora de la Agencia Nacional de Tierras, Lina María Garrido, sobre las familias campesinas que recibieron predios por parte del Estado en el marco de la Reforma Agraria.

Ballesteros fue claro: la entrega provisional de un predio no significa que se haya engañado al campesinado. Son etapas diferentes de un proceso que debe avanzar hasta la titulación y garantizar la seguridad jurídica de las familias.

También llamó la atención sobre la importancia del empalme institucional, señalando que la actual directora no participó en este proceso, lo que puede dificultar el conocimiento completo de los avances y procesos que recibió la entidad.

La Reforma Agraria es una política de Estado y debe tener continuidad. Desde el Congreso seguiremos vigilantes para que la tierra entregada avance hasta lograr la titulación y se garanticen los derechos de las familias campesinas.

Luis Fernando Ballesteros Meza

Malee Paredes

26/08/2026
¿El Libro de la Verdad o el libro de la narrativa?Luis Fernando Ballesteros MesaRepresentante a la Cámara por CórdobaViv...
20/08/2026

¿El Libro de la Verdad o el libro de la narrativa?

Luis Fernando Ballesteros Mesa

Representante a la Cámara por Córdoba

Vivimos en tiempos de posverdad. Una afirmación ya no necesita ser cierta para convertirse en “verdad” ante millones de personas. A veces basta con repetirla hasta instalarla en el imaginario colectivo.
Las redes sociales, los algoritmos, los bots y ahora la inteligencia artificial multiplicaron esa capacidad. Una acusación puede recorrer el país en horas; una rectificación, una investigación o una sentencia pueden tardar meses o años.
Por eso el llamado Libro de la Verdad, presentado por el presidente Abelardo de la Espriella, merece una discusión que vaya más allá de su nombre.
Que se investigue todo. Si durante el gobierno de Gustavo Petro hubo corrupción, quienes sean responsables deben responder. Defender un proyecto político jamás puede significar defender a un corrupto.
Pero una cosa es corrupción y otra muy distinta una diferencia ideológica.
Una reforma agraria, una política social, una concepción sobre el papel del Estado o una decisión económica pueden discutirse, criticarse e incluso rechazarse. Eso se llama democracia. Convertir una diferencia sobre el modelo de país en corrupción exige pruebas, no narrativas.
El propio presidente ha reconocido que corresponde a la Fiscalía, la Procuraduría y la Contraloría determinar las responsabilidades. Entonces dejemos que investiguen y que la justicia establezca la verdad.
Porque aquí aparece una peligrosa desigualdad: la narrativa corre a la velocidad de las redes; la justicia avanza al ritmo del debido proceso.
Cuando las autoridades finalmente establezcan qué ocurrió, la percepción pública puede llevar meses o años instalada. Algunas acusaciones terminarán quizás en condenas y otras posiblemente no. Pero para entonces la narrativa pudo haber cumplido su propósito político.
Y es que las narrativas no solamente buscan convencer. También construyen legitimidad.
Primero se instala una versión de la realidad. La repetición la convierte en percepción colectiva. Esa percepción produce respaldo político y ese respaldo puede utilizarse para conquistar el poder o para justificar posteriormente decisiones contrarias a las políticas que se pretende desacreditar.
Ahí está el verdadero peligro para la democracia.
Cuando una afirmación ha sido desmentida por los hechos y, aun así, se continúa difundiendo deliberadamente como cierta, ya no estamos simplemente frente a un error. Estamos frente a una práctica de manipulación de la opinión pública.
Y eso debe producir rechazo popular.
También por eso la réplica es necesaria.
Gustavo Petro tiene derecho a controvertir las afirmaciones hechas sobre su gobierno. Y sus respuestas, naturalmente, también deben someterse al contraste de los hechos.
Porque la posverdad no tiene ideología. Puede utilizarla la derecha o la izquierda, un gobierno o una oposición.
El antídoto es una ciudadanía crítica.
No compartamos automáticamente porque algo confirma nuestras creencias. No condenemos porque una acusación sea tendencia. No permitamos que una repetición masiva sustituya las pruebas ni que un algoritmo decida qué debemos considerar verdadero.
La democracia necesita ciudadanos, no repetidores.
Que Abelardo denuncie. Que Petro responda. Que los medios contrasten. Que los organismos de control investiguen. Que la justicia decida.
Y que el pueblo rechace cualquier intento deliberado de convertir una falsedad en verdad mediante la repetición.
Porque una narrativa puede convertirse en tendencia, generar respaldo e incluso ayudar a conquistar el poder.
Pero ningún título, ningún algoritmo y ningún millón de reproducciones pueden transformar una mentira en verdad.
La verdad no se decreta. Y tampoco se fabrica.

