17/10/2026
| La polémica estalló en el Museo Nacional de Colombia luego de que el Gobierno de Abelardo De La Espriella ordenara retirar más de 30 piezas relacionadas con las luchas sociales, las víctimas de la violencia política, los movimientos feministas, la comunidad LGBTIQ+ y el Acuerdo de Paz de 2016.
Entre los elementos desmontados se encontraban afiches de los excandidatos presidenciales Bernardo Jaramillo Ossa y Carlos Pizarro Leongómez, además de objetos vinculados con la Constitución de 1991 y el proceso de paz con las extintas Farc.
La decisión desató fuertes críticas y abrió un nuevo debate sobre la memoria histórica y el papel de los museos en la construcción de la historia del país.
Uno de los pronunciamientos más contundentes fue el del senador Iván Cepeda, quien exigió que las piezas sean restituidas y cuestionó lo que considera una medida autoritaria contra la memoria colectiva de los colombianos. «Podrán dejar las paredes vacías, pero no podrán borrar nuestra memoria», afirmó el congresista, quien advirtió que retirar estos elementos significa excluir episodios fundamentales de la historia política nacional.
Cepeda también cuestionó que desaparecieran las imágenes de Jaramillo y Pizarro, dos candidatos presidenciales asesinados en 1990, cuyos casos forman parte de la historia de la violencia política en Colombia.
Desde el Gobierno, la decisión se enmarca en una revisión de los contenidos culturales que el presidente ha relacionado con su anunciada «contrarrevolución cultural».
La ministra de las Culturas, Paola Holguín, defendió el retiro de las piezas al cuestionar lo que considera un posible adoctrinamiento político. Sin embargo, la medida ha generado críticas de sectores políticos y culturales, que advierten sobre el riesgo de excluir voces y episodios incómodos de la historia nacional.