Luis Fernando Ballesteros Meza

15/08/2026

Otro más que se logra rescatar

  ¿Por qué les preocupa tanto el cambio?Resulta llamativo que, faltando todavía 13 meses para las elecciones territorial...
14/08/2026


¿Por qué les preocupa tanto el cambio?

Resulta llamativo que, faltando todavía 13 meses para las elecciones territoriales, El Meridiano dedique su primera plana a anunciar que el supuesto “canibalismo político” dejará víctimas en la izquierda.

Uno podría hasta agradecer semejante preocupación por nuestra suerte.

Pero quizás la pregunta interesante no sea si existen diferencias entre quienes queremos transformar la política de Córdoba. Claro que existen. Somos una fuerza diversa, formada por liderazgos sociales, sectores progresistas, organizaciones políticas, movimientos ciudadanos y, sobre todo, miles de personas que no necesariamente pensamos igual ni tenemos que hacerlo.

La verdadera pregunta es otra:

¿Por qué les preocupa tanto el cambio?

¿Por qué, a más de un año de las elecciones, resulta tan importante instalar desde una primera plana la idea de que quienes representamos una alternativa estamos divididos, debilitados y condenados a perder?

Tengo una interpretación diferente.

Porque algo cambió en Córdoba.

Durante décadas nos hicieron creer que la política departamental tenía propietarios. Que para llegar había que tener padrinos, pertenecer a una casa política, contar con el respaldo de un cacique o disponer de enormes cantidades de dinero.

Pero demostramos que esa roca también podía romperse.

Esta curul en la Cámara de Representantes no nació de la compra de votos ni del respaldo de los clanes tradicionales. Nació de miles de ciudadanos que decidieron desafiar una manera de hacer política que durante décadas parecía invencible.

Y por eso esta curul no puede entenderse simplemente como la llegada de una persona al Congreso.

Es una grieta en el sistema.

Es la demostración de que en Córdoba se puede competir y ganar de otra manera.

Pero, sobre todo, es la demostración de algo mucho más poderoso: cuando la gente se organiza, participa y decide, el poder deja de pertenecerles a unos pocos.

Eso es poder popular.

Y ese poder no es patrimonio de la izquierda, de la derecha, de un congresista, de un candidato ni de un partido.

Pertenece a la gente.

A quienes quieren una política decente. A quienes están cansados de que las decisiones se tomen entre unos pocos. A quienes nunca han militado en un partido. A quienes se consideran progresistas, independientes o simplemente ciudadanos que quieren que las cosas cambien.

No necesitamos preguntarle a nadie dónde se ubica ideológicamente para invitarlo a construir una Córdoba diferente.

Hoy podemos construir algo distinto.

Y si pudimos hacerlo para llegar al Congreso, también podemos hacerlo para gobernar Montería, para disputar la Gobernación y para abrir caminos de cambio en cada rincón de Córdoba.

Quizás eso explique tanta preocupación.

Porque por primera vez existe una fuerza política, social y ciudadana con capacidad real de disputarles el poder a quienes durante décadas se acostumbraron a administrarlo.

Y aquí aparece otra diferencia fundamental.

En la vieja política, muchas veces los candidatos nacen de acuerdos entre jefes, casas políticas y estructuras de poder.

Nosotros queremos que decida la gente.

Así ocurrió conmigo.

Competimos en una consulta. Recorrimos Córdoba. Presentamos nuestras propuestas y finalmente fueron los ciudadanos quienes decidieron quién debía encabezar nuestra lista a la Cámara.

Después vino la unidad.

Y después vino la victoria.

Ese mismo principio debe acompañarnos hacia 2027.

Habrá hombres y mujeres con aspiraciones legítimas al Concejo, la Asamblea, las alcaldías y la Gobernación. Habrá competencia, diferencias y debate.

Y quiero decirles algo especialmente a quienes hoy, desde cualquier territorio de Córdoba, sueñan con representar a sus comunidades pero sienten que no tienen detrás una gran casa política, un cacique o una poderosa estructura económica:

sí se puede.

Nuestra victoria ya demostró que ninguna elección está reservada de antemano para los poderosos.

En Montería tenemos una oportunidad histórica. Por ser nuestra capital, ganar su Alcaldía tendría un enorme significado político y demostraría que una alternativa ciudadana también puede gobernar el principal centro político, económico y administrativo del departamento.

Pero esta esperanza no termina en Montería.

Tiene que recorrer Córdoba.

Tiene que llegar a cada municipio donde exista una mujer, un joven, un campesino, un dirigente comunal, un líder social, un trabajador, un emprendedor, un profesional o cualquier ciudadano dispuesto a representar dignamente a su comunidad.

Queremos que surjan muchos.

Que se atrevan.

Que compitan.

Que organicen a la gente.

Que demuestren que el poder popular también puede convertirse en poder para gobernar y transformar.

Habrá competencia entre nosotros. Eso no me preocupa.

Porque al final será el pueblo quien decida.

Las consultas populares permitirán que sean los ciudadanos, y no un congresista, un cacique o una casa política, quienes legitimen nuestras candidaturas.

Y cuando el pueblo hable, nuestra obligación será unirnos alrededor de su decisión.

Por eso resulta equivocada la idea de presentar toda diferencia como “canibalismo”.

No necesitamos pensar igual para caminar juntos.

Ni siquiera necesitamos pertenecer al mismo partido o identificarnos con la misma corriente ideológica.

Necesitamos algo mucho más importante: compartir la convicción de que Córdoba puede gobernarse de otra manera.

Nuestro adversario no es quien piensa distinto dentro de este enorme movimiento de cambio.

Nuestro desafío está frente a nosotros: derrotar democráticamente una forma de hacer política basada en el poder de unos pocos y reemplazarla por otra en la que las decisiones regresen a la gente.

Por eso recibo aquella primera plana con tranquilidad.

Incluso con optimismo.

Porque si fuéramos irrelevantes, si no representáramos ninguna amenaza electoral y si estuvieran convencidos de que no tenemos posibilidades, ¿por qué dedicar una primera plana, 13 meses antes de las elecciones, a explicar que estamos derrotados?

Quizás están viendo lo mismo que nosotros.

Que algo empezó a cambiar.

Que aquella curul no fue el final de una campaña, sino el comienzo de algo mucho más grande.

Rompimos la roca.

Ahora tenemos que ensanchar esa grieta para que entren muchos más.

Concejales. Diputados. Alcaldes y alcaldesas. Una Alcaldía de Montería diferente. Una Gobernación que responda a la gente.

Y cientos de nuevos liderazgos ciudadanos y populares convencidos de que no necesitan pedir permiso para participar en política.

No queremos reemplazar una élite por otra.

Queremos que el poder cambie de manos: que vuelva a la gente.

Ese es el verdadero sentido del poder popular.

No importa si alguien se define de izquierda, progresista, independiente o simplemente como un ciudadano cansado de la política de siempre.

Hay espacio para todos los que quieran construir una Córdoba más justa, próspera, democrática y con oportunidades.

Que otros intenten convencernos de nuestra debilidad.

Nosotros vamos a organizarnos, competir democráticamente, dejar que el pueblo decida y después unirnos.

Porque si algo demostramos ya es que sí se puede ganar sin pedirles permiso a los de siempre.

Y en 2027 no vamos solamente por una elección.

Vamos a demostrar, desde Montería y desde todos los territorios de Córdoba, que cuando la gente se organiza, participa y decide, también puede gobernar.

Luis Fernando Ballesteros Meza

